La nieve, la nieveeee

En los límites de la zona comercial se encuentra el parque de cerezos, un lugar extremadamente tranquilo donde la gente suele ir a matar el tiempo. Está rodeado de negocios lo que lo hace un lugar ideal para tener una reunión formal o informal. En el centro del todo hay una gran fuente donde la gente suele reunirse en las noches para pasar el tiempo. Siendo un lugar extremadamente llamativo para los habitantes de la hoja.
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Genin Konoha
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La nieve, la nieveeee


El frío ya llevaba tiempo asentado, el viento ya llevaba reinando junto con el frío en las calles. El sol parecía haber perdido fuerza, pues los días se habían vuelto cortos y sus rayos ya no calentaban. Las plantas yacían secas o mustias, inclusos los árboles perdieron su abrigo, al menos los caducos claro. Ya no se veían flores por los setos ni por los caminos, pero a camio teníamos otra vista igual de estupenda, pues ya llevaba un par de días en que la nieve había venido a visitarnos.

Aquella mañana pude ver a nuestra blanca e inmaculada amiga, acomodada en las calles, en los tejados; en todas partes. Una pequeña sonrisa se dibujó en miss labios, no era un especial fan de la nieve, pero si de la felicidad que traía, saliendo niños y mayores para disfrutar del paisaje o para jugar. Aún recordaba las batallas de bolas de nieve que hacían los niños, incluso yo participaba. Viejos y preciados recuerdos. Al pensar en eso mi mirada inconscientemente miró hacia la montaña que indicaba el camino a Tanzaku, viendo una cumbre bien nevada, provocando una sonrisa más amplia, pues recordaba el festival que se celebraba en la ciudad cuando las épocas de nieve llegaban. Las calles se llenaban de vida, los farolillos se encendían y los puestos sacaban tenderetes con juegos puestos varios. Jamás olvidaría aquellos recuerdos, no me lo permitiría por nada del mundo.

Decidí salir en mi paseo matutino. Caminé por las calles, vagabundeé por los callejones y transité por las avenidas hasta terminar llegando al parque de cerezos, donde ya desde la entrada de veía un gran revuelo. Gente cargando cajas, otros colocando postes, algunos levantando casetas, esto solo podía significar una cosa. De pronto mi rostro emanó una gran felicidad e ilusión "No puedo perderme este festival" Pensé mirando con los ojos de un niño como todo iba montándose y tomando forma. No proseguí mi paseo, decidí volver directo a casa para poder descansar y salir a la noche a disfrutar del folclore de Konohagakure, ya quería ver como podía ser una fiesta como esta en una aldea de ninjas y héroes.

El día se hizo eterno, parecía que el reloj se había detenido para conspirar contra mi, más no pudo detener el inexorable del tiempo, llegando con lentitud la noche. Me puse mi mato con ganas, acompañado de mi redondo sombrero, cubriendo así mi ropa y mi cuerpo. Mi cara tenía una sonrisa y un rostro infantil, pero a la vez tierno. No podía esperar mas a llegar al parque y encontrarme aquella preciosa iluminación y toda esa alegría que se reunía por aquellos días, disponiéndome a salir de la casa en la que el escuadrón descansaba.

#1

Mensaje Karibachi30 May 2020, 02:41


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Re: La nieve, la nieveeee


El día amanecía un tanto frío en el País del Fuego. ¿Un tanto? De hecho tan frío que las calles estaban inundadas con nieve, la cual lo cubría todo a su paso. Aquellos senderos verdes dejaron de serlo hacía mucho tiempo atrás en cuanto la época de invierno atacó con su helada. Algunas mañanas eran peores que otras, unas noches más frescas que otras. Todo era soportable porque se acercaba el ¡festival de invierno! A veces era complicado creerme, era más el auto-engaño que las fuerzas por querer soportar el helado invierno. Por no decir que se me complicaba el descanso durante las noches, lo suficiente como para que de vez en cuando me despertara innecesariamente. Llegaba al punto de madrugar sin quererlo ni beberlo. Esta mañana no iba a ser la excepción. Las ojeras debían ser desgraciadamente prominentes…

Que vergüenza salir así a la calle pero para algo existía el maquillaje. Así que antes de que nadie se levantara, procedí a hacer mi rutina de cuidados faciales, para después continuar y finalizar con el maquillaje en el que sobre todo pretendía camuflar esas sombras que tanto molestaban bajo los ojos.

Pero ingenuo de mí al creer que todos estarían durmiendo pues en teoría ninguno tenía misión asignada para ese día, más bien se tomarían el día libre y por tanto pensé que descansarían hasta tarde pero no fue así. Un pelirrosa se había levantado mucho antes que yo a pasear, a tomarse su tiempo; tiempo en el que yo me arreglaba y, de paso, desayunaba.

A lo largo del día poco haría más que informarme de que el festival de la temporada de invierno ya estaba operativo, comer, dormir, leer… Y así hasta caída la tarde, cuando decidiría ponerme manos a la obra: tenía que vestirme con un yukata color negro con el obi amarillo, el maquillaje sería sencillo, nada llamativo, lo suficiente como para corregir pequeñas imperfecciones, y el cabello recogido en una coleta alta dejando caer los mechones más cortos a ambos lados de mi rostro.

Para cuando quise salir, me encontré con cierto pelirrosa bastante guapo con el que apenas había entablado conversación.— Hey, hey. Karibachi. ¿A dónde vas, lindo? Porque si no tienes ningún plan en concreto… yo puedo proponerte algo muy tentador. —A lo cual tuve que controlarme para no acompañar mi frase de un picarón guiño. Seguidamente saldría de la casa.

#2

Mensaje Sifft31 May 2020, 02:01


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Re: La nieve, la nieveeee


Ya cogiendo el pomo de la puerta principal, dispuesto a salir a la calle, una voz apenas conocida llegó por mis espaldas. Extrañado por tantas confianzas miré hacia atrás para saber de quien se trataba, no siendo otro que Sifft, una de las nuevas asignaciones del escuadrón. La verdad es que apenas habíamos hablado, pero era una persona muy sociable, a veces demasiado sociable según algunas malas leguas por la aldea.

Me extrañaba aún más que una persona así se fijase en alguien como yo, ya que no es que fuese un hueso duro de roer. Ya muchos que me veían por la calle pasar, vistiendo como un monje, comprendía que mi corazón estaba reservado a el Nirvana. Al darme la vuelta y verlo sonreí simpático, pero algo extrañado. -Oh, no sabía que andabas por casa Sifft. La verdad llevaba semanas pensando que estaba solo, disculpa.- Aquello era toda la verdad y nada más que la verdad. Usui y Nana estaban en viajes por separado y los otros dos cuartos parecían estar vacíos, al menos eso pensaba. Pude observar su ropa, estaba vestido claramente para el festival ¿De qué iba a arreglarse tanto si no? Y... ¿Aquello era maquillaje? El pálido joven no escatimaba en gastos ni medios para estar siempre arreglado. Su ropa era elegante y algo ostentosa, mostraba comodidad económica, sin embargo su rostro, bajo el maquillaje ocultaría mas.

Vestir elegante, oferta tentadora... Claramente me quería invitar a ir al festival con él. -Hmm... deja que te lea la mente.- Como broma cerré los ojos poniendo mis dedos indices en las sienes. -Veo... un festival... del invierno... ¿Acerté?- Pregunté simpático mientras sonreía, en parte por la inocente broma que le estaba gastando a mi gótico amigo. - Allí es donde me dirijo. Vayamos juntos.- Guardaría de nuevo una de mis manos, sujetando el pomo con mi diestra. -Aunque espero que no te importe ir con una persona de tan simples vestimentas como yo.-

Las calles estaban iluminadas por las farolas, dejando charcos de luz en el suelo que formaban un camino con tonos cálidos. En las cabezas de las farolas había hileras de banderines triangulares de colores blancos y azules. Estas hileras parecían conducir hacía el parque de cerezos, iniciando la magia ya desde el inicio del viaje. Mis ojos brillaron con enorme ilusión. -Mira Sifft, es precioso.- Aumenté mi sonrisa, pareciendo un niño pequeño.

#3

Mensaje Karibachi31 May 2020, 03:21


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Re: La nieve, la nieveeee


¿Pensabas que estabas solo? Me ofende esa declaración por tu parte. —Comenté con cierta ironía, lo cual creía que era bastante evidente pues, aunque no tuviera el tono apropiado como indicativo de ello, sí que lo expresé con una clara sonrisa de oreja a oreja. No me molestaba que pensara eso. No habíamos interactuado lo suficiente como para que se diera cuenta de mi presencia allí, aunque sí era curioso que no nos hubiéramos percatado en ningún momento: un plato sucio, comida faltante, comida de más, un objeto descolocado… Cualquier pequeño indicio pero no. Si el destino quería unirnos en aquel momento, justo a la salida de casa, era porque debíamos reunirnos ahí, y pronto comprobaría que sería para ir juntos a la festividad de la villa, lo cual me agradaba. Ir en solitario no me animaba demasiado pero como quería asistir al evento, igual me animé a ir. Ahora no tenía excusas para no ir.

Al contemplar como hacía el vago intento por aparentar ser un adivino, ¿qué otra opción me quedaba más allá de seguirle la corriente? ¿Quién sabía? Quizás acertaba y era todo un brujo que podía adivinar mi futuro. Tampoco hacía falta ser un lince para saber que pretendía ir a la fiesta que se celebraba ya que el yukata que llevaba me delataba claramente pero ¿por qué no seguirle el juego? Digamos que consiguió leerme la mente tal y como buscaba jugar al inicio.— Acertaste claramente. ¡Y adivina quién va a ser el afortunado acompañante de cierto rubio de pelo largo! —¿Pero para qué le digo nada? Si él ya tenía planeado venir conmigo en cuanto pareció que nuestros planes parecían estar en sincronía. No podía quejarme. Estaba en mi equipo. Seguro que era una buena compañía.— Dicen que el hábito no hace al monje, seguro que la ropa tampoco. No importa lo que lleves puesto mientras estés dispuesto a pasarlo bien. —¿Iría por ahí las intenciones del refrán? ¿Lo habría malinterpretado? De haberlo hecho, seguro que quedaba en mal lugar delante de Karibachi pero no quise darle demasiada importancia a lo dicho y preferí darme prisa en salir tras él de aquella casa. Ya necesitaba respirar un poco de aire fresco, aunque más que fresco, diría helado.

Por la humedad parecía que uno se calaba hasta los huesos, pero no era nada que no se pudiera soportar, mucho menos por el ambiente tan invernal que se respiraba. La nieve a ambos lados del camino tras haber sido apartada para facilitar el paso de los transeúntes, las luces de la noche iluminándolo todo… Quizás si fueran luces de colores hubiera resultado más hermoso de lo común pero ¿qué decir? Con la luz de la luna iluminándonos desde lo alto, cualquiera iba a presentar una queja. Más bien se enamoraba de todo lo que se saboreaba.— Y tanto que es precioso. —¿El paisaje o él? Lo dejamos a la imaginación ajena.

Las calles estaban animadas. Se notaba la alegría que se respiraba, la gente estaba más animada. Esa clase de épocas la gente la vive de gran manera y se veía reflejado en aquellos pequeños instantes. Me gustaba el invierno por el clima pero más aún por la calma y energía que lo inundaba todo a su paso. La cosa siguió así hasta llegar a una plaza no especialmente grande pero si bien organizada con distintos puestos en los que uno podía detenerse a jugar por puro entretenimiento o con el fin de conseguir algo concreto: desde los míticos peluches hasta unos pequeños peces. También podías optar por un plan más delicioso como probar distintos platos típicos de esa época del año o incluso uno más económico como ver las luces, sentarse cerca de la fuente y charlar… Dependía de cada cual.— ¿Tenías algún plan en específico?

#4

Mensaje Sifft01 Jun 2020, 01:45


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Re: La nieve, la nieveeee


La verdad es que me estaba sorprendiendo la simpatía y caballerosidad de Sifft, tenía entendido por algunas malas lenguas que era mas libertino y zalamero. Incluso preguntó por si tenía alguna preferencia. -Oh pues te parecerá una tontería pero... Quería caminar bajo los faroles y llegar a la feria del parque de cerezos.- Comencé a caminar siguiendo los banderines que dirigían hacía el festival mientras miraba al suelo con una sonrisa melancólica. -Quería dar un paseo entre los puestos.- Realmente echaba de menos aquellos tiempos en los que disfrutaba con mis seres queridos, lo añoraba y no podía evitarlo. Aún así no permitiría que esa pequeña tristeza nublase aquella preciosa noche.

Mientras caminaba observaba más detenidamente a Sifft, fijándome mas en su maquillaje, intentando disimular unas ojeras que, por otra parte, eran imposibles de ocultar. -¿Duermes poco Sifft? Me pregunto en que ocuparás tus noches.- La verdad, toda la verdad, su aspecto parecía sacado de una novela romántica europea. Su aspecto siempre jovial, pálido como un muerto, ojos de un brillo extraño; parecía un autentico vampiro, uno muy elegante, pero un vampiro a fin de cuentas.-Dime compañero, ¿tendré que poner ajos en mi cuarto?- Bromearía mientras sonreía alegre e inocente. Sería un comentario sin malicia, claro, pero no negaría que a veces me lo había planteado. A decir la verdad, no conocía casi nada a mi compañero, así que era fácil hacer volar la imaginación hasta montarse ese tipo de películas. Tal vez había demostrado poco interés por él, ciertamente solía ignorar lo que sucedía a mi alrededor, pero quizás me había centrado demasiado en Usui y en Nana, hasta el punto de convivir con un desconocido.

-Oye Sifft... Realmente no conozco mucho de ti. Me sabe un poco mal decirlo, lo siento.- Diría mientras llevaba una de mis manos a la nuca, cabizbajo y algo avergonzado. -Cuéntame un poco de ti, por favor.- Preguntaría interesado, intentando conectar nuestras miradas mientras las farolas iban iluminándonos, pareciendo focos que nos hacían protagonistas de una escena romántica.

Hasta el tiempo lo parecía acompañaba, pues comenzaban a caer algunos copos de nieve que se camuflaban los sus rubios y brillantes cabellos de oro. Sus ojos dorados recordarían a la miel y su traje resaltaría sus afiladas facciones. Entendía porque decían que era todo un galán, ya solo sin abrir la boca parecía ser hipnótico ¿Estaría metiéndome en un genjutsu? no, no podía percibir nada, sencillamente tenía la belleza y el azar de su parte, la mitd del trabajo hecho practicamente.

#5

Mensaje Karibachi02 Jun 2020, 03:08


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Re: La nieve, la nieveeee


No tenía del todo claro si pensar que realmente sus planes eran una tontería como él decía o más todo lo contrario, que por muy simple que sonara, era una idea de lo más agradable. Algo en mi interior me hacía decantarme más por la segunda opción. Que fuera un plan simple no quería decir que fuera tonto o aburrido, tan solo que carecía de complejidad y eso no le quitaba lo entretenido.— Pues demos un paseo y ya está. Al final lo más bonito de esta época suelen ser las luces y poder disfrutarlas con las personas que aprecias. —Lo cual a estas alturas carecía de sentido pues no es que nos conociéramos mucho pero ¡hey, aún podíamos remediarlo dando ese paseito en mitad de la noche!

Se respiraba calma en el ambiente, y aunque hubiera una buena cantidad de gente, cada uno iba a su rollo, disfrutando de los distintos puestos, hablando, riendo, compartiendo momentos importantes de su vida… En general creando recuerdos. Yo estaba allí para lo mismo. No es que Karibachi fuese en aquel momento una persona que fuese esencial en mi vida: de hecho nunca habíamos cruzado palabra alguna pero sí que éramos conscientes el uno de la existencia del otro.— En mis noches… —¿Qué solía hacer durante las noches? No mucho a decir verdad.— Tiendo a quedarme largas horas despierto maquillándome. En general duermo más de día que de noche. —¿Quizás por eso tanta comparativa con un vampiro? Persona que veía, persona que intentaba buscarme todos los parecidos con uno. Por el momento me resultaba gracioso pero estaba seguro de que llegaría a un límite, un límite en el que me hartaría de tanta gracieta.— Por el momento creo que estarás libre de mis mordiscos. —Por el momento. No iba a recalcarle ese pequeño pero importante matiz de la frase.— ¿Nosotros tendremos acaso que ponerte una habitación decorada cual templo en su interior para que puedas rezar? —O hacer cosas de monje en general. No sabía mucho de él, y lo poco que sabía era eso. Tampoco hacía falta ser un lince para suponerlo dada su manera de vestir.

¿Realmente estaba preguntando por mí? De repente todas las voces que estaban a mi alrededor parecían haber cesado, fue como si una cúpula se creara y nos protegiera de todo lo que era el exterior, aún pudiendo disfrutar de las vistas que Konoha nos otorgaba.— No hay mucho que contar. Mis padres llevan una floristería, de vez en cuando les ayudo… Oh, provengo de una familia de ninjas a la cual hace bastante que no veo. —Problemas insignificantes.— ¿Qué hay de ti, famoso monje de la Villa de la Hoja? —”Famoso” porque era el único que conocía, ¿para qué engañarnos?

Pronto comenzó a nevar. Bastante nieve había bajo nuestros pies como para que después comenzara a haberla sobre nuestras cabezas. ¿Pero para qué engañarnos? Me resultaba agradable, todo un gran momento junto al pelirrosa para poder disfrutar y rememorar durante largo tiempo. Esperaba que Nana y Usui estuvieran envidiosos y, mejor aún, pasarlo tan bien con Karibachi como esperaba que él lo hiciera conmigo.

#6

Mensaje Sifft04 Jun 2020, 00:21


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Re: La nieve, la nieveeee


El muchacho era un pernocta, como... Un vampiro, aunque el aseguraba que era por maquillarse, no por ir chupando sangre. Claro que aquello de que fuera un nosferatu no sería más que una broma, pero realmente actuaba y daba razones peculiares que llevaban a pensar lo contrario. No sería yo quien dudase de su palabra, además decía que mi cuello por el momento no peligraba, seguramente ese de momento debía asustarme, pero preferí no darle demasiada importancia. La verdad es que preferí dejarme llevar por el ambiente y el lugar y seguir escuchando sus palabras, sin sobre analizar demasiado.

Al parecer venía de una longeva tradición de ninjas, más no se hablaba con ellos, ¿por qué acaso se desvincularía de unos lazos tan fuertes? Aquello era interesantes, al menos mas que la historia de sus padres, que llevaban una floristería. Realmente no es que que sus progenitores vendiesen flores no fuera importante, de hecho explica bastante bien su obsesión por verse guapo y elegante, además de maquillarse para parecer siempre jovial y vivo. ¿Por qué su imagen era tan importante para él? No sabría responder, tal vez fuese por aparentar, o quizás por inseguridad consigo mismo, pero eso no importaba ahora, solo disfrutábamos de una entrañable velada.

De la misma manera que le tocó a Sifft, también me tocaría a mi responder sobre mi identidad y mis orígenes.-¿Famoso? Jajajaja... Sobre estimas mi popularidad amigo mio.- Reiría modesto y humilde, aunque realmente sabía que no era famoso, si acaso conocido, no mas. -Hmm... Qué podría contar de mi...- Me llevé el indice y pulgar izquierdos a mi barbilla, pensando si realmente había algo reseñable en mi vida, algo que un ninja pudiese ver interesante.-Pues...Soy monje y fui criado por monjes en el templo de Tanzaku, y... Ya esta...- Mi cara mostraba vergüenza y algo de decepción ¿Tan aburrida era mi vida? Cierto era que desde que llegué a Konoha me dediqué a entrenar e ir de misiones, pero es que antes de eso no era mas que un monje peregrino, con historias que solo a los mortales les pasaba, por lo menos eso pensaba yo. No quería parecer aburrido a mi compañero, la verdad es que pretendía caerle bien, me agradaba mucho su presencia, al menos cuando no parecía estar intentando ligar con algo que emitiera calor, en esos momentos era un poco... Vergonzoso.

Durante nuestro paseo entre los puestos el aroma de uno de ellos me detuvo, mi nariz había captado algo, desbloqueando un recuerdo de mi niñez. Rápidamente, e ignorando por un momento a Sifft, me detuve a mirar el puesto del que dicho aroma provenía, no era más que un puesto de dangos y té, mis dos alimentos favoritos. Con una amplia sonrisa y un brillo especial en los ojos miré al rubio. -¿Podemos entrar, por favor?- Sé que tener tentaciones terrenales y conseguirlas con facilidad no hacía más que generar un vacio del propio ser humano, el cual acaba consumiéndolo todo, pero maldita sea, era dango y té.

#7

Mensaje Karibachi04 Jun 2020, 01:21


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Re: La nieve, la nieveeee


¿Tanzaku? La realidad era que yo nunca había salido de nuestra villa. Poco mundo había logrado ver, lo cual siempre me había apenado. En parte ese siempre fue uno de los motivos que me motivaron a ser shinobi: ver mundo, salir de la maldita villa y vivir grandes aventuras, conocer extravagantes y exóticas personas (tanto en personalidad como en físico debo destacar), eso más allá de continuar con la generación de ninjas de la Hoja en mi familia, lo cual a veces me resultaba lo de menor importancia pues era mi vida y yo haría con ella lo que quisiera, lejos de los deseos de mis padres. Ellos podrían ser mi prioridad pero a veces hay que saber marcar los límites en una relación.

Me empecé a preguntar cómo sería Tanzaku. ¿Verde? ¿Muchos edificios? ¿Mucha gente? ¿Poca gente? Si él era un monje que venía de aquel lugar ponía en duda que hubiera una gran cantidad de edificaciones pero ¿para qué hacer suposiciones? Mejor que me diera la respuesta el propio pelirrosa.— Cuéntame acerca de Tanzaku. ¿Cómo es la vida allí? En general… ¿cómo es todo allí? —Que no se dijera que no me interesaba por él. De nuevo: en general… que no se dijera que tan solo sé ser “libertino y zalamero”, sino que a veces puedo lograr entablar una conversación bastante natural sin ningún toque subido de tono. Cierto era que nada garantizaba lo que pudiera llegar a suceder después pero por el momento todo transcurriría con normalidad.

Al poco llegamos a un puesto de dulces que parecía haber llamado demasiado la atención del monje. Estaba de acuerdo en que nada como un buen pastel (o cualquier cosa de la misma índole) pero me sorprendía que pudiera llegar a cambiar de un segundo a otro según el estímulo que le dieran. ¿Habría algo detrás de ello? En cualquier caso.— Entremos. —¿Qué perdía? No íbamos a estar andando todo el rato y en algún momento habría que comer algo. Sería el mítico puesto con unas mesas de madera y sus bancos hechos del mismo material. Por fortuna aún no estaba lleno de gente y todavía podíamos coger asiento por mucho que hubiera dos o tres parejas o grupos de personas allí dentro. No era un puesto muy grande, así que con poco se llenaba su aforo.— ¿Qué vas a querer pedir? Yo por el momento me conformo con un café solo. —Un poco irónico que hubiera entrado con la idea de algo bastante dulce y acabara pensando en pedir una bebida un tanto amarga. ¿Quizás un té? No, café mejor. En cuanto me dijera lo que quisiera, me levantaría a pedir la comanda.

En mi opinión había sido una buena idea entrar a aquel lugar. Desde el interior se podía ver caer tranquilamente la nieve, a veces siendo conscientes de cómo se derretía al entrar en contacto con la piel de las personas; otras veces perdiéndose en el suelo o incluso quedándose en lo más alto de las farolas para cubrirlas poco a poco con su blanco y agradable manto invernal. Nevaría pero eso no lo haría peor día, quizás incluso todo lo contrario.

#8

Mensaje Sifft04 Jun 2020, 20:13


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Re: La nieve, la nieveeee


Al parecer, lejos de mis temores, parecía que Sifft había encontrado algo de interés para él en mis palabras, mi hogar de nacimiento. Al parecer el melenudo no conocía Tanzaku y parecía muy curioso por saber de ese lugar, aunque sintiéndolo en mi corazón no llegué a responderlo por mi arrebato de dulce. Aquello tendría fácil solución, pues le respondería tras mirar la carta y elegir mi comida y bebida. -Me gustaría tomar un pincho variado y un té verde.- Dije con una sonrisa de felicidad por poder comer dangos.

Tras eso dejaría mis manos apoyadas en la mesa de madera, enseñando mis tatuajes. -Tanzaku es una de las ciudades más comerciales del país, esta al pie de una montaña, así que tiene muy buenas vistas y bosques justo tras la ciudad. Adentrándote un poco en el bosque, no demasiado, esta el templo donde me crié.- Miré al cielo con añoranza por el hogar.-Hay bastantes edificios, pero bastante cuidados y con un estilo austero en su mayoría.- Si dijese que no echaba de menos mi ciudad, mentiría sin duda alguna. Jamás me había sentido tan melancólico, quizás porque mis viajes no habían sido tan largos y no había estado tanto tiempo alejado de ella. Sea como fuere estar allí con Sifft calmaba un poco aquel dolor, me sentía acompañado y, por una vez, me sentía como si alguien me prestase atención por algo más que mi estrafalario aspecto. -Es un lugar bastante tranquilo la verdad. A diferencia de esta villa, Tanzaku no es militar.- Algo bastante digno de mención, pues no sera tan normal ver un shinobi como aquí, que prácticamente si lanzabas una piedra le daría a algún ninja. En general era más pacífico y se respiraba menos problemas en Tanzaku, hasta su aire parecía más puro y limpio.

Cambiando de tema empezaría a interesarme en mi compañero, que pediría nuestra comanda, eligiendo él un simple café. -¿No te gusta el dulce?- Pregunté curioso. Resultaba algo chocante que yendo a un puesto de dulces se escogiese una bebida amarga sin algo para acompañar. Quizás no tuviera hambre, o estaría cuidando la linea, pero en cualquier caso era peculiar, no tanto como mi aspecto, pero si digno de mención. En poco tiempo trajeron lo que pedimos, viéndose los dulces tan redondos y apetecibles, ya sin probarlos se notaba su ternura y su dulzor, en contraste con el té verde, que era bastante amargo y cálido, un conjunto perfecto para este tiempo realmente. Miré por la ventana, apreciando como la nieve invadía mas y mas la zona, volviéndose blanca la tierra. Sonreí al ver esa escena tan idílica, algunos niños habían empezado a hacer un muñeco de nieve, otros correteaban bajo la mirada de sus padres. La niñez era tierna y pura, con una mente curiosa e inocente, eran nuestro futuro. Giré mi rostro hacia mi compañero con la misma sonrisa. -El festival es mejor de lo que imaginé.- Dije mientras cogía el pincho de dangos y de un mordisco devoraba uno entero, poniendo un rostro de satisfacción al degustar tal sabor.

#9

Mensaje Karibachi05 Jun 2020, 22:08


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Re: La nieve, la nieveeee


Señor, sí, señor. —Contesté en cuanto escuché lo que quería pedir. Parecía que más o menos tenía decidido lo que iba a pedirse. Miró la carta, sí, ¿pero para qué? Poco tardó en decidirse por una cosa u otra. Dicho eso, me dirigí a la persona que estaba atendiendo tras el mostrador para pedir las dos bebidas y la comida. Poco más que comentar: me pidió que tomara asiento, que ya nos traería la comida a la mesa y eso hice, volver a mi asiento junto a Karibachi. ¿Pagar? Bueno, digamos que me adelanté. No es que fuera rico, vivía bastante “holgado” en cuanto al dinero y podía permirme esos pequeños caprichos para mí y otra gente, por no decir un par de golosinas más a lo largo de la velada.

No tardó demasiado en volver a hilar la conversación para continuar hablándome de Tanzaku. Era increíble cómo podía llegar a desconocer tantas cosas de mi propio país natal. No iba a confesarlo pero me producía cierta envidia. Quizás no hubiera visto grandes cosas, quizás Tanzaku no era tan increíble como en mi mente se dibujaba pero sí era cierto que me producían ciertos celos. Evidentemente no era su culpa, además, era yo quien había preguntado. Si no quería saber o no estaba preparado para ello, no haberlo hecho, pero la verdad era que quería saber sobre su vida y por eso me aventuré a preguntarle.— Sería de mi agrado visitar tu ciudad algún día, y más aún si tengo mi propio guía turístico. —¿Para qué engañarnos? Tener a una persona que conociera a la perfección ciertos lugares siempre vendría bien, y nadie mejor que alguien que ha vivido ahí durante mucho tiempo. Tal vez conociera parte de la arquitectura, el significado de ciertas estatuas, plazas… El monje tenía pinta de ser capaz de hacer eso. Quizás me equivocara.

Antes de poder responder nada, llegó a nuestra mesa todo lo que pedí en su momento. ¿Si me arrepentía de no haber pedido algo de dulce? Oh, no. Debía mantener cierta “fama”. Tanto que insistían en mi semejanza con un vampiro que acabé tomando la costumbre de tomar café para mantenerme activo sobre todo por la noche. De esta forma lograba dormir poco. En cuanto a no pedir nada de comer… El sustento de todo vampiro es bien conocido por todos, ¿no? Algún día me haría unos buenos implantes de colmillos, si es que se llegan a inventar.— De hecho comí un delicioso tentempié antes de salir de casa. —Afirmé.— De hecho me encanta el dulce. Si tuviera que elegir entre una bebida amarga y una dulce, definitivamente sería dulce. —Pero a veces en la vida hay que ser un poco incongruente.

Me llamó la atención la mirada de mi compañero hacia los niños. ¿En qué estaría pensando? Desde luego que se veían tierno e inocentes, al menos así lo eran hasta que comenzaran a pelearse entre ellos, hasta que uno comenzara a patalear, la rabieta se la contagiara al otro… Oh, agradecía ser hijo único aunque tampoco iba a negar que de vez en cuando hubiera agradecido un poco de compañía pero estaba bien tal y como estaba.— Es el festival de invierno. ¿Qué te esperabas: una decepción gigante? No, amigo mío, no.

#10

Mensaje Sifft06 Jun 2020, 23:48


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