El Zorro de las Nieves

El territorio más frio del continente, el País del Acero, se encuentra ubicado al norte del País de la Tierra, continuando con sus grandes montañas, pero sumando a esto el frio de estar mucho más cercano al norte del planeta. Es un territorio donde es difícil vivir, ya que las temperaturas heladas hacen que hasta los más fuertes piensen dos veces en adentrarse en su extensión. De todas formas, aquellos pocos que aún sobreviven a este, poseen edificaciones propias del País que les permiten resguardarse lo suficiente del frio. En cuanto a su flora y fauna, podemos encontrar que el mismo tiene una gran presencia de animales como osos, lobos, águilas, entre otros, que con el paso del tiempo y la evolución constante han logrado conseguir convivir con el ambienta al modificar sus propios pelajes, dando paso a algunas especies nunca antes vistas en el continente. Su principal herramienta económica es el comercio de pieles.
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Re: El Zorro de las Nieves


País del Hierro, Yufuan
64 de Invierno del año 148
2:12 PM

Tal y como había previsto, el nombre del informante servía en aquel lugar casi como una contraseña para abrirle las puertas. El anciano, quien parecía ser el tal Jiro del que le habían hablado, le daría la bienvenida al interior de aquella especie de dojo, conduciendo sin demora al ladrón hacía una de las estancias que lo componían. Por lo que el hombre decía resultaba evidente, por si aún no había quedado claro, que conocía a "Mil Ojos", viendo por lo tanto al muchacho que se presentaba en su nombre como un amigo al que prestar ayuda. ¿Kayn tenía honor? Probablemente, aunque su idea de aquel abstracto concepto no era precisamente la más convencional.

Sin realizar el más mínimo amago de interesarse por los pormenores de la curiosa amistad que parecía haber entre el monje y el informante, Racso seguiría a su anfitrión hasta una pequeña sala de estar. Paseando perezosamente sus ojos por la estancia, no le llevaría ni un parpadeo el corroborar su simpleza, y es que ni siquiera constaba de una mísera mesa. El de cicatriz se encogería de hombros cuando el anciano asumiera que debía de estar hambriento, tratando de hacerle ver que no estaba del todo equivocado, y es que a aquellas horas el estómago ya empezaba a despertar. Sentándose en el suelo de cualquier manera, observaría como el monje le servía un cuenco de sopa que había estado calentándose al fuego de la hoguera que presidía la habitación.


- Me llamo Racso. — diría, contemplando algo receloso el contenido del cuenco que ahora sostenía entre las manos. Tenía buena pinta, aunque su experiencia le había enseñado que en los lugares apartados como aquel la comida, en ocasiones, podía no ser como uno esperaba. - Y lo que necesito es simple; tengo que llegar hasta la cima del Shihoku. Me vendría bien conocer las rutas que me permitieran hacerlo lo más rápido posible. — soltaría, confiando en que tal vez el hombre llamado Jiro pudiera poseer alguna clase de conocimiento de utilidad en referencia al reto de aquella montaña, por más que el escalarla fuese considerado casi como una locura entre las gentes del Hierro. - Cualquier cosa que puedas decirme podría ayudar, supongo que algo sabrás, ¿no? — haría una pausa, dando un par de vueltas a la sopa con la cuchara que sostenía en la diestra. - Además también me gustaría poder descansar un poco aquí y prepararme antes de subir. — apuntaría. Dependiendo de lo que el anciano le contestase, a quién veía como una fuente confiable de información dado lo cerca que vivía de la montaña, sabría mejor como proceder a partir de entonces.

El pelinegro finalmente tomaría una cucharada de sopa que degustaría esperando que de verdad fuese tan comestible como aparentaba. Sería genial no tener que recurrir aún a las provisiones que había llevado con él desde Kanawa. Ocupado pues, esperaría a las respuestas de Jiro que, con suerte, empezarían a allanarle el tortuoso camino que le aguardaba.

#21

Mensaje Racso12 Jun 2020, 22:32


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Re: El Zorro de las Nieves


Racso acompañó al monje hasta el interior de las instalaciones de aquel lugar, este lo llevó a una sala concreta y tras servirle sopa en un cuenco una conversación nació en la intimidad de aquel lugar. En primera instancia Jiro abrió los ojos abruptamente al escuchar el motivo del viaje de el azabache, escalar el Shihoku, dejó que el chico acabase su discurso sin interrupción alguna y después contestó con educación y templanza.

Escalar el Shihoku... Es todo un reto. Supongo que si ya has llegado hasta aquí no te vas a echar atrás pero déjame que te ponga al día. Deberás equiparte bien, no puedes ir con ese calzado.
- Dijo señalándolo. - También tendrás que adquirir materiales de escalada pues hay alguna que otra zona de difícil acceso. Te puedo aconsejar un poco mas sobre las rutas a tomar pero si quieres descansar mejor dejamos eso para mañana, deberías partir con la primera luz, nadie quiere que la noche le coja ahí arriba.

Hizo una breve pausa para dejar que Racso interviniese mientras probaba la sopa, estaba caliente y sin llegar a ser un manjar estaba bien cocinada, no parecía llevar ningún tipo de condimento peligroso.

Hay una tienda en el pueblo, tiene un cartel que la identifica. Puedes quedarte a dormir aquí, la habitación 3 está libre, yo estoy en la primera. Cualquier otra cosa que necesites... Ya sabes.


Tras la mención a las habitaciones numeradas y una breve explicación de las dificultades el bueno de Jiro se levantó y salió de escena haciendo una reverencia para dirigirse a su habitación, la número 1, justo la que estaba a la derecha tras cruzar el umbral de la puerta principal
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#22

Mensaje Shi16 Jun 2020, 20:54


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Re: El Zorro de las Nieves


Tras haber expuesto los motivos que le habían conducido hasta aquel poblado, y más concretamente hasta el dojo en el que ahora se encontraba, Racso comprobaría aliviado que la sopa servida realmente podía llegar a considerarse comida sin necesidad alguna de mentir al proclamarlo. Así pues, mientras con cada cucharada dada el cuenco que sostenía se iba vaciando poco a poco, el ladrón escucharía al anciano cuando este empezase a compartir su sabiduría como lugareño de la zona y sus consejos para con la tarea de escalar el Shihoku.

El muchacho observaría con duda, aún sentado sobre el suelo, sus propias botas cuando Jiro las mencionase, alegando que no le servirían para el propósito que pretendía. No se podía decir que compartiera dicha opinión, estando por el contrario en total desacuerdo con la conclusión del monje, más tras un primer impulso de protestar lo dicho el azabache optaría por seguir en silencio, ocupando la totalidad de sus esfuerzos únicamente en terminarse la comida. Después de todo, aquella era la primera vez que él recorría el Hierro, no tenía ni idea de las dificultades de sus senderos, y el Shihoku no parecía ser precisamente el lugar más fácilmente accesible. Tal vez Jiro llevase razón.

La próxima recomendación que se le facilitaría sería la de hacerse con algunos utensilios de escalada, algo que el de cicatriz ya se imaginaba y con lo que contaba. La única razón por la que no lo había hecho en Kanawa era para no verse obligado a arrastrar más peso del estrictamente necesario durante el trayecto hasta allí, sabiendo que de igual forma podría hacerse con lo requerido en el pueblo a los pies de la montaña. Asentiría pues en silencio, sorbiendo la enésima cucharada de sopa, tras lo que se le escaparía una prácticamente imperceptible sonrisa cuando el anciano confesase conocer algunas rutas que, casi con total seguridad, servirían para facilitarle el camino hacía la cima.


- Bien, me alegro de que al final el venir hasta aquí sirva de algo. — respondería el muchacho, levantando la mirada del cuenco dirigiéndola así hacía su interlocutor. Racso se limitaría entonces a callar una vez Jiro le hiciera saber la habitación en la que podía hospedarse hasta el día siguiente, pues bien era cierto que entre lo que el joven ladrón tardaría en prepararse con lo necesario para la escalada la noche podía por terminar de echársele encima. No le agradaba la idea de postergar el viaje todo un día pero quizá fuese lo más sabio, más él no siempre se caracterizaba por su sabiduría. Ya decidiría lo que hacer llegado el momento.

Sin nada más que añadir, el anciano abandonaría la sala dejando al azabache solo con su sopa, de la que no tardaría en dar buena cuenta. Seguiría seguidamente el ejemplo del monje marchándose de igual manera. Tenía cosas que hacer y no deseaba que el tiempo se le escapase demasiado a causa de ello. Regresando a las calles nevadas de Yufuan el pelinegro no tardaría en localizar la tienda mencionada, en la cual trataría de adquirir las herramientas imprescindibles, y tal vez un par de botas especialmente para la ocasión. De vuelta al dojo Racso se decantaría por descansar un poco y recuperar fuerzas para el viaje. Siguiendo las indicaciones de Jiro se hospedaría en la habitación número tres, confiando en que al menos hubiese allí una cama decente que le permitiera dormir cómodamente.

Aún tenía algunas cosas que consultar con aquel monje, más lo dejaría para después de su siesta. Con un par de horas le bastaría.



Con unas dos horas durmiendo recuperaría el 50% de mis estadísticas totales.

#23

Mensaje Racso17 Jun 2020, 23:53


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Re: El Zorro de las Nieves


Con el estómago mas lleno y con la mente mas preparada para el ascenso Racso salió a la calle principal de Yufuan para equiparse adecuadamente para el desafío que le esperaba. Apenas le llevo unos segundos localizar la tienda del pueblo, una casa un poco mas grande de lo habitual con un cartel en el exterior y una barra de madera en el interior, tras ella tres puertas, una daba a un almacén, la otra a una despensa y la tercera a el resto de la casa dónde vivía el dueño de aquel negocio. El dueño era un hombre de ya entrada edad, con un escaso pelo gris, la cara arrugada y diversas señas de que la edad no le había tratado demasiado bien.

Tras una breve conversación el hombre le presentaría a Racso diversos objetos para asegurar su escalada. Lo primero eran unas botas grandes de cuero recubiertas por un grueso pelaje con una suela de dibujos muy marcados capaces de adherirse a cualquier terreno, pero lo mejor de todo era un mecanismo interior que cuando mediante un golpe en la punta de la bota se soltaba una cuchilla metálica de unos 30 centímetros. Eran unas botas perfectas para caminar en la nieve, para soportar frias temperaturas, para escalar paredes y quien sabe para que más. Después el buen hombre sacó un kit de escalada completo, un gancho plegable que se desplegaba en el lanzamiento para asegurar el éxito del mismo atado a una cuerda metálica muy resistente, la cuerda estaba plagada de enganches colocados cada 3 metros. También había otra cuerda metálica suelta con los mismos enganches, un arnés de seguridad y unas picas para trepar y cavar en la nieve con las manos a modo de pequeño martillo con filo. Parecía todo material en buen estado, pero obviamente Racso tendría que pagarlo, para hacerlo se valió de la bolsa de monedas que le había dado el dueño del carro con el que había viajado. La vació encima de la mesa para entregar las monedas que el hombre solicitaba y al hacerlo, apareció algo que no era una moneda, una pequeña tarjeta blanca con un símbolo en ambas caras, un símbolo que el azabache ya había visto antes.

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No habría ninguna novedad más en el resto del día, Racso podría explorar la zona viendo como el camino continuaba acercándose a la montaña haciéndose cada vez mas empinado, apenas había gente en el pueblo y el estofado que Jiro le dio como cena a Racso estaba tan bueno como la sopa. La noche sería tranquila, hacia frío pero la cama tenía una comodidad aceptable y las mantas eran gruesas como para poder conciliar el sueño. Al día siguiente, a primera hora de la mañana, Jiro estaría en la puerta del templo admirando el paisaje mientras esperaba a su inquilino para acompañarle en la aventura mientras ultimaban los consejos para ascender el monte Shihoku. Había amanecido un día nublado, no hacia mas frío del habitual pero tampoco asomaba el sol, la nieve caía lenta y en forma de pequeños copos de nieve como había podido presenciar Racso en el día anterior.
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#24

Mensaje Shi19 Jun 2020, 16:30


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Re: El Zorro de las Nieves


Tras adquirir lo que el muchacho consideraba imprescindible para la escalada, así como tras la siesta que le serviría para recargar las energías en la habitación asignada de aquel dojo, Racso descubriría que no había demasiado que hacer en aquel lugar. Su cabezada le había arrebatado más tiempo del deseado, durmiendo hasta ya bien entrada la tarde, lo que prácticamente le había hecho descartar cualquier posibilidad de iniciar el ascenso aquel mismo día. La culpa era de aquella maldita cama, bastante más cómoda que las de los hostales y posadas de los caminos, que había conseguido anestesiarle durante demasiado tiempo. No importaba, ya no. Aún y así, al ladrón aquel pequeño tiempo muerto no se le haría eterno, teniendo por el contrario pensamientos problemáticos de sobra rondando su cabeza como para distraerse hasta la mañana siguiente.

Durante la cena la atención del azabache apenas se separaría de la carta que inesperadamente había encontrado en la bolsa de Ryōs con la que había pagado el equipamiento de escalada, aquella con la que el tipo que le había llevado hasta allí le había recompensado por salvarle el pellejo del los bandidos del puente. Ya había visto antes ese símbolo, y muy recientemente de hecho, pues era nada menos que la carta de presentación del ladrón que se le había adelantado en el Mercado Kurebasu. ¿Que significaba aquello? ¿Por qué ese simple comerciante de pieles llevaba algo así en su bolsa? ¿Había sido casualidad o algo totalmente premeditado el que encontrase aquella carta? El pelinegro trataría de aclarar parte de sus interrogantes consultando a algunos de los discípulos del dojo con los que coincidiría durante la cena, sin embargo ninguno sería capaz de reconocer el símbolo ni tampoco podrían decirle nada de aquel curioso conductor de quien ni siquiera el mismo Racso sabía el nombre. Ahora lamentaba el no haberse interesado algo más por la identidad de ese tipo. Sin más, el de cicatriz dejaría pasar el día sabiendo que al siguiente tendría la oportunidad de volver a hablar con Jiro, a quien no había podido localizar desde su primer encuentro. El ladrón suponía que estaría ocupado con cosas de monje, o algo por el estilo.

La mañana que anunciaba una nueva jornada llegaría pues a aquella región cuando la hora lo determinase, asegurándose esta vez el azabache de no quedarse dormido. Si algo de bueno tenía el haber postergado el viaja hasta el día siguiente eso era que había tenido la oportunidad de dormir cómodamente una noche más. Tras prepararse con su equipo habitual y las herramientas de escalada a cuestas, incluidas aquellas extravagantes botas, saldría en busca del anciano. Racso había cambiado su calzado por aquel otro, además de llevar el gancho plegable y las picas bien sujetas de la parte izquierda de su cinturón, con la otra cuerda bien enrollada en el lado contrario, todo esto bajo su capa donde también llevaba ya colocado el arnés.


- Veo que me esperabas. — diría el azabache al toparse con Jiro en la entrada del dojo. Por supuesto nevaba y el día no se presentaba soleado, más eso no iba a detener el viaje del joven. - ¿Me pones al día? — soltaría, deteniéndose entonces a la altura del monje. Por descontado, en su porta armas, el pelinegro guardaba a buen recaudo la carta del "Zorro". ¿Sabría aquel anciano algo relevante al respecto?

#25

Mensaje Racso19 Jun 2020, 22:14


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Re: El Zorro de las Nieves


Racso no encontraría respuestas a sus preguntas entre los habitantes de aquel dojo, nadie parecía conocer al zorro ni tampoco al viajero que le había dejado a la entrada del pueblo. La cena sería tranquila así como la noche sería muy acogedora ofreciéndole al pelinegro un descanso para levantarse a primera hora de la mañana siguiente con las pilas totalmente recargadas.

Pronto se encontraría con Jiro en la entrada del dojo, quien lo esperaba pacientemente, al verlo le saludó con una sonrisa en su rostro y la conversación no se hizo esperar. - Muy buenos días Racso-san. Así es, le estaba esperando. - El viejo movió su brazo derecho hacia la dirección de la montaña y comenzó a andar con mucha parsimonia. - Claro. Mientras vamos acercándonos. Si quieres alcanzar la cima del Shihoku no hay tiempo que perder. - Y así la pareja comenzó a acercarse por el camino tapado por la nieve a la gran montaña bajo la que respiraban.

El Shihoku tiene una primera pared lateral helada alrededor de el de 50 metros de altura, no hay camino, solo pared. Es por esto por lo que mucha gente ni se plantea ascender.
- Jiro señalaba a la montaña, a lo lejos se podía percibir esa parte de la montaña en la que no parecía dibujarse nada mas que una pared lisa de hielo. - Una vez la superes hay 3 posibles caminos. Uno de ellos es una nueva pared de hielo, esta es de 200 metros y es mucho más problemática que la anterior pues hay desprendimientos de hielo de cuando en cuando. - Jiro señalaba ahora a esa zona, la cual también se apreciaba pues estaba de cara a la pareja. - Otra de las opciones es ascender por el camino ascendente que rodea la montaña en forma de espiral, no obstante no pienses que es fácil, los fuertes vientos, el estrecho camino y las malas condiciones del mismo lo convierten en un desafío tan respetable como la segunda pared helada. - Volvía a señalar la montaña, esta vez solo se apreciaba un trozo de camino pues ascendía en espiral alrededor de la montaña. - Finalmente esta el... rumor. Hay unas cuevas interiores tras ascender la primera pared, eso es cierto. El caso es que se dice que estas permiten ascender hacia la cima, no te lo puedo confirmar pues nunca lo he comprobado.

El dúo tendría tiempo para seguir hablando pero después de unos cuantos minutos llegarían junto a la primera pared de hielo que aquel hombre había mencionado.


Actualizamos estadísticas, actualizamos técnicas y nos adaptamos a la guía de combate.

Te adelanto que en función de la ruta que escojas, ademas de los posibles percances, tendré tus atributos en cuenta para superar las diferentes rutas.
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#26

Mensaje Shi26 Jun 2020, 00:07


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Re: El Zorro de las Nieves


Jiro recibiría a Racso con la misma amabilidad con la que lo había hecho el día anterior, más esta vez procediendo a guiarle lejos del dojo que le servía de hogar tanto a él como a sus discípulos, rumbo a la montaña bajo cuya sombra se hallaba el pueblo de Yufuan. El ladrón, tras acomodarse un poco el peso extra que aquel día cargaba, seguiría los calmados pasos del anciano, callado y sin la más mínima intención de interrumpir las explicaciones que, tal y como se le había prometido, comenzaban ya a facilitarsele. ¿Qué sería lo que allí arriba provocaba tanto respeto como para que todo el mundo se sorprendiera, cuanto menos, ante la mención del Shihoku? Las respuestas no se harían esperar.

Paredes heladas, desprendimientos, ventiscas... Sin duda un buen repertorio de obstáculos, y eso sin contar las bestias salvajes de las que le había hablado Kayn. El azabache iría alternando su mirada entre el monje y el monte a lo lejos, tratando de no perder detalle de las rutas descritas y ya meditando internamente el mejor camino a seguir. No se trataba de una decisión sencilla, desde luego, pero la sencillez era algo que no había entrado en los planes del muchacho desde el momento en el que iniciara aquella travesía hacía el helado País del Hierro.


- ¿Es todo? — soltaría, inquisitivo, una vez le pareciera que el anciano había terminado su relato. De ser así eran tres las rutas "seguras" que este conocía, aunque una de ellas no muy fiable al parecer. Pensativo, el pelinegro dejaría un margen de tiempo de breves segundos tras su pregunta, expectante ante cualquier apunte de última hora por parte de su guía, pasado el cual volvería a tomar la palabra. - Dime... ¿sabes algo del templo de la cima? ¿Vive alguien allí arriba? — Racso ya había confesado previamente que su intención era llegar hasta lo alto del Shihoku, más no había mencionado en ningún momento la razón tras semejante temeridad. Extrañamente, el monje tampoco se lo había preguntado, y era precisamente a causa de la ausencia de esa pregunta por lo que el azabache ya daba por hecho lo que parecía evidente; Jiro debía haber oído también los rumores sobre la existencia del templo, asumiendo que aquel era el motivo por el que el informante había enviado al de cicatriz hasta aquel remoto lugar, en una más de sus cruzadas en busca de la gloria. Según "Mil Ojos" nadie sabía con certeza si realmente existía tal templo, por lo que el ladrón no esperaba obtener confirmación alguna sobre si los rumores eran ciertos o no, más lo que sí quería saber era lo que el anciano pudiese haber oído al respecto.

Tal vez a causa de lo absorto que estaba en la conversación, o tal vez simplemente debido a que la distancia que separaba el poblado de la montaña no era tan considerable como esperaba, pronto la visión del pelinegro alcanzaría a divisar el hielo de la primera pared frente a él. A aquellas alturas ya había decidido la ruta a seguir, sin embargo aún no había terminado de hablar con Jiro. Su diestra, que prácticamente en todo momento se había mantenido en su porta armas dando vueltas a la curiosa carta que desde el día de ayer le atribulaba los pensamientos, sacaría finalmente el trozo de papel, dejándolo así a la vista del anciano.

#27

Mensaje Racso26 Jun 2020, 03:05


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Re: El Zorro de las Nieves


Racso acompañaría a Jiro durante el camino hasta el pie de la gran montaña, no añadió aportación alguna cuando el joven pelinegro preguntó si eso era toda la información. Tras un breve descanso del habla, el ratero interrumpía nuevamente el silencio preguntando sobre la cima y sus habitantes, Jiro pareció pensarse la respuesta. - No sabría decirte con certeza chico, conozco los rumores al igual que los conoces tu. Hace muchos años yo conocí al hombre que dicen que vive allí arriba, el desapareció no hace mucho por estas tierras por dejar rastro. Solo dios sabe lo que le ha ocurrido... - Sus palabras sonaban sinceras y no había nada que diese a entender que podía estar ocultando información.

Y entonces el dúo llegó frente a la pared de hielo, el primer gran desafío del ascenso, a pesar de que Racso mostró discretamente el trozo de papel con el símbolo del zorro Jiro no parecía saber nada, de hecho la miró pero no mostró emoción ni interés alguno en aquel objeto. - Aquí estamos chico. No te confíes con esta pared, es la zona mas tranquila pero muchos perecieron escalándola por descuidarse. El hielo es muy firme, asegúrate de clavar bien fuerte las picas. - El hombre miró hacia arriba y se cruzó de brazos esperando pacientemente el proceder de Racso. - Si quieres te puedo ayudar en algo, eso si, ya sabes que yo no voy a escalar. - Soltó bromeando sobre algo obvio con una sonrisa, mostrándose un poco mas alegre que de costumbre.

Un viento comenzó a levantarse, no era fuerte pero acababa de aparecer con un silbido como carta de presentación, la nieve que caía tranquila ahora lo hacia de lado, por suerte los copos de nieve seguían siendo tan livianos como una pluma.
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#28

Mensaje Shi26 Jun 2020, 15:06


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Re: El Zorro de las Nieves


Le conocía. Al parecer el monje había llegado a conocer tiempo atrás a aquel que se decía que vivía en el templo en lo alto del Shihoku, alguien que según contaba "Mil Ojos" era el último integrante del antiguo culto de samuráis cuyos tesoros perseguía. Más, por supuesto, el conocimiento que ahora el anciano compartía con el ladrón se limitaba tan solo al campo de los rumores y las habladurías, nada más. Bien podría ser que la persona a la que hacía referencia no guardase relación alguna con lo que realmente aguardaba en la cima de la montaña, y de igual modo podría resultar ser todo lo contrario. De cualquier forma, Jiro no parecía estar mucho más informado que el propio azabache sobre el asunto, razón por la que este último decidiría no indagar más. A fin de cuentas, le dijese lo que le dijese, el joven tendría que terminar escalando hasta aquella condenada cima de todas formas para corroborarlo. Lo vería pues con sus propios ojos.

Racso mostraría entonces una mueca de cierta decepción, aunque no tanto por la ambigua respuesta a su pregunta como por la nula reacción del monje al papel con el singular dibujo que previamente se había encargado de deslizar de su porta armas. No necesitaba más que aquella evidente indiferencia para saberlo; él tampoco sabía nada sobre el "Zorro". Resignado y mudo, el de cicatriz volvería a guardar la carta como si nada. No le quedaba otra que apartar aquel asunto a un lado y centrarse en la escalada, no obstante, por más que lo intentaba, era incapaz de ignorarlo por completo. ¿Por qué se había topado con aquel símbolo justo allí? Si el desgraciado de el "Zorro" ya tenía en su poder el collar no había razón para que se interesase por lo que había en aquel lugar. Cierto, quizá solo había sido una desafortunada coincidencia al fin y al cabo. Racso agitaría la cabeza en un intento de volver a la realidad inmediata. Se preocupaba demasiado.


- Está bien. — soltaría, una vez hubiese atendido a la última advertencia del anciano para con aquella imponente pared que ahora debía sortear. - Cuanto antes empiece mejor. — apuntaría, con una sonrisa que se esforzaba en ocultar el fastidio que la situación le provocaba, para acto seguido aproximarse a la pared helada a la par que empuñaba las dos picas, descolgándolas de su cinturón. Era una verdadera lástima no poder valerse de su Ninjutsu para superar aquel obstáculo, pues el resbaladizo hielo le haría imposible adherirse a aquella superficie. Tendría que hacerlo a la vieja usanza entonces. Solo esperaba no terminar como los muchos otros que lo habían intentado antes que él. - Algún consejo que dar a un escalador novato no estaría de más, viejo. — diría entonces, una vez Jiro le ofreciese su ayuda por última vez, aunque fuese solo en lo anímico y moral. Llegaba la hora de ponerse en marcha.

Clavando en primer lugar la pica de su diestra con fuerza en el hielo, Racso procedería acto seguido a hacer lo mismo con la contraria, incrustándola en la pared en un punto algo más elevado, para así iniciar la escalada a medida que ya clavaba igualmente la hoja desplegable de su bota derecha en la capa helada. Se trataba de un proceso que le llevaría un rato, pero por suerte no parecía que la superficie fuese inestable y la climatología no le incordiaba. De caer, sin embargo, siempre podía contar con el arnés que llevaba, unido a la cuerda con gancho, para frenarse. Aunque solo de ser capaz de actuar con presteza ante tal metedura de pata, claro.

#29

Mensaje Racso26 Jun 2020, 23:16


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Re: El Zorro de las Nieves


Jiro esperaría a que Racso estuviese listo para comenzar el ascenso para repasar los consejos que le había dado e incluso alguno que otro nuevo, antes de hacerlo miró hacia los laterales como supervisando los horizontes que la montaña no llegaba a tapar. - Mi primer consejo es que trates de acabar hoy el ascenso, hay nubes feas a lo lejos y con una tormenta sería un suicidio ascender. Asegúrate de que clavas bien fuerte las picas, no deberías tener problema alguno en esta pared. - Una breve pausa mientras supervisaba como agarraba las picas el chico, asegurándose de que lo hacia adecuadamente, al ver que era así asintió y continuó con la explicación. - Cuando estés lo suficientemente arriba lanza la pica hacia el borde para fijarla y asegurar el arnés. No puedo darte muchos mas consejos ya que tampoco soy ningún experto en la materia...

Sin mas dilación Racso comenzaría a escalar la gran pared de hielo valiéndose de los diferentes filos que portaba para clavarse a la pared con la seguridad suficiente como para ascender. - Buena suerte chico. - Soltó Jiro una última vez en cuanto el pelinegro ya había ascendido unos 5 metros, después de eso se quedó un poco mas de tiempo para asegurarse de que no había problema y se fue.

Durante la primera mitad de la pared Racso no se encontraría con ningún problema salvo por el cansancio que poco a poco se iba acumulando en su cuerpo, ahora no suponía un percance pero mas adelante podría convertirse en uno. Las condiciones meteorológicas eran aceptables hasta ese momento, un ligero viento que no llegaba a empujar lo mas mínimo el cuerpo de Racso, el problema fue que al llegar a la mitad del ascenso este comenzó a intensificarse. El aire hacia que para mantenerse pegado a la pared hubiese que ejercer mas fuerza y por lo tanto el desgaste sería mayor, por suerte Racso podría continuar a pesar de esto.


Por cada punto de VITALIDAD que el escalador(en este caso Racso) este por debajo de 35 habrá generado un gasto de 1 punto de STA en esta primera parte de la escalada.
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#30

Mensaje Shi29 Jun 2020, 19:15


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