El Zorro de las Nieves

El territorio más frio del continente, el País del Acero, se encuentra ubicado al norte del País de la Tierra, continuando con sus grandes montañas, pero sumando a esto el frio de estar mucho más cercano al norte del planeta. Es un territorio donde es difícil vivir, ya que las temperaturas heladas hacen que hasta los más fuertes piensen dos veces en adentrarse en su extensión. De todas formas, aquellos pocos que aún sobreviven a este, poseen edificaciones propias del País que les permiten resguardarse lo suficiente del frio. En cuanto a su flora y fauna, podemos encontrar que el mismo tiene una gran presencia de animales como osos, lobos, águilas, entre otros, que con el paso del tiempo y la evolución constante han logrado conseguir convivir con el ambienta al modificar sus propios pelajes, dando paso a algunas especies nunca antes vistas en el continente. Su principal herramienta económica es el comercio de pieles.
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Re: El Zorro de las Nieves


Los últimos consejos del anciano no resultarían de gran valor, o al menos no a ojos de Racso a quien lo dicho no le parecería gran cosa, nada que él mismo no hubiese advertido ya a aquellas alturas. El ladrón se limitaría pues a iniciar la escalada sin mediar palabra, de forma lenta pero segura, deteniéndose solo a la hora de dedicar un rápido gesto con la cabeza hacía Jiro, a modo de despedida así como de agradecimiento por la ayuda prestada. A partir de aquel momento todo pasaba a depender exclusivamente de las capacidades del azabache.

Así pues, buscando siempre el no realizar ni un solo movimiento en falso, el de cicatriz iría ascendiendo paulatinamente con cada nuevo golpe de pica que propiciaba. Gracias a estas y a sus nuevas botas, el pelinegro no tendría grandes problemas a la hora de mantenerse pegado a la pared helada durante, aproximadamente, los primeros diez metros de recorrido, y es que la nieve que caía y el viento que soplaba no le presentarían un reto digno a tener en cuenta. Sin embargo tan placida situación cambiaría radicalmente durante el último tramo, donde un repentino y feroz vendaval provocaría que el muchacho se las viera con problemas para llegar hasta lo alto del hielo. Probablemente aquello habría sido pan comido para alguien con mayor experiencia, más por desgracia la experiencia era algo de lo que el ladrón carecía en lo referente al alpinismo, razón por la que su ritmo se vería reducido a la par que buscaba por cualquier medio no caer desde las alturas.


" Solo un poco más... " — se animaría a si mismo, desclavando la pica que sostenía en la diestra de la superficie de hielo, solo para volver a clavarla de inmediato un poco más arriba mientras igualmente hacía lo propio con la cuchilla de su bota izquierda, siendo así capaz de impulsarse unos metros más hacía lo alto. No quedaba mucho, por lo que llegado el momento Racso se apresuraría en alcanzar con su zurda el gancho plegable que colgaba de su cinturón, aquel que estaba unido al arnés que portaba, apuntándolo hacía el borde del muro de hielo hacía donde lo dispararía con la esperanza de que quedase fijado. La maniobra tendría el éxito esperado, pasando entonces el azabache a tirar un par de veces de la cuerda en pos de asegurar su fiabilidad y así poder proceder a activar el mecanismo de retracción que le llevaría hasta arriba.

Lo había logrado, había superado la primera gran piedra en el camino. Racso se tomaría unos segundos para recuperar el aliento a la par que acomodaba sus instrumentos de escalada y echaba un vistazo a los alrededores. Sabía muy bien cual iba a ser su siguiente paso; tenía que encontrar esas cuevas.

#31

Mensaje Racso30 Jun 2020, 10:44


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Re: El Zorro de las Nieves


Encontrar las cuevas no sería misterio alguno, justo tras el ascenso el joven Racso las tendría delante, a la derecha estaba el camino exterior y a la izquierda se erguia ya la segunda etapa de la pared de hielo. La zona en la que Racso se encontraba era una especie de explanada helada con muy poco espacio, si tenía el suficiente para echar una vista abajo y ver que lo que el azabache había escalado no era ninguna broma.

La cueva de hielo de abriría con un gran arco irregular en el centro de la pared de 2 metros de radio. Lo único que se podía ver era un pequeño camino de paredes y techo helados e irregulares. Avanzaba en recto durante la suficiente distancia como para no ver el interior de este.

El viento se levanta fuerte ahora y los copos de nieve ahora pasaban a convertirse en granizo. Además la temperatura había caído en picado y no tenía pinta de mejorar. Fuese cual fuese el camino que Racso tomase las condiciones climatológicas comenzaban a jugar un papel importante en el desgaste.

Si decidía tomar el camino de la fría cueva tras unos minutos de avance se percateria de que el camino comenzaba a empujarse haciendo una especie de espiral ascendente en el interior del monte helado. Ademas empezaban a aparecer los primeros peldaños naturales que permitían subir de altitud. Por si fuera poco Racso se enfrentaría a un nuevo problema, la falta de luz, si quería seguir ascendiendo en aquella cueva viendo algo debía solucionarlo pues la natural empezaba ser muy escasa.

Dada tu constitución pierdes 5STA por turno a causa del frío.
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#32

Mensaje Shi01 Jul 2020, 09:17


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Re: El Zorro de las Nieves


La viva mirada del azabache localizaría enseguida las cuevas que Jiro había mencionado. En la pequeña explanada que había alcanzado tras el ascenso se hallaría bien a la vista, a no demasiada distancia del muchacho, la presumible entrada a estas. Racso, una vez pasados los segundos que hubiese necesitado para recuperar energías, se apresuraría en acercarse hasta allí a la par que su atención daba un ligero repaso al resto de caminos disponibles. Tal y como el anciano le había contado, además de aquella primera ruta, el ladrón también divisaría el sendero que bordeaba la montaña así como la segunda e imponente pared de hielo. Cualquiera de aquellas dos opciones parecía que podían llevar al pelinegro hasta la cima, más existía el gran contratiempo de que el muchacho era poco más que un escalador principiante, y aquello ya era decir mucho. Los desprendimientos y el fuerte viento podían convertirse en un problema que Racso no pudiera manejar, razón por la que el de cicatriz se decantaría por atravesar las cuevas. Solo esperaba no lamentar su decisión.

Plantado ya frente la entrada en la montaña, el aire volvería a levantarse con fuerza, convirtiendo poco a poco los copos de nieve que descendían desde los cielos en molesto granizo. Racso se apresuraría en cubrirse con su capucha, la cual deslizaría bajo su capa de piel hasta su cabeza, para entonces apretar el paso adentrándose finalmente en las cavidades de hielo. El monje le había dicho que no sabía a ciencia cierta si aquellos pasadizos conducirían a lo alto del Shihoku realmente, por lo que la posibilidad de haber de volver sobre sus pasos existía si se daba el caso de que el muchacho se viera en un callejón sin salida. Con eso en mente, Racso optaría por dejar marcas en las paredes de hielo con su Tantō a modo de guía, buscando así no perderse en los túneles.


" Esto se complica... " — pensaría el azabache, ascendiendo con cuidado por una especie de sendero en espiral. La iluminación de la zona se volvía cada vez más inexistente, sin embargo aquello no era nada que el ratero no hubiese previsto con antelación. La situación seguía bajo control.

Extendiendo hacía adelante su diestra, de la palma del pelinegro nacería una llama con fuerza suficiente como para iluminar los alrededores más inmediatos. Así pues, Racso proseguiría con su avance, por el momento sin encontrarse con desviaciones de ningún tipo en el trayecto, no obstante en su zurda seguiría empuñando su arma corta para así poder marcar el camino cuando fuese necesario y, quien sabe, estar preparado para los imprevistos.


AclaracionesMostrar
  • Pagando 1 PC creo una llama en la mano para iluminar.

#33

Mensaje Racso02 Jul 2020, 02:25


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Re: El Zorro de las Nieves


La llama ígnea de Racso sería suficiente para iluminar las proximidades de la cueva, si que tenía cierto rango al hacerlo pero no lograba alcanzar la totalidad de las zonas visibles entorno a su posición móvil. Racso comenzaría a notar como el camino comenzaba a hacerse mas irregular si cabe, mas ascendente y con mas saltos de altura en la superficie de helada, era una especie de escalera que se retorcía en círculos ascendiendo hacia la cima por el interior de la montaña. El camino era cada vez mas estrecho, el frío se mantenía constante y eso no era poca cosa precisamente...

Pasarían bastantes minutos hasta que algo diferente podría captar la atención de Racso, un trozo de tela negro roto y atrapado por una punta de hielo saliente a los laterales de la cueva. No había pisadas, ni sonido alguno, todo estaba en silencio pero el trozo de tela parecía no haberse congelado aún por lo que no llevaba mucho tiempo ahí. Y entonces ocurrió, un fuerte viento acompañado de un ronquido recorrió la cueva en el sentido contrario al que seguía Racso. El ronquido había sido especialmente grave y potente, además parecía proceder de un agujero grande pues la cantidad de aire que había movido era mas que respetable.

Tendría que continuar ascendiendo durante cinco minutos para que el ronquido se repitiese de manera exacta a la anterior. Pasarían bastantes minutos más con el sonido repitiéndose cada cinco hasta que las cuevas darían acceso a una abertura iluminada, era una especie de sala enorme en el centro de las cuevas. Racso podría ver mejor sus dimensiones pues no tenía techo, se podía ver como aquella sala circular se erguía hasta la cima de la montaña, que aun estaba lejos, estaban como en el fondo de un foso. Tenía aproximadamente 25m de diámetro y una gran estaca de mas de cinco metros de alto estaba clavada en el centro de esta con una cadena desproporcionadamente grande atada a la misma. La cadena recorría varios metros hasta atar el cuello de una bestia que enmudecería a cualquiera. Era un oso blanco de un tamaño antinatural, tendría unos 8 metros de largo y unos 4 de ancho, sus zarpas medían unos 3 metros de longitud y tenía una gran cicatriz curada que cruzaba su rostro en vertical. Estaba durmiendo justo en el centro junto a la estaca.

Curiosamente un tipo pasaba junto a el, alguien que para Racso sería familiar pues era miembro de su antigua organización y había trabajado una sola vez con el. El mismisimo Kalam, uno de los mejores ladrones que allí tenían, realizaba técnicas de sigilo para no ser visto ni escuchado, era un genio y un combatiente mas que aceptable. Era un tipo alto, delgado rubio, de ojos azules, con la barba recortada en estos momentos y que vestía unas ropas similares a las de Racso pero con tonalidades negras.

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El tipo caminaba con extrema cautela bordeando el gran oso blanco por el lateral izquierdo, estaba ya a la mitad del trayecto y parecía dirigirse a una puerta que estaba justo enfrente de la entrada al cruzar la sala, la única salida de aquel pozo.


Continuas perdiendo 5STA a causa del frío por turno.
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#34

Mensaje Shi02 Jul 2020, 12:23


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