II. ¿Qué es lo que nos Queda?

El País de las Aves, apodado así por las alturas de sus asentamientos y los constantes riscos que se encuentran entre su territorio, está ubicado entre el País del Viento y el País de las Montañas. Es una zona montañosa que a pesar de sus grandes altitudes posee una relativamente amplia flora, dando la sensación de ser un jardín en los cielos. Sus habitantes, principalmente los de su capital Gake Tengoku (Risco Celestial), son conocidos por tener gran resistencia a la presión del aire, ya que pasan toda su vida en las alturas desde su nacimiento. Este país recibe su nombre por las diferentes especies avícolas que se encuentran en él y la gran altura que su territorio presenta, haciendo sentir a sus habitantes como aves en el viento. Su principal herramienta de comercio es la venta de exóticas especies avícolas, entrenadas para diferentes usos, entre los que podemos encontrar aves de caza, de rastreo, mensajeras, entre otros. Se dice que dentro del territorio habitan, además, una particular especie de águilas enormes, pero no se han visto desde la época de la creación, el mito que dio lugar al moldeado de estos terrenos.
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Re: II. ¿Qué es lo que nos Queda?


Un río de emociones desbordando y la necesidad de proteger algo que nunca fue realmente suyo. Tetsuya no era capaz de dimensionar lo que sentía por Tsuki y mucho menos de regular la forma en que sus sentimientos hacia la dama de la máscara se comportaban. La veía como una especie de ente tan alejado de la realidad que por momentos escapa a su comprensión humana.

La consideraba una fiera, una guerrera capaz de sortear cualquier impedimento en su vida y aun así quería protegerla. Quizá guiado por la vanidad o simplemente por el recuerdo de una persona que ya no estaba más entre los vivos.

La vio temblar y en el momento más frágil quizá de toda su vida. La realidad es que apenas y se conocían pero para él no era necesario más para desarrollar esos sentimientos egoístas que tanto le caracterizan. Claro que sentía odio y ganas de mandarla a la mierda, en el fondo creía que lo tenía merecido, pero eran más sus ganas por decirle que no estaba sola que obvió por completo la parte melodramática del asunto.

Ya tendría tiempo para reclamar y estar enojado, pues no era una santa y merecía saberlo. Al final eran dos rotos buscando la forma de sanar y, Tetsuya, no sería quien le negara esa salida.

Por motivos que solo él comprendía sus palabras lograron mermar su alma, alimentando esa necesidad metódica por hacer bien las cosas. Tetsuya en el fondo se consideraba un maniaco más, uno de tantos quizá, de esos locos que recorren el mundo y pocos son capaces de querer. No era un genio en nada en particular y muchas veces incluso le costaba entender razones.

Pero para su mala suerte aquel hombre le cambió la vida y no tenerlo ya en su mentoría lo hizo entender lo poco que tenía. Tsuki no era todo, pero sí era algo que necesitaba, un ancla quizá, pero un ancla necesaria.

Suspiró y siguió abrazándola, dejando al aliento de la muchacha refugiarse entre los brazos del cerceta, haciéndose el fuerte para no llorar. Quiso mirarla a los ojos y conocer bien ese rostro, para nunca olvidarlo y nunca dejarlo ir, pero supo que de hacerlo cortaría el ritmo del momento y eso no estaba entre los planes del muchacho.

Dejaría a la azabache llorar cuanto fuese necesario, pues en ocasiones los desamparados también tienen derecho mendigar. Su cariño no era único y necesario, y podía entender que Kimura no lo quisiera a su lado. Pero ya se había encaprichado.

Una vez el momento melancólico hubiese pasado, el hombre se podría de pie, firme, con la mejor de las sonrisas y la vería sus hermosos ojos.

Dime, ¿qué tal te ha tratado la vida?

Preguntaría airoso, sabiendo que apenas unos días los habían separado y aunque para muchos la frase era común y corriente, para el muchacho tenía un significado más. Ishihara tenía la intención de conocerla, y esta vez de verdad. No planeaba seguir fingiendo que apenas y la conocía.

#11

Mensaje Ishihara31 Ago 2020, 03:54


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