I. Preludio a la Tormenta.

El País de las Aves, apodado así por las alturas de sus asentamientos y los constantes riscos que se encuentran entre su territorio, está ubicado entre el País del Viento y el País de las Montañas. Es una zona montañosa que a pesar de sus grandes altitudes posee una relativamente amplia flora, dando la sensación de ser un jardín en los cielos. Sus habitantes, principalmente los de su capital Gake Tengoku (Risco Celestial), son conocidos por tener gran resistencia a la presión del aire, ya que pasan toda su vida en las alturas desde su nacimiento. Este país recibe su nombre por las diferentes especies avícolas que se encuentran en él y la gran altura que su territorio presenta, haciendo sentir a sus habitantes como aves en el viento. Su principal herramienta de comercio es la venta de exóticas especies avícolas, entrenadas para diferentes usos, entre los que podemos encontrar aves de caza, de rastreo, mensajeras, entre otros. Se dice que dentro del territorio habitan, además, una particular especie de águilas enormes, pero no se han visto desde la época de la creación, el mito que dio lugar al moldeado de estos terrenos.
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I. Preludio a la Tormenta.


Shoganai.
70 - Verano - 148
País de las Aves
03:14 hrs.

Preludio a la Tormenta
Social — Kimura Tsuki

Eran alrededor de las tres en punto de la madrugada cuando el viento terminó por despertarlo. Azotó la rama de un árbol contra la ventana, retumbando contra el vidrio de la misma y haciendo un sonido hueco en su habitación. Tetsuya abrió los ojos al instante. Miró para todos lados, ansioso, lleno de misterios y problemas en la cabeza. El clima no era noble con los suyos, y todo parecían estar sumamente alterados. Por lo tanto decidió levantarse e ir a buscar algo de beber. El cerceta tenía claro lo que quería. Lo que necesitaba para conciliar el sueño.

La casa llevaba ya unos cuantos días vacía, desde que Jiro se había marchado apenas y cruzaba palabra con alguien ahí. Vivía junto a Tsuki, claro, y aunque era relativamente cercanos, nunca llegaban a intercambiar más de dos o tres frases, como mucho, se saludaban al desayunar. La realidad era que por su cuenta, Mishima, era el único capaz de mantenerlos unidos a los tres. Al abrir la puerta corrediza se asomó por el pasillo para empezar a caminar una vez se dio cuenta de que no había nadie. Como era de esperar. Llevaba puesto un pantalón cómodo y una camiseta de color blanca.

Al caminar hacía rechinar un poco la madera, pues el lugar no estaba en las mejores condiciones posibles. La gente de Shoganai apenas y era capaz de mantenerse como para ponerse a pensar en mejorar las viviendas que poseían. Los problemas últimamente no dejaban de azotar las puertas del asentamiento y en más de una ocasión Jiro le había dicho que quizá tendrían que defender su hogar a capa y espada, de ser necesario. Pasó entonces frente a la habitación de Tsuki y tuvo la sensación de que quizá era buena idea hablar con la pelinegra. Finalmente se arrepintió, pues no eran las horas más adecuadas.

Continuó su camino hasta la cocina donde encontró restos de la cena del día anterior. Recogió un poco los platos y palillos que ambos habían dejado. Aunque Mishima llevaba un par de días de retraso, sabía que de llegar y encontrar tal desorden haría todo un drama que no estaba dispuesto a soportar. El chico se acercó al frigorífico y encontró entre todas las cosas un envase de vidrio lleno con agua fresca del día. Dio un gran sorbo al mismo mientras caminaba rumbo al salón de la vivienda.

Ya en el lugar miró por el ventanal como la penumbra carcomía la tranquilidad de la noche. Se dejó caer sobre el gran puff que usaba a modo de sofá individual. Descansó un poco el alma mientras pensaba en su padre adoptivo y cuando es que este volvería para seguir con sus lecciones con el arma. Tetsuya, entre una cosa y otra comenzó a perder la noción del tiempo, dejándose abrazar por los dioses del sueño. Hasta que finalmente, un sonido hueco, lo despertó de golpe.

Abrió los ojos de par en par y se quedó en silencio. Tragó saliva, esperando que todo hubiese sido un sueño.

#1

Mensaje Ishihara24 Jul 2020, 08:38


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Re: I. Preludio a la Tormenta.


Las noches ventosas siempre le causaban una sensación extraña, una sensación de inseguridad, de que todo podría derrumbarse, de que no habría forma de luchar contra aquel elemento que manejaba sin restricción la naturaleza. El clima le generaba una emoción difícil de traducir en palabras, dejando que los miedos poco a poco apoderasen su mente para terminar desarrollando escenas e imágenes horrorosas en sus sueños. Pesadillas.

Con el tiempo había aprendido a lidiar con los sueños donde su vida estaba en peligro, donde era perseguida por alguien, donde debía de huir hasta los confines de la tierra y, la noche, se hacía especialmente terrorífica. Ella sabía que había pesadillas y “pesadillas”, algunas eran peor que otras, pero nunca mostraban paisajes serenos. Por eso, cuando abrió los ojos, rápidamente su cuerpo se embriagó de una tranquilidad inmensa, por fin había despertado.

Sus ojos perezosos observaron la recamara, la poca luz no ayudó a que ella se sintiera a gusto, pero fue lo suficiente para que su corazón comenzara a tranquilizarse. Poco a poco se fue acurrucando entre las mantas que suponían su lecho para dormir, sentía frio a pesar de ser verano, aunque eso era normal para ella. Las noches, sin importar el clima, siempre eran solicitarías y friolentas.

Con algo de pereza suspiró, su cuerpo se encontraba cansado, pero su mente no deseaba volver a soñar, incluso varios pensamientos comenzaron a recorrer su espíritu, sin poder ignorar la ausencia del hombre que parecía tener una gran importancia en la vida de la adolescente. Trató de relajarse, él estaba retrasado, pero eran cosas que podían suceder, Tsuki no tenía tiempo para preocuparse en alguien más que no fuera ella. Sabía que las cosas empeoraban con cada día que pasaba, tenía muy entendido que su seguridad era algo tan frágil que podría romperse como un fino hilo.

Cerró los ojos, tratando de que aquellos pensamientos fueran algo pasajero, tratando de conciliar el sueño de nuevo, pero inesperadamente escuchó un ruido sordo que le hizo revolotear sus pestañas, dejando que sus hermosos orbes carmesís brillaran en las penumbras de la habitación. No sabia de donde había venido, pero estaba segura que debía averiguar que era, de otra forma no podría dormir y estaría con miedo por la incertidumbre.

No tardo mucho en destaparse y ponerse de pie, dejando que su cabello azabache fluyera como una cascada por su espalda, por otra parte, su mano se dirigió rápidamente a la mascara que utilizaba, no dudo en colocarla en su rostro para después caminar hacia la salida de su habitación. No tardó mucho en abrir la puerta, ni siquiera se fijo en su aspecto, como vivía con hombres la mayoría de las veces estaba vestida de forma apta para salir al público: pantalones largos —de una tela cómoda— y una remera de color blanca.

Caminó lentamente y con algo de incertidumbre por la oscuridad, esperaba que cualquier ser se le aparecía enfrente suyo e intentara atacarla. La escena parecía ser uno de sus “sueños”, pero sabía que no era así, pues no estaba huyendo de su temor a lo desconocido. Por eso se mantuvo en guardia, paso por la cocina, vio que todo estaba tranquilo, luego caminó hacia la sala y observó una sombra en las penumbras. Tragó lento, se acercó un poco a esa habitación y logró vislumbrar quien era aquella persona. Suspiró.

Había tenido miedo, hubiese deseado huir en el momento que vio la silueta, pero por suerte no lo hizo, observó que él parecía estar despierto, a lo cual, se quedó en la puerta de aquel lugar, observándolo.

-Escuché un ruido extraño y vine a ver que era. -

Se explicó con una voz calmada, su tono era agradable de oír, pero fácilmente mostraba las emociones que sentía, él podría notar que ella se encontraba algo arrepentida por haberlo interrumpido.

- ¿Fuiste tu? -

La joven había supuesto que realmente aquel ruido provino de Tetsuya, pero igualmente preguntó, para calmar aquella incertidumbre y duda que aun seguía carcomiéndola. Para calmar sus miedos.

#2

Mensaje Tsuki Kimura24 Jul 2020, 21:31


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Re: I. Preludio a la Tormenta.


El silencio se alargó tanto que era casi palpable. Tetsuya contuvo la necesidad de querer salir corriendo y dedicó los siguientes instantes a tratar de resolver las cosas por su cuenta. Cuando creyó que todo había sido mentira la figura de Tsuki se asomó por el mismo pasillo del que él había venido minutos atrás. La observó de abajo para arriba y se centró en la idea de que si ella también lo había escuchado significaba que el ruido era real y no producto de su cabeza temerosa. Relajó los músculos y esperó el tiempo suficiente.

Suspiró. Al recibir la pregunta el cerceta se encogió de hombros y miró directamente al rostro desconocido de la dama. Mostró una sonrisa de pocos amigos, no porque no quisiera verla, simplemente porque no estaba del mejor humor posible.

No fui yo —sentenció, seguro de sus palabras y sin duda alguna en el tono de su voz—. Creí que me lo estaba imaginando, al ser tan tarde capaz la cabeza me estaba jugando una...

Y se vio interrumpido otra vez por el sonido. Esta vez fue más nítido y reconocible. Venía de la puerta principal de la residencia, era como alguien buscando desesperadamente dar con aquellos que vivían dentro del lugar. Por un momento dudó de la veracidad de la búsqueda. Pues, ¿Quién en su sano juicio toca a la puerta a mitad de la madrugada? Ishihara se preparó para lo peor, quizá era alguien buscando a Jiro y en el peor de los casos a alguno de ellos también. Sin embargo, poco después relajó la cabeza, ya que confiaba plenamente en las habilidades de vigilancia de la gente del poblado, por lo que aunque no planeaba abrir de par en par y mostrar la mejor de sus sonrisas. Tampoco amenazaría con el arma.

Miró a Tsuki, desamparado.

Voy yo —dijo.

El muchacho se puso de pie abandonado el puff que se atrevió a mantener su figura grabada sobre la tela. Arrastró los pies sin miramiento y se acercó para abrir la puerta del hogar. En el camino aprovechó para avisar que iba, de modo tal que no tendrían que volver a tocar.

Un segundo.

Su grito fue lo suficientemente sonoro como para dar aviso de su llegada, no consideraba que tuviera que explicar más para hacer al visitante consciente de que había sido tomado en cuenta. Justo antes de llegar a la puerta, Tetsuya miró de reojo a su izquierda la vieja arma de Mishima que usaba para practicar con él y la tomó. Rompió la funda apenas revelando un trozo del filo y giró el pomo para abrir y dejar al viento entrar. Miró de reojo y encontró a una figura conocida.

¡Gracias al cielo que abres! —comentó la chica—. Yo... sígueme. Hay algo que debes ver. ¿Está Tsuki despierta? Es mejor que vengan ambos.

Hana no esperó ni un solo segundo para dar media vuelta y comenzar a caminar. Su actitud ante la vida siempre había sido igual, llena de palabras a medias y pocas explicaciones. Motivo por el cual la rubia podía llegar a molestar a Tetsuya. Este último, asqueado, arqueó la ceja con intenciones de abrir la boca y aunque quería preguntar, decidió volver el rostro para buscar a la pelinegra.

Es Hana, quiere que...

Fue interrumpido por la mujer, una vez más. Ella ya se encontraba cerca de la calle.

¿¡Qué estás esperando!? ¡Vamos!

Ishihara, molesto, levantó la mano para que guardara silencio. Volvió a lo que le importaba, Tsuki.

Dice que hay algo que debemos ver.

No dio muchas más explicaciones, el cerceta buscó sus sandalias y echó a andar con el arma de Mishima sobre la espalda. Una extraña sensación comenzó a rodearlo y asfixiarlo, por un momento supuso lo peor.

El cielo, enfurecido, avisó con un trueno que la noche estaba por empeorar. Se avecinaba una tormenta.

#3

Mensaje Ishihara24 Jul 2020, 22:20


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Re: I. Preludio a la Tormenta.


Lo vio, a través de su máscara, observó aquella sonrisa que, en cierta forma, la hizo poner incomoda y con ganas de retroceder sobre sus pasos para volver a la habitación, pero no lo hizo, se mantuvo pacientemente en aquel lugar mientras sus ojos observaban al muchacho. Lo escuchó y entendió que él no había sido el causante de tal sonido, por lo tanto, bajó pensativamente la mirada. Hubiera deseado que fuera él, de tal forma no tendría que preocuparse por mucho más, pero las cosas no parecían salir bien para la joven de cabello oscuro.

La frase de Tetsuya se vio interrumpida por el ruido que habían escuchado previamente, a lo cual, su cabeza giró para observar hacia la puerta. El sonido provenía de ahí. Sin querer se vio confundida, no eran las horas correspondientes para recibir visita, por eso mismo la incertidumbre comenzó a llenar lentamente su corazón, por otro lado, su mirada regresó al hombre que la acompañaba.

-Está bien. -

Respondió Tsuki cuando escuchó que él iría a la puerta, aunque rápidamente se dio cuenta que aquel aviso no iba dirigido hacia su persona, por lo tanto, se sintió algo avergonzada por la confusión. Ella esperó que él se adelantara para seguirlo por detrás, a una distancia de metro y medio, más que nada por si necesitaba ayuda con algo. La mente de la joven era muy traicionera, siempre veía fantasmas y peligros donde posiblemente no lo había, eso la llevaba a ser un poco más precavida de lo normal. Era improbable que alguien quisiera hacerles daño, pero tampoco había un cero por ciento de posibilidades de que no ocurriera.

Observó las acciones de su compañero, lo que la hizo sentir, en cierto modo, más segura. Por eso mismo, la joven reincorporó un poco más de confianza a su mente, seguidamente la puerta fue abierta, a lo cual, observó a una chica y, en ese instante, se sintió aliviada. Había pensado miles de problemas, pero solo se trataba de Hana, nadie los atacaría.

Lo que sorprendió a Tsuki fueron las palabras de la muchacha y su poca paciencia, a lo cual la pelinegra miró algo confundida hacia la dirección donde ella caminaba. Hasta ahora la joven Kimura no había pensado que podría haber problemas que afectasen a todos, por eso mismo, su mente nuevamente se puso en estado de alerta y su cuerpo pareció activarse en caso de que ocurriera una desgracia sorpresiva.

Sus ojos carmines rápidamente observaron a Tetsuya, de nuevo, al ver que se daba la vuelta y le hablaba, en ese instante ella sonrió de medio lado —detrás de la máscara—, por alguna razón sintió un extraño sentimiento que alivio su cuerpo.

-Vamos, debe ser algo importante. -

Tsuki suponía eso, pero podría ser algo propio del infantilismo y capricho de Hana, por eso mismo no se mostró extremadamente rápida en acciones, más bien parecía tranquila mientras se colocaba sus propias sandalias y tomaba una chaqueta que había en el perchero.

No tardó mucho en salir, luego de que su compañero lo hubiera hecho, cerró la puerta y volteó para seguirlos. Miró hacia el cielo, percibió el trueno mientras el viento alborotaba su sedoso y alargado cabello, causando que en ese momento la joven sin querer se sintiera rara. Un sentimiento extraño comenzó a embriagarle, la oscuridad la despertó y le hizo sentir diferente a las personas que estaban caminando por la madrugada, pero no dijo nada, entendía que su mente algunas veces era un poco difícil de interpretar.

#4

Mensaje Tsuki Kimura24 Jul 2020, 23:02


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Re: I. Preludio a la Tormenta.


Fuera la noche no era nada noble. Los ruidos de animales y las hojas de los árboles mecerse a voluntad del viento podían resultar realmente molestas. Pues en la madrugada, sumidos en la oscuridad, los sonidos resultaban mucho más ruidos de lo normal. Se arrepintió por un segundo de no haber tomado una chaqueta consigo y soltó un gran bostezo mientras caminaba. Desconocía lo que Hana quería de ambos y aunque tenía ganas de preguntar, aguardó lo necesario para no resultar molesto. La muchacha se veía atareada, casi que necesitada. ¿Qué era de tanta urgencia como para sacarlos a ambos a esa hora de la madrugada?

Mientras caminaba detrás de la rubia, Tetsuya aprovechó el momento para observar su figura. En más de una ocasión Jiro le comentó lo buena que era y que en algún futuro no muy lejano incluso podría rehacer su vida junto a ella. Los temas personales no eran su fuerte y solía evadirlos cuando podía. La idea de tener a alguien en quien apoyarse sonaba bien, pero al final del día era alguien más a quien podía perder. Suficiente había sufrido ya en el pasado y aunque Hana era agraciada, no la veía como algo más en ese sentido.

Perdido en su cabeza, no notó cuando llegaron a la calle principal, recorriendo los senderos en la penumbra. Apenas y había luces en el lugar. La gente del asentamiento no podía permitirse mucha iluminación cuando apenas y tenían comida suficiente como para sobrevivir en el año. El País de las Aves era sumamente peligroso, la gente iba y venía sin gracia y con la única intención de sobrevivir. Tras la guerra más de uno quería hacerse con tierras abandonadas de gente que alguna vez fue poderosa y ese lugar no era la excepción. Todo el tiempo eran atacados por forasteros.

De vez en cuando Ishihara regresaba la mirada para buscar el rostro de Tsuki. Esperanzado de encontrar consuelo en los ojos de la dama. Sin embargo normalmente dedicaba una sonrisa para convencerse de que todo estaba bien y que no había nada que temer. Ya entrados a medio camino, Tetsuya entendió que su destino era el centro de mando de Shoganai. Fue entonces y solo entonces cuando decidió hablar.

¿Qué es lo que quieren los ancianos de nosotros? —preguntó, algo alarmado en su interior—. No es normal que te manden a llamar a las tres de la mañana como si nada.

La pausa que vino después le permitió hurgar en su cabeza buscando respuestas. Quizá el feudo había decidido reclamar las tierras que por derecho divino les pertenecían e incluso, en el peor de los casos, se trataba de los Danzantes amenazando una vez a la gente del lugar. Más de una ocasión había defendido las murallas de madera del asentamiento y no le importaba tener que manchar sus manos una vez más si así le devolvía paz a aquellos que le habían dado una segunda oportunidad. Les debía la vida, y eso nunca lo iba a olvidar.

¿Hay problemas con los Danzantes de nuevo? —cuestionó, de nuevo—. ¿Sabes algo de Jiro?

Y aquella pregunta, la última de todas, fue la única que Hana decidió responder.

Solo camina.

Tetsuya suspiró y adelantó los pasos para acelerar el ritmo y acortar distancia con la mujer. La rubia ahora solo estaba a un metro y medio por delante y podía percibir el aroma a pétalos de rosa que su cabello desprendía. En la lejanía, la gran mansión donde los ancianos vivían y a dónde Mishima aspiraba a llegar algún día cuando estuviera lo suficientemente viejo como para no tener que trabajar. La vio majestuosa en su decadencia, como casi cualquier cosa desde que tenía memoria.

#5

Mensaje Ishihara24 Jul 2020, 23:23


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Re: I. Preludio a la Tormenta.


Si bien había sido la ultima en emprender el camino, no tardó mucho en colocarse del lado derecho de Tetsuya, un poco más retrasada que él, pero caminando casi a la par. La joven parecía tener sus propias cosas en mente, varias dudas comenzaban a embriagarla, no entendía porque estaba caminando a la madrugada por aquellos lugares. El ruido de los animales solo acrecentaba sus dudas, le hacia tener ganas de dar la vuelta y regresar a la casa, cubrirse en sus mantas y huir de lo que podría llegar a mostrarle o decirle Hana.

Miró al muchacho del trio, con la intención de hacerle una señal de que ella regresaría, pero en ese instante observó que él se encontraba sumido en sus pensamientos mientras observaba a la rubia, por lo tal, Tsuki se mantuvo callada y regresó su vista hacia el frente. Se sintió un poco incomoda, no supo como huir, no supo como salir de aquella situación, si todo aquello fuera un sueño ella podría dar media vuelta y salir corriendo, pero lamentablemente no lo era y eso podría arruinar el “vinculo” que había creado con esos dos. Un vinculo que le permitía sobrevivir en aquellas tierras lejanas.

Continuaron caminando hasta que llegaron a la calle principal, de alguna manera el trayecto fue demasiado corto para Tsuki que tenía muchas cosas en su mente. Al principio se había sentido extrañada de su propio ser, pero rápidamente volvió a reincorporarse para luego sentirse incomoda por la situación, en cierta forma, la muchacha no encontraba algo que le agradase.

Sagazmente observó la mirada que Tetsuya le dirigió, ella se sintió un poco nerviosa por la situación, después de todo, había sido quien decidió seguir a Hana, pero trató de disimularlo y simplemente vio a su compañero. Fue una mirada que no era calmada, tampoco aterrada, pero mostraba incertidumbre y dudas.

Se mantuvo en silencio mientras seguía al dúo, incluso escuchó las palabras del muchacho, por otra parte, oía el soplar del viento que chocaba contra cualquier cosa que estuviera alrededor de ellos. Era una sinfonía maldita, era una noche aterradora.

Se mostró curiosa a la conversación, uno estaba lleno de cuestionamientos y la otra no quería dar mucha información. Se sintió nerviosa, pero trató de mantener la calma mientras entrecerraba sus ojos y continuaba caminando, comprendía las preguntas de Tetsuya, pero ella suponía que era una perdida de tiempo hostigar a la mujer rubia.

Su mirada carmín divisó que su compañero se adelantaba para colocarse cercano a Hana, ella, por su lado, continuo en un mismo ritmo. Dejo que la rubia manejara los tiempos, que las cosas se desarrollaran como desease, pero la incomodidad continuó permaneciendo, haciéndose cada vez más notable.

- ¿Estamos en peligro? -

Finalmente preguntó, tal vez ese era el cuestionamiento que la tenía más alerta a cualquier cosa, pues durante todo el camino estuvo mirado a su alrededor para tener cuidado de que alguien no se les acercara por los puntos ciegos. Tsuki era temerosa, su comportamiento mostraba aquel temor que tanto quería ocultar, pero entendía que el “miedo” era lo único que la había mantenido con vida.

#6

Mensaje Tsuki Kimura25 Jul 2020, 00:07


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Re: I. Preludio a la Tormenta.


Hana suspiró cuando escuchó la última de las preguntas, cuando Tsuki decidió abrir la boca y hablar por primera vez en toda la noche desde que se habían encontrado los tres en su residencia. La mujer probablemente no quería responder, o simplemente no contaba con todas las respuestas necesarias para el dúo. En ocasiones él mismo era así, prefería alargar los silencios y hacer caso omiso a los gritos ahogados de dementes como ellos. La rubia, contrario a él, tenía aún un corazón por el cual responder.

¿Y cuándo no lo hemos estado?

La frase a modo de pregunta hizo a Tetsuya arquear la ceja a modo de molestia, pues consideraba que si bien no tenía la necesidad de explicar nada si los ancianos se lo habían pedido, tampoco debía comportarse como una pedante frente a quienes habían sido sus únicos amigos. Habían crecido juntos, habían aprendido juntos. Y era normal que en Shoganai el peligro abundara, pues los usureros nunca dejaban de acechar y en más de una ocasión el feudo amenazó con usar la fuerza de ser necesario. Pero, ¿responder así a Tsuki? Era algo que no iba a permitir.

Eso no contesta su pregunta, Hana —reclamó con todo el dolo del mundo aun cuando el viento hacía de barrera entre ambos—. ¿Qué diablos está pasando?

Y entonces, la mujer de piedra que omitía todo lo posible y nunca hablaba más de lo que quería, se quebró. De un momento a otro Hana se detuvo frente a ellos, dándoles la espalda a ambos. Ishihara, como acto reflejo, hizo lo propio estando a un metro de ella. La veía tan lejana como perdida, no era la Hana con la que había tratado un sinfín de ocasiones, por el puro semblante se le veía agotada e incluso desesperada.

Empezó como chillidos ahogados por voluntad propia que se perdían cuando el viento azotaba ramas en la lejanía. Siguió con sus manos haciendo de tumba para los gritos de dolor que buscó contener sin éxito alguno. Pronto el silencio cesó y la mujer empezó a llorar en forma, derramando lágrimas sobre la tierra y abandonando toda seriedad humana que poseía. Dio media vuelta y conectó los zafiros con ambos. Primero fue Tsuki y después Tetsuya. Cuando encontró que no podía más corrió como pudo para refugiarte entre los brazos de ambos. Quedando justo a la mitad de entre el par protectorado de Jiro.

El cerceta tragó saliva sin saber que hacer ni como reaccionar al embate de la dama. Debido a la diferencia de estaturas entre los tres fue Kimura quien recibió el rostro de la chica sobre la remera, empapando de a poco la tela blanca impoluta. El cielo entonces, ya habiendo avisado con anterioridad, se tiñó de nubes negras ocultando a la luna detrás de ellas. El trío se encontraba a escasos cincuenta metros de la entrada a la residencia de los ancianos y fue ahí cuando temió lo peor. La perdida de un ser cercano.

Según tenía memoria de todos esos años, la rubia había llegado al asentamiento junto a su abuelo, un hombre de guerra y armas tomar que participó en la defensa de la capital. Fue herido de gravedad y perdió la vista en el proceso. Era una persona sabia que le enseñó a jugar con las cartas y con quien había compartido parte de su infancia. Perderlo no debía ser fácil y debido a su edad quizá el hombre había fallecido de una vez y sin decir siquiera adiós a su querida nieta. Tetsuya abrazó a Hana como pudo, con torpeza y sin sentido, pues nunca había tenido la necesidad de consolar a alguien.

¿Qué… qué pasó? —preguntó—. ¿Qué ha ocurrido, Hana?

La mujer soltó palabras inentendibles mezcladas con lágrimas y llantos. Eran murmullos de dolor completamente difuminados por la pena y el mal ánimo. Apenas capaz de respirar se veía en la necesidad de gimotear para contener el aire suficiente. Hana entonces, haciendo valer su condición de guerra logró pronunciar la frase que se le quedaría grabada al muchacho durante los siguientes tres días.

L-lo siento, Tsuki —espetó—L-lo siento, Tetsuya.

Y entonces, aún en la desdicha, Himawari se mostró en la puerta de la mansión. Con su pelo cano y los ojos verdes que la caracterizaban. Se le veía cansada. Agotada.

Entren, muchachos.

#7

Mensaje Ishihara25 Jul 2020, 02:48


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Re: I. Preludio a la Tormenta.


Escuchó la respuesta de Hana y por un momento sus pasos se detuvieron para centrar su vista en la espalda de la rubia, el modo en el que le había hablado causó que la joven de cabello oscuro perdiera cierta noción de la situación. No esperaba esa clase de respuesta y, como resultado, ahora poseía más ganas de irse de aquel lugar, lamentablemente la situación —la cual no parecía para nada normal— la hizo continuar sus pasos hacia delante, sin contestar. Fácilmente Tsuki se estaba refiriendo a una urgencia próxima, pero no tuvo ganas de explicarlo, se notaba que la rubia estaba estresada por algo y la pelinegra no quería empeorar la situación.

De todos modos, escuchó las palabras de su compañero, se sintió bien que la defendiesen, pero hubiera preferido que no sucediera, pues eso podría desencadenar en otro problema. Por eso mismo, cuando vio que el dúo que estaba frente suyo se detuvo hizo lo mismo y suspiró silenciosamente por debajo de la máscara. Las cosas se habían torcido.

Hana era una mujer con la cual había entablado una amistad, no se llevaban mal, la conocía bien y por eso mismo esperaba ciertas reacciones, algunas eran más agradable que otras, pero a pesar de todo Tsuki la había elegido como amiga. La veía con un corazón sincero, transparente.

Kimura, que se encontraba mas lejos, observó la escena como si fuera espectadora, se sintió un poco fuera de lugar y rara, como si no estuviera realmente ahí. Hana estaba llorando, algo parecía dolerle lo suficiente como para quebrarse enfrente de ambos, mientras tanto, el clima subía su intensidad, como si estuvieran conectados con la emoción de la femenina. Si bien Tsuki se sentía fuera de lugar, logró volver a sus sentidos cuando vio el rostro lloroso de la muchacha, la vio frágil.

Sin poder evitarlo caminó unos pasos hacia adelante, mientras, Hana parecía correr para abrazar a ambos, no tardo mucho tiempo en sentir la calidez de su cuerpo, una calidez que, en cierta forma, incomodó a Tsuki. Sin querer tragó lento mientras aquella mascara escondía gestos de inseguridad, pero dejo que ella la abrazara mientras levantaba sus brazos para hacer lo mismo, mirando de reojo a Tetsuya, tratando de imitarlo en el acto. La pelinegra no estaba acostumbrada a ese tipo de afecto.

Ver las emociones de Hana la hizo sentirse vulnerable, sus ojos rojos sin querer acumularon lagrimas inexplicables, no sabía cómo responder a la situación, le dolía ver a la rubia de tal forma, pero también le aterraba aquello que aun desconocía.

Se mantuvo en silencio mientras la abrazaba, dejando que su remera se manchase con las lagrimas de su amiga, dejando que aquellos luceros de color escarlata secaran el aguacero que amenazaba con caer sobre sus mejillas. Esquivó la mirada de Tetsuya y simplemente se mantuvo centrada en Hana, pero escuchó el cuestionamiento del muchacho, hizo las preguntas que tenía en mente. Lo que más le sorprendió fue la respuesta, causando que sin querer se sintiera desconcertada, ¿Por qué lo sentía? No tenía respuesta a esa pregunta, le daba miedo descubrir la verdad, le daba miedo toparse con aquello que aun desconocía y, aun así, su mente no se hacia una clara idea de lo que estaba ocurriendo.

En su desconcierto escuchó las palabras que le invitaban a entrar a la mansión, la hora de la verdad había llegado, en el mundo real todo debía de enfrentarse. Esto no era un sueño.

Con algo de dificultad se separó un poco de Hana para colocar su mano por detrás de la espalda de ella.

-Entremos. -

Deseaba decir “todo estará bien”, pero realmente no lo sabía, realmente no entendía que era lo que estaba ocurriendo, por eso mismo, no podía largar frases extrañas. Finalmente, con una mirada alarmada miró a Tetsuya y luego comenzó a caminar hacia la entrada de la mansión, si Hana la acompañaba trataría de mantener su mano en la espalda, en el caso de que no… se la encargaría a Tetsuya. Tsuki quería saber si o si lo que estaba ocurriendo.

#8

Mensaje Tsuki Kimura25 Jul 2020, 09:31


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Re: I. Preludio a la Tormenta.


La presencia de Himawari logró calmar el ambiente un poco. Con la tensión tan subida y pocas explicaciones de parte de la rubia Tetsuya se sentía perdido como un barco a la deriva. La de pelo cano no hizo más que esperar a que el trio decidiera entrar y aunque Hana se mantuvo cerca de ambos, las palabras de Tsuki lo hicieron regresar de aquel viaje al que se había prácticamente regalado. El cerceta miró como Hana y la pelinegra de adelantaban. La chica parecía querer resolver el misterio que estaba rodeando al poblado aquella noche.

Ishihara las siguió por detrás, a escasos dos metros de distancia mientras se frotaba las manos para calentar un poco la piel. Entre el viento y el ambiente húmedo anunciando la lluvia comenzó a sufrir estragos por su estupidez de no haber traído consigo un abrigo. Friolento y entregado a la noche, el chico cruzó el arco principal para ser recibido por la anciana, quien colocó una mano en su espalda. Cruzó miradas con ellas y encontró consuelo en algo que aún no conocía. Tetsuya sonrió como si nada, aunque las ojeras y el rostro indicaran más temor que otra cosa.

El camino hasta la puerta como tal era corto, ya que los ancianos habían decidido eliminar gran parte de los adornos y simplemente dejar los árboles frutales que de niño solía molestar para arrancar una manzana o algo por el estilo. Durante un efímero momento el muchacho se volvió a sentir un niño y perdió la noción del tiempo. Reaccionó justamente mientras cruzaba la puerta principal. Dentro había velas y parecía haber movimiento en el fondo. A decir verdad, le sorprendió encontrar que todo mundo dentro estaba despierto como si nada. Ishihara buscó con la mirada y encontró sobre el suelo la mochila de Jiro.

Creyó haberse confundido, más se acercó para observarla y encontrar el pin que llevaba las iniciales de Tsuki y Tetsuya, esa doble T labrada en plata que uno de los ancianos le había regalado a Mishima meses después de su llegada a Shoganai. Una felicidad inconmensurable habitó durante unos cuantos segundos en el muchacho mientras seguía caminando. Entonces pasó lo que tenía que pasar y buscó con la mirada a la anciana.

¿Cuándo es que regresó y por qué no fue directamente a casa?

En aquel instante muchas cosas ocurrían en paralelo. Pues mientras Ishihara consultaba a Himawari, Tsuki y Hana, por delante, llegarían a cruzar el salón donde una mesa en el centro esperaba. Todos los ancianos de la residencia estaban de pie mirando el cadáver de Jiro. Mientras que a la izquierda, Daisuke, aquel que había acompañado a su mentor estaba tumbado en el suelo con el torso vendado. Le hacía falta un brazo.

Tsuki, mi niña...

La voz de una de las viejas llegaría a la de la máscara, quizá buscando consolarla sin siquiera ver su reacción. Desde su posición el cadáver de Mishima era apenas visible, pues las velas no ayudaban mucho y hacían demasiadas sombras incontrolables. Se le veía acabado, inerte y de querer siquiera acercarse encontraría un rostro prácticamente desfigurado acompañado de un fino corte sobre la garganta donde sangre seca reposaba. Para entonces Tetsuya voltearía la mirada.

Se sintió tan lejos del momento que por un segundo creyó que el tiempo se había detenido para siempre. Fue capaz de escuchar a su corazón dejar de latir y a su cuerpo rogar por un descanso. Los brazos perdieron fuerza y el par de ojos azules se clavaron sobre el cadáver de aquel que había sido un padre para él. Sintió la necesidad de derramar lágrimas aunque su cuerpo fue incapaz de soltarlas. No iba a llorar frente a los ancianos.

Perdió el control y caminó sin importarle nada hasta la mesa, abriéndose paso como pudo para tocar, tembloroso, el rostro de Jiro. Quería confirmar que no era él, que todo había sido un error y era un muy mal sueño. Una pesadilla que había logrado perturbarlo mientras dormía. Y se sumió tanto en su negación que no escuchó palabra alguna que fue mencionada, a pesar de que todos los viejos daban su pésame y más de uno pedía que dejaran a los muchachos llorar la muerte del hombre que los había rescatado.

Hana lloraría aún más tratando de buscar la mirada de Tsuki. Y el cielo haría de las suyas, desatando la tormenta anunciada.

#9

Mensaje Ishihara25 Jul 2020, 10:58


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Re: I. Preludio a la Tormenta.


La incertidumbre podía generar grandes expectativas en las personas, ya sea para bien o para mal, claramente los hechos indicaban que una situación critica estaba ocurriendo, de otra forma Hana no se hubiese puesto a llorar de aquella manera, por tal, Tsuki trataba de mentalizarse para recibir la información necesaria. Pasar el umbral de la puerta fue fácil, ver a la mujer mayor y saludarla también, lo difícil sería incorporar las noticias que pudieran entregarle. Con un poco de pesar y miedo continúo caminando, acompañada de la rubia, dejando que sus pasos tranquilos la llevaran hacia el lugar correspondiente.

Sus ojos, curiosos, no pudieron evitar recorrer el ambiente mientras caminaba, buscaba alguna pista que le pudiera informar sobre lo acontecido, esto fácilmente le hizo encontrar la mochila de Jiro, él había regresado, ¿La información tenía que ver con él? Seguramente averiguó algo importante, algo que podría poner en peligro a todos.

Rápidamente se hizo una película de lo que podría ser, ver todas esas personas despiertas indicaba que era algo de mucha importancia, incluso que Jiro no hubiese regresado directo a casa daba a entender que era una situación “sensible”. Mantuvo su mano en la espalda de Hana, tratando de darle apoyo y consuelo, a pesar de no saber el motivo de su pena, Tsuki simplemente trataba de que la joven no se sintiera sola.

Ambas llegaron a la sala, la joven de orbes bermellón se dio cuenta que los ancianos estaban alrededor de la mesa, por lo tanto, su mirada, inocentemente, se posó en aquel lugar. Rápidamente vio las heridas de Daisuke y su falta de brazo, pero aquello no fue lo que captó la atención, pues su vista se llenó del hombre que yacía sin vida. Era Jiro.

Sus ojos parecieron no creer lo que estaba viendo, su mundo se volteó de cabeza, su vista se nubló dejando que la oscuridad reinara todo lo que estuviera alrededor del cadáver. Las personas de su entorno habían dejado de existir en aquel plano, pues la atención de Tsuki se mantuvo en el cuerpo. Dudó, quiso dudar, pero el estado del organismo, el color, todo daba a entender que se encontraba muerto. Parecía “dormir”, pero no dormía, nunca más se levantaría de aquel lecho.

Incluso se olvidó de respirar, ni siquiera se dio cuenta cuando Tetsuya pasó a su costado, tampoco escuchó la voz que la había nombrado, su cerebro parecía no prestar atención a otra cosa. Ella jamás en su vida pensó que Jiro moriría en manos de alguien más, siempre lo vio como alguien poderoso y que su seguridad estaba garantizada, pero aquellos pensamientos parecieron romperse como un cristal cuando la cruda realidad impacto ante sus ojos. Jiro no la esperaría, Jiro había decidido morir antes, Jiro vivió sin considerar los deseos egoístas de Tsuki.

Sus ojos nuevamente se llenaron de lágrimas, pero su cuerpo pareció no reaccionar, sintió que un frio intenso invadió cada centímetro de su piel, percibió las nauseas que comenzaban a gestarse, entendió que aquella escena parecía irreal, pero sabía que no era un sueño. La máscara le permitió ocultar las lagrimas que poco a poco abandonaban sus orbes, no tardaron en deslizarse por su rostro y dejar que cayeran por debajo de la máscara, estaba llorando. Lloraba porque Jiro había muerto, lloraba porque alguien le había quitado su razón de existir, lloraba porque había perdido su meta.

Ni siquiera se dio cuenta de la mirada de Hana, simplemente caminó hacia el frente, no escuchaba voces, solo estaba encerrada en sus pensamientos. Se acercó a la mesa, toco el cuerpo y percibió el frio que desprendía, era él, por un instante quiso creer que se trataba de una broma que Jiro había preparado para seguir atormentándola, por otro lado, pensó que tal vez no era él. Todas sus hipótesis fueron erróneas.

La fuerza abandono el cuerpo de la joven y, sus manos, solo pudieron sostenerse en la mesa cuando sus piernas flaquearon. No pronuncio sonido cuando su vista se dirigió a las personas que le rodeaban, lo vio a Tetsuya, a los ancianos, a Hana, todos parecían enfocar sus miradas hacia donde se encontraba el cadáver. Se sintió irreal.

Un vacío en su interior comenzó a llenarse de tristeza e incredulidad que, rápidamente, comenzaron a transformarse en un sentimiento de desesperación.

¿Qué estaba pasando?

Sin respuestas bajó la cabeza y nuevamente vio el cuerpo, luego simplemente trató de inhalar aire y tranquilizar el temblequeo que había adquirido sin que se diera cuenta.

- ¿Qué le ocurrió?, ¿Quién fue?, ¿¡Como pudo pasar esto!? -

Trató de controlar el tono de su voz para que no se pudiera ver lo afectada que estaba, pero a medida que preguntaba un deje de ira comenzaba a colocarse entre sus palabras, causando que la ultima pregunta de todas fuera una explosión de sentimientos para la joven de cabello obsidiana. No había tristeza, no había melancolía, no había miedo, todas sus emociones mutaron en una sola: ira.

#10

Mensaje Tsuki Kimura25 Jul 2020, 22:28


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