Habitación de Akiyama

Antiguo templo en honor a una deidad Ashura olvidada con el paso del tiempo, derruido por las guerras y la intemperie, y reconstruido por Sohem y Genji. Erguido en la cima de un monte en los bosques y la espesura de la parte central del País de los Osos, oculto de ojos indiscretos, es un lugar perdido al que no se puede llegar de casualidad ni de paso. Construido en piedra ceniza y reforzado con madera lacada y pintada de granate, el templo es un edificio modesto de cien metros cuadrados. La estancia es amplia y está despejada, contando con pequeños orificios de ventilación en la parte alta de las cuatro paredes. Al lado contrario de la puerta, de forma centrada se encuentra una estatua de un Ashura de seis brazos dispuesto a desenvainar una katana de una vaina roja, la cual da nombre al templo. Cuenta con un segundo nivel construido en el sótano al que se accede por una trampilla situada tras la estatua, que está dividido en doce habitaciones, diez de las cuales tiene capacidad para servir de dormitorio de una persona, y otras dos a los extremos, una como recibidor al bajar por la trampilla, y otra al otro lado como una sala común, que alberga una librería. Por el exterior el techo estilo pagoda del templo se oculta entre las ramas de los frondosos árboles a su alrededor, y está cercado por una valla baja a dos metros de las paredes de madera antigua.
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Habitación de Akiyama


Luz, fuego, destrucción. El mundo puede ser una ruina, ¿lo debemos permitir? No sabía por qué, en mi mente aquellas palabras se repetían una y otra vez como un mantra que me absorbía por completo. Mi última conversación con Sohem-dono había terminado de una manera que ciertamente no esperaba. Desde el inicio aquella pareja habían hecho saltar algunas de mis alarmas, pues lucían como la montaña tranquila y serena sin embargo en su interior guardan una poderosa y destructiva masa de lava ardiente. Quizás de haberse desarrollado los acontecimientos de otra manera todo aquello me hubiera pasado desapercibido. Que un par de jóvenes físicamente muy poca cosa hubieran sido capaces de pelear de igual a igual contra mí fuera de mis cabales sin recibir ni un solo rasguño demostraba que guardaban algún as bajo la manga. Tras mi recuperación en la clínica de Aspros-san y posterior viaje al templo algunos detalles más aumentaron esa sensación. Sin embargo, ya todas las piezas habían encajado y la verdadera imagen había salido a la luz, igual que cuando uno conseguía resolver el puzle que hasta el momento había reflejado una realidad fragmentada y parcial.

Mientras el mantra se reproducía en bucle una y otra vez, mi mente recapitulaba dos realidades paralelas. Por un lado mi vida plácida y cómoda en el templo en el País de los Hongos, al otro lado del mundo del que me encontraba ahora, por otro el caos, guerra, muerte y desesperación que se vivía en el País de los Osos donde ahora me encontraba. En cierta medida, resultaba casi metafórico que se vivieran dos realidades tan dispares en puntos tan alejados de la geografía. ¿Estarían ahora en guerra en el País de los Hongos? Hacía tiempo que no tenía noticias de allí, lo que significaba que nada debía haber cambiado. El mismo razonamiento no era válido para justificar la ignorancia que tuve al inicio sobre la situación del país en el que ahora me encontraba, pues antes habitaba en un templo aislado del resto de la sociedad, exactamente como ahora tan solo que esta situación era reciente y tiempo había tenido para tener noticias del País de los Hongos pues había viajado durante años. Sentía que acababa de completar una vuelta completa a la espiral de mi vida, pues nuevamente me encontraba viviendo en un templo aislado de la sociedad con un grupo reducido de personas. Sin embargo, aunque parecidas, las circunstancias no eran idénticas, sino que ahora todo era mucho más complejo al igual que la espiral que con cada vuelta se hacía un poco más grande y compleja.

Decidí salir de mi aislamiento voluntario y romper así de alguna manera con el mantra que me forzaba a ello. Abandoné mi habitación y fui a reunirme con el grupo que ya había vuelto de la ciudad. No tardé en saber que junto a ellos había venido una kunoichi. Sorprendido, me interesé por ella. Se habían topado con ella en la ciudad y por decisión de Genji-kun habían terminado por traerla al templo igual que el día anterior habían hecho con Aspros-san, Kenzo-kun y conmigo. Sentía curiosidad por la joven, sin embargo no quería tampoco agobiarla por lo que opté por no forzar el encuentro pues era obvio que antes o después nos terminaríamos cruzando dado que el templo no era tan grande y nosotros pocos.

#1

Mensaje Akiyama01 Jul 2020, 01:10


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