Tomo 4: Aduaneros

Misión de rango D conjunta

El acceso a la aldea de la Lluvia es tan intrincado como inusual. Se trata de un sistema de cuevas que cruzan las montañas que protegen al valle donde está asentada la misma. El sistema es conocido únicamente por residentes de la villa por lo que de intentar ingresar sin un guía que conozca su conformación interior, puedes llegar a perderte hasta nunca ver de nuevo la lluvia o la luz del sol.
Luego de haber atravesado el sistema de cuevas y túneles, se llega a un gran muro de quince metros de altura que se extiende hacia los costados, rodeando completamente la periferia de la aldea. En el costado sur del muro, se encuentra la entrada a la aldea, que se trata de un amplio pasaje con tres arcos a lo largo de su recorrido, cada uno con fuerte portones de metal.
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Tomo 4: Aduaneros


MisiónMostrar
RegistroRango DPuertas de Ame, Amegakure no Sato
Objetivo: Ayudar durante 1 día con la papelería y organización de la oficina de Aduanas.
Además de los shinobis que entran y salen de la aldea a cumplir con sus misiones, los comerciantes de Amegakure mantienen un tráfico constante de mercancías para surtir sus diferentes negocios. La Aduana de la aldea requiere uno o dos shinobis todos los días para ayudar con la verificación de los manifiestos de comercio y el inventario de los bienes que entran y salen de la aldea.
22 de Verano del año 148
La lluvia arrecía con fuerza en la aldea de Amegakure, los relámpagos destellaban entre las nubes y los truenos crujían en el firmamento en aquél día de verano. Sin embargo, la gente acostumbrada a aquél clima poco amable seguía haciendo su vida de forma casi rutinaria en las calles que formaban la villa, protegidos por paraguas, chubasqueros y las no tan habituales botas de agua para esas zonas en que la misma se acumulaba en algún punto de la ciudad formando un pequeño riachuelo por las calles.

La manecilla pequeña del reloj se acercaba a las ocho de la mañana y la larga estaba sobre el nueve: Akeshi aún dormía.

El timbre de la casa empezó a sonar y la puerta fue golpeada con ansiedad, pero el sonido quedó aplacado por la tormenta. Con insistencia, el timbre sonó de nuevo y la puerta fue golpeada nuevamente con más fiereza, casi sacándola de las clavijas: Los ojos de Akeshi se abrieron. Tomando un kunai de la mesita, se acercó con el torso aún desnudo y apenas un pantalón corto de algodón holgado para recibir al visitante. Al abrir la puerta, se encontró de frente con una kunoichi de cabello oscuro bajo un chubasquero azul celeste que la cubría enteramente y que estaba a su vez empapado. Por el cuello y sobre el pecho, salía la punta de una trenza morena.

- ¿Yasumori Akeshi? Tengo que entregarle ésto - dijo, sacando de una bandolera de cuero marrón que llevaba un rollo de papel para entregárselo al albino. Estaba sellado con el símbolo oficial de la aldea. Ni bien el kaguya sujetó livianamente el mensaje, su portador lo liberó para descender escaleras abajo sin mediar palabra alguna.

Aún adormecido, el peliblanco abandonó el umbral de su casa hacia el interior cerrando la puerta tras él y desplegando el pergamino con la mano que sujetaba el kunai:

Señor Akeshi,
Se le convoca a una misión en los registros de las puertas de Amegakure.
A causa del temporal nos vemos faltos de personal para atender de forma
eficiente las necesidades de aquellos que desean entrar y salir de la aldea.
A bien de que no se formen colas que puedan perjudicar a productos y
personas, se le solicita asisitir en lo necesario al personal de las puertas.
Deberá presentarse allí a las 8:00am. Ésto será considerado una misión de rango D.

Firmado: El encargado de asignación de misiones de Amegakure.


*Las ocho de la mañana...* pensó Akeshi terminando de leer el texto. Miró el reloj.

- ¡Mierda! - exclamó, al ver que quedaban apenas diez minutos.
Enrolló de nuevo el pergamino y lo dejó en la mesa del comedor, sala en que se encontraba, para salir disparado hacia la habitación. *Ropa, ropa, ropa, ropa...* rebuscaba entre sus cosas decidiendo qué ponerse: Hakama azul, hakama negra, hakama blanca, hakama blanco-grisácea... *definitivamente necesito más variedad de ropa en mi armario* ... ¡pantalón! de algodón, holgado, de color negro y aún con la etiqueta puesta: era la elección perfecta. Como prenda superior, una camiseta blanca con el emblema de la aldea en azul estampado sobre el pecho en pequeño y en grande en la espalda. Sobre el conjunto, un poncho impermeable azul marino le protegería de la lluvia junto a las botas de agua de casi el mismo color. Tras un momento de duda, se colocó por último la bandana en la frente de tal forma que pudiera verse aún con la capucha puesta y el porta armas pequeño con los 5 kunai (dos de los cuales unidos por un hilo) en la pierna, sobre el muslo.

La puerta de la vivienda se cerró tras el shinobi que corría escaleras abajo, bebiendo como buenamente podía un pequeño botellín de zumo del "paquete de emergencia" de su nevera, comprado específicamente para ésas situaciones "En la vida del ninja nunca sabes cuándo tendrás que salir corriendo, y es importante comer antes de cualquier misión" solía decir. Internándose en el manto de lluvia, emprendió a toda prisa el camino hacia las puertas para encontrarse con quienquiera que fuera a ser su encargado.
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#1

Mensaje Akeshi08 Jul 2020, 12:24


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Re: Tomo 4: Aduaneros


Absorto en sus pensamientos se hallaba el moreno en la cercanía de las puertas; esperando a aquel compañero con el cual realizaría el trabajo donde fue citado cuando ni bien las luces del alba habían siquiera tocado el manto nocturno, un shinobi siempre debe estar despierto temprano para acudir a dar su utilidad a la aldea; eso bien lo enseñaban en la academia. Gruño en un suspiro sin disimulo alguno que escucharían los cercanos –Tch. – chasqueo la lengua debido al tiempo que había pasado, odiaba con mucho realizar trabajos en pareja; preferiría siempre tener aunque sea alguna misión peligrosa en solitario, pero bien sabía que para su inexperiencia el mismo debía empezar desde lo mas bajo.

Para esa ocasión llevaría su gabardina oscura que le llegaría hasta sus rodillas, debajo de la misma llevaba una camisa negra y unos pantalones jean blancos con esferas oscuras, zapatos de tonalidad blanca con algunos adornos cadavéricos de color amarillento y su bandana estaría sujeta en su cuello. Los porta armas estarían situados en lugares que consideraba oportunos para su uso y gracias a aquella gabardina, no se verían a simple vista por lo cual los civiles no estarían preocupados por ello. Aunque ese día había elegido llevar aquel sombrero de piel color blanco con esferas negras, protegerse de aquel diluvio que azotaba ese país era lo primordial; no quería pescar un resfriado.

Ocho de la mañana seria la hora pautada; Law había llegado a las siete y treinta mientras aguardaba paciente. El trabajo era bastante simple, un día completo reorganizando en las oficinas aduanas, sin mencionar también el verificar los inventarios y bienes comerciales que van y vienen en aquellas puertas. Un trabajo bastante tedioso pero que al fin y al cabo debía realizar si no quería que su superior le diera una reprimenda.

Quería que su compañero llegara cuanto antes para empezar aquella jornada, no planeaba si quiera entablar una conversación, simplemente; quería realizar el trabajo para irse de nuevo a entrenar.

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#2

Mensaje TrafalgarLaw09 Jul 2020, 11:03


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Re: Tomo 4: Aduaneros


Cinco... quizá siete minutos después de que el genin emprendiera la marcha bajo la lluvia, llegó hasta las puertas de la aldea oculta bajo la lluvia, que ahora más que nunca hacía honor a su nombre. Un nuevo crujido amenazó con rasgar el cielo. Jadeante, Akeshi podía sentir cómo su cuerpo desprendía calor bajo aquél impermeable que chorreaba como si hubiera caído en un baldo de agua y algunas perlas de sudor que resbalaban desde su frente hasta la nariz, mezclándose al caer al suelo con las gotas de aquella tormenta que arrecia con fuerza.

Allí, cerca de las puertas, reparó en un joven que debía tener aproximadamente su edad, aunque de bastante menor altura, que permanecía impasible bajo la lluvia vistiendo un abrigo largo de tipo gabardina de color oscuro con una calavera estampada al nivel del pecho y en la manga derecha; abrigo bajo el cual se adivinaba una camiseta negra y unos pantalones blancos con... ¿eso eran esferas? de color negro. Los zapatos blancos con decoración amarillenta de calaveras estaban medio sumergidos en el manto de agua que discurría por la avenida principal en busca de los siempre limpios y cuidados desagües. Por último y para rematar, su única protección contra la lluvia era un sombrero blanco de aspecto caro con más esferas de color azabache como motivo de decoración. *¿Qué clase de problemas tiene ese tío?* se sorprendió preguntándose el peliblanco.

- ¿Sois vosotros los ninjas que han enviado desde la atalaya? - rugió una voz desde las puertas. Era grave, potente, amenazadora. Al volverse, Akeshi pudo ver a un hombre corpulento que debía superar el metro noventa, oculto bajo un poncho impermeable azul marino similar al del kaguya, aunque bien podía ser una carpa por el tamaño de aquél hombre, con unos pantalones del mismo color, anchos e impermeables y unas botas de agua amarillas fosforescente que destacaban a la escasa luz que atravesaba el cielo ennegrecido y la que se originaba en la linterna de óleo que tenía el hombre en la mano, acercándose a la pareja allí presente. En El brazo, lucía la bandana de la aldea. -¿Lo sois o no? - tronó de nuevo, acercándose un poco más hasta escasos dos metros de los jóvenes, siendo uno de los vértices del triángulo que formó.

- Si señor. Yasumori Akeshi, genin de la aldea - respondió el genin, sobreponiéndose al lapsus mental que acababa de sufrir y alzando la mano para golpear con suavidad la plaquita metálica de su frente: La bandana de la aldea.

Tras las pertinentes presentaciones (si es que la había por ambas partes) el veterano asintió satisfecho.

- Bien... bien... seguidme.- ordenó, empezando a andar de nuevo hacia las puertas.- nuestro sabio kage ha considerado que con esta lluvia no podemos permitir que se formen colas en la entrada ya que daría una mala imagen a la aldea, por lo que ha tomado la oportuna decisión de enviaros a mi como refuerzo. Por si no tuviera suficiente con enseñaros cómo hacer nuestro trabajo, Ko ha sufrido un pequeño accidente y se ha hecho daño en la pierna, por lo que ha tenido que ir al hospital. Eso significa que voy mal de personal si quiero cumplir con las órdenes, así que más os vale aprender deprisa y ser de ayuda o vamos a tener problemas por aquí.-

Akeshi siguió al sujeto que podría bien ser un oso pardo, paseando la mirada desde él, mientras le escuchaba, hasta el que parecía iba a ser su compañero, de nuevo al oso, y de ahí a la caravana que esperaba para entrar a la aldea. *Ésto va a ser divertido...* Pensó con sarcasmo.

El hombre les guió hasta una puerta de madera en medio de las grandes puertas del muro con dos ventanas a su lado izquierdo cubiertas de gotas de agua a través de las cuales salía una luz amarillenta. Al otro lado de las grandes puertas de la aldea, había una importante fila de gente, muchos de ellos con carros cubiertos, y a varias figuras que corrían entre ellos y el muro, donde entregaban una hoja plastificada y la introducían por una rendija de cristal en la parte inferior de las ventanas que se abría al acercarse alguna de esas figuras. Cuando abrió la puerta de madera, se pudo ver el interior de una sala rectangular, más ancha que profunda, y que tras cada una de las ventanas se encontraba un pequeño escritorio donde habían sentados una mujer de unos cuarenta años, de pelo rojizo recogido en una coleta y movimientos enérgicos, y un hombre de unos cincuenta, pelo canoso, con una barriga notoria y de movimientos más calmados.

- Ellos son Sora y JK. Ahora entrad, os enseñaré cuál será vuestro trabajo - añadió, quedando a un lado de la puerta abierta a que ambos genin entraran.
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#3

Mensaje Akeshi09 Jul 2020, 12:32


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Re: Tomo 4: Aduaneros


Los cielos grisáceos eran teñidos por fugaces relámpagos y truenos que creaban una luminiscencia esperanzadora por dar un poco de embellecimiento a aquel páramo sombrío. Las nubes grises constantes daban un aire desesperanzador, era el tono que el tatuado poseía en su mirada; mirada que estaba presente en el camino donde divisó rápidamente a un joven de cabello albino. Vestido con un poncho impermeable de tono azulado; como protección al diluvio y unas botas para la lluvia.

Law arqueó una ceja cuando el contrario se acercó, no dio ni un saludo matutino en cortesía y su expresión sorprendida era bastante clara en su rostro. Tal vez podía saludarle, pero bien sabía que la persona que llega debe ser la que comience con un saludo y a faltas cordiales; no respondería. Suspiro y luego dirigió la mirada en dirección a una voz proveniente de las puertas de la villa y observaría un hombre de gran estatura, al igual que el joven que había llegado hace un par de segundos; poseía un poncho impermeable de la misma tonalidad ¿Era una nueva moda? Rondo en su pensamiento mientras ladeaba la cabeza un unos leves centímetros a la izquierda.

Con la misma voz grave que realizo la pregunto, volvería a exclamar si aquellos presentes eran los que fueron asignados para la tarea en la zona. Law dio un asentimiento en señal positiva ― Buenos días, señor. ― Comentaría con cordialidad y su voz suave ― Efectivamente, soy uno. Trafalgar Law, rango genin a su servicio. ― en su cercanía pudo escuchar el nombre de aquel que sería su compañero, Yasumori Akeshi. Al menos lo aprendió de forma indirecta el cómo poder llamarle mientras realizaban aquel trabajo sencillo pero largo.

Con paso suave y la rapidez para no molestar al de rango superior, le siguió mientras escuchaba lo que tenía que decir; la necesidad de refuerzos debido a un accidente sufrido a uno de sus hombres, lo típico; su trabajo en el hospital lo hacía conocedor de historias de esa índole. Relamió sus labios y frunció el ceño un poco, daría lo mejor de si mismo para realizar un trabajo ejemplar.

El caminar terminaría en dos puertas de madera cercanas a las puertas del portón de la aldea, un rápido vistazo a ellas le mostraría al tatuado una gran cantidad de gente y transportes con posibles mercancía, algunos cubiertos. El encargo sería atareado el día de hoy, nada más que pedir. En el interior de las puertas de madera, observando una figura femenina de una edad mayor. La figura masculina si se veía al menos de mediana edad, su cabello canoso le haría delatador de ello y aquella barriga sería lo más notorio del ser de ese hombre.

Otro asentimiento daría el joven a la figura que le había llevado allí ― Muchas gracias. ― Exclamó y entró al complejo.

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#4

Mensaje TrafalgarLaw15 Jul 2020, 11:40


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Re: Tomo 4: Aduaneros


Akeshi siguió a aquél hombre - oso y a la persona que se había encontrado allí esperando hacia el interior de la sala, quedando cerca del segundo pero a una distancia suficiente como para no invadir el espacio personal de cada uno. En aquél lugar, el sonido del agua y los truenos se escuchaban amortiguados, mas retumbaban en las paredes y la sensación de que alguno de los cristales podría rasgarse en cualquier momento era notoria.

La vista del peliblanco pasó rápidamente de las mesas con los papeles que contenían a aquellos que trabajaban con ellos, no pudiendo evitar notar la diferencia de intensidad en el trabajo de aquella mujer, Sora, y los de JK. Ella prácticamente doblaba en velocidad a él. Quien sería su compañero no había dado mucha información de si mismo: de nombre Trafalgar Law *Un nombre de lo más extraño* y también genin, aunque algo en su interior le decía que mucho más experimentado que él mismo. Del mismo modo que el pelinegro no parecía interesado en iniciar una conversación, Akeshi opinaba lo propio al respecto, careciendo de interés por conocer a alguien fuera de su inexistente círculos social.

- Bien - retumbó la voz del veterano dentro de aquella sala. Los dos trabajadores ni siquiera se inmutaron- Empezaréis asistiendo a Sora y JK. Desde fuera entregamos una lista con el contenido que entra o sale de la aldea por comerciante y carromato: tendréis que revisarla para asegurar que no sale y sobretodo que no entra nada que no esté permitido según la ley.- El hombre empieza mirar sobre las mesas por encima de sus compañeros al tiempo que se palpa el cuerpo. - Dónde habré metido yo... -empieza a decir.

- ¿Buscas ésto, Jet? - la mano de la pelirroja sale disparada como una flecha en dirección del hombre, sujetando un par de listados con algo escrito en ellas.

- ¡Ah! Si, eso buscaba.- Jet toma las hojas.- A veces no sé lo que haría sin ti, Sora.- le dedica el halago a su compañera, para acto seguido entregar una lista a cada uno de los genins. Al leerla, podrían comprobar que es una lista de objetos comerciales y alimentos ordenados por tipo, subtipo y alfabéticamente dentro de cada grupo.- Ésto es una lista general con todo lo que está permitido que entre o salga de la aldea. Si algo no está en la lista, no puede atravesar las puertas. Si tenéis alguna duda, preguntad a Sora o JK.-

- Mejor preguntadle a Sora, yo estoy muy ocupado.- Salta Jk, siguiendo con la revisión a su ritmo tranquilo.

- Si, mejor preguntadme a mi, no vaya a ser que el señorito se estrese - se queja la pelirroja, visiblemente molesta con su compañero.

- Preguntadle a Sora entonces.- Finaliza el veterano, lanzándole una mirada de desaprovación al secretario y una compasión a la pelirroja.- Yo estaré fuera con los demás. En el piso de arriba está la sala de descanso, hay un par de microondas, una nevera con algunas bebidas y una pequeña cocina. También están los baños y hay una máquina expendedora. - El hombre empieza a salir de nuevo. -Me llamo Jet, por cierto. -y tras eso cerró la puerta.

Sin saber muy bien qué hacer, Akeshi se quedó parado en mitad de la sala, mirando a su alrededor, esperando alguna clase de orden que no iba a llegar. Mordiéndose la lengua y obligado a tener la iniciativa, el genin se acercó a la mesa de la pelirroja llamada Sora. Allí, además de la tabla con la lista que manejaba ella y una estilográfica con la que iba tomando anotaciones, habían dos bandejas de plástico con una etiqueta mecanografiadas en cada una de ellas. En una decía "Pendiente" y en la otra "Revisado". También había un pequeño bote de aluminio con varios bolígrafos, lápices y rotuladores-marcadores de colores varios.

- Ves cogiendo las tablas pendientes y revísalas. Pudes hacerte una marquita si quieres para no perderte cuando leas.- dijo la chica en tono seco, sin levantar la vista de su propia lista.

Dubitativo, el peliblanco tomó uno de los bolígrafos con la diestra y una tabla con una lista de pendientes con la siniestra, repasando todos los productos que supuestamente traía el "Carro 21; Propietario: Airin" y comprobándolo con la chuleta para asegurarse de que no había nada extraño.

La mesa de JK por su parte, no era muy diferente, con una distribución parecida aunque sin los rotuladores - marcadores de colores, teniendo en cambio un blog de pos-it amarillo suave y tomando anotaciones con la habilidad de alguien que lleva muchos años haciendo lo mismo, pero que está demasiado despreocupado como para hacerlo con la pulcritud que debería.


Ejemplo del listadoMostrar
Grupo: Alimentos
Subgrupo: Legrumbres
  • Garbanzos
    Guisantes
    Habas
    Lentejas
Subgrupo: Carnes
  • Cerdo
    Conejo
    Jabalí
    Pato
    Pollo
    Ternera
...

Grupo: Mobiliario
  • Armario
    Mesa
    Mesita de noche
    Silla
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#5

Mensaje Akeshi16 Jul 2020, 02:21


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Re: Tomo 4: Aduaneros


Law arqueó la ceja y llevo su cabeza unos centímetros a la izquierda al entrar al complejo, la señorita a diferencia del masculino, poseía más trabajo en su área. El de la extensa andorga era más tranquilo con su trabajo, no tenía un ritmo tan acelerado y parecía apacible, bastante descuidado. Llevando su mirada y su cabeza en dirección al señor que les había acompañado hasta el lugar, escucharía las indicaciones; no era nada difícil. Solo era revisar y observar que ningún objeto que no esté permitido en la lista correspondiente entre a la aldea, un trabajo sencillo pero arduo; la cantidad de carretas que entraban al día y día era considerable.

Suspiro un poco al saber que sería un día largo y posiblemente volvería a casa muy tarde sin siquiera distraerse con lo que le mantenía ajeno a sus pensamientos rotundos y su sueño interrumpido. A pesar de no haberse presentado ninguno al momento en que llegaron los de rango bajo, los nombres que dirían durante su embarazoso acto comenzaban a salir a la luz entre hablaban entre ellos; la mujer se llamaba Sora, JK era el masculino de mediana edad y Jet era la persona que los habia recibido. Relamió los labios y frunció el ceño ¿Por qué nadie se presentaba como era debido? Seguro de estar aquí Yatori o Itami les daría una reprimenda a los trabajadores, dio una leve sonrisa de imaginarlo y luego suspiraría de nuevo para enfocarse más en prestar atención a su alrededor.

Jet les entregaría un listado bastante extenso para poder guiarse durante el encargo. El listado poesía lo que Jet había descrito con anterioridad, asintió al escuchar el trabajo, escucho sobre la sala de estar y de descanso y luego observo al señor retirarse con pasos leves. Observando y esperando que al menos algunos de los señores presentes les diera una orden, noto que su compañero se acercó a la mesa de Sora, con su vista observó la mesa pulcra de la señorita y luego la diferencio del otro señor; parecía de verdad agua y aceite.

Escuchando desde aquello a la señorita Sora y el hecho de que su compañero decidió asistir a la de cabellos carmín. Law fue directo hacia la mesa de JK — Disculpe. — Dijo Law sin decir más palabras — Le asistiré yo mientras mi compañero asiste a la señorita. — de poder, se sentaría mientras observaba la lista de pendientes, observando aquella hoja entregada por el superior que se había retirado; se guió por la misma para no cometer error alguno y bajar la cantidad de la lista de pendientes a revisadas.

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#6

Mensaje TrafalgarLaw20 Jul 2020, 13:00


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Re: Tomo 4: Aduaneros


- Si claro. Eh... un momento - respondió JK a aquél shinobi que parecía haber salido de la piscina. - Atiende aquí mientras vuelvo; simplemente tienes que coger la tablilla que te dan y dejarla en "pendientes": voy a buscaros un par de sillas.- finalizó, para levantarse golpeando ligeramente la mesa con la barriga y haciendo que tiemble ligeramente, aunque no pareció darle importancia de más. Subió por las escaleras y se perdió de la vista unos segundos.

En otro lugar de la habitación, al cerrarse la puerta Akeshi descubrió un perchero que había estado oculto por la misma mientras estaba abierta y en donde había un impermeable amarillo del tamaño de una pequeña carpa y justo debajo (y un poco al lado) un paragüero negro con un paraguas transparente regalimando aún algunas gotas de agua. Aún algo perdido, se acercó al mismo mientras se quitaba su propio impermeable y lo dejaba en el perchero para volver después junto a la mujer llamada Sora.

Una figura oculta bajo un impermeable azul Ame se acercó a la ventanilla de la que se ocupa JK y observó el interior en busca del hombre. Bajo la luz que salía de la estancia, pudo distinguirse la cara de finos rasgos de una mujer de enormes ojos verdes, con una pequeña cicatriz en la barbilla. En caso de ver a alguien dentro le entregaría la tablilla a través de la rendija de la ventana; sino, simplemente la deslizaría a través de la misma hasta que cayera en la mesa, salpicando ligeramente de agua.

Justo en ese instante se empezó a escuchar algunos golpes provinientes del piso superior, como si algo chocase contra las paredes de las escaleras. El ruido se escuchaba cada vez más fuerte, lo que indicaba que la fuente del mismo bajaba. Finalmente, JK asomó de nuevo llevando consigo un par de sillas desplegables.

- Aquí tienes, chico.- dijo, entregando la primera de ellas a Akeshi, ya que le quedaba primero en el recorrido a su mesa. Después, se acercó al genin que llevaba o había llevado el sombrero blanco para entregarle la segunda. -Toma, muchacho.- y se dejó caer pesadamente sobre su propia silla, retomando la posición que había mantenido anteriormente.- No hagas caso de lo de antes: Puedes preguntarme a mi si tienes alguna duda. Simplemente me gusta molestar a Sora.- rió.
Lista de pendientes de JKMostrar
Lista 1 - C65
Propietario/a: Hanako
Contenido (en fardos):
  • 2 Lechuga (aceptado)
  • 4 Tomates (aceptado)
  • 3 Cebolla (aceptado)
  • 1 Cerezas (aceptado)
  • 5 Patatas (aceptado)

Lista 2 - C68
Propietario/a: Hanako
Contenido (en fardos):
  • 2 Vino (aceptado)
  • 4 Cerveza (aceptado)
  • 1 Zumo de Uva (aceptado)
  • 3 Aceite de Oliva (aceptado)
  • 2 Lino (aceptado)
Lista 3 - C75
Propietario/a: Isamu
Contenido (en fardos):
  • 1 Espadas (aceptado)
  • 1 Lanzas (aceptado)
  • 1 Bö (aceptado)
  • 1 Hierbas Medicinales (NO está en la lista éste nombre)
  • 3 Pergaminos (aceptado)
Lista 4 - C75
Propietario/a: Kai
Contenido (en fardos):
  • 1 Carne de Ternera (aceptado)
  • 2 Carne de Pollo (aceptado)
  • 1 Carne de Pato (aceptado)
  • 1 Paté de Pato (aceptado)
  • 2 Carne de Cerdo (aceptado)
  • 1 Paté de hígado de Cerdo (aceptado)
En la otra mesa, Akeshi revisaba las tablillas revisando en la lista si cada fardo o barril anunciado tenía permitida o no la entrada, no hallando hasta el momento ningún contratiempo. Cada lista revisada recibía un sello y esperaba a que se acercara de nuevo alguno de los shinobis de fuera a entregar otra tablilla para devolverle una ya sellada, símbolo de que el carruaje en cuestión tenía permitida la entrada o la salida de la misma.

En un momento dado, mientras una enorme figura esperaba tras la ventanilla de JK que gracias a la luz desprendida del interior podría reconocerse como Jet, un gran trueno hizo temblar la sala y un gran alboroto empezó a formarse fuera.

- ¡Mierda! ¡Salid, salid, los caballos se han encabritado! - exclamó, desapareciendo entre la tormenta.

- ¡Vamos, afuera, hay que ayudar! -exclamó Sora, abandonando el puesto y saliendo tal cual se encontraba dejando la puerta abierta tras de sí. Jk se detuvo un momento para ponerse el impermeable amarillo y salió tras Akeshi, quien no se había molestado en cubrirse con el impermeable y había salido siguiendo a Sora.

Fuera, una gran hilera de carros trontollaba a causa de que los caballos que tiraban de ellos se movían alterados, tratando de escapar de aquél lugar mientras sus propietarios y los shinobis que allí habían trataban de sujetarlos por las riendas. Un crujido y uno de los caballos se soltó de las riendas y empezó a galopar hacia uno de los laterales, paralelo a la muralla de la aldea. La enorme figura de Jet se interpuso en su camino y la bestia se alzó sobre las patas traseras, casi golpeando en la cara al shinobi, pero éste esquivó el golpe y se posicionó rápidamente en uno de los laterales para sujetar a la bestia.

Lo siento por ir agregando detalles, pero se me van ocurriendo y los posts anteriores no puedo editarlos, lógicamente xd te he puesto entre paréntesis si cada fardo o barril (líquidos en barriles, sólidos en fardos) aparece listado o no. Obviamente los paréntesis no están en las tablillas con el contenido de los carromatos.
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#7

Mensaje Akeshi21 Jul 2020, 11:25


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