Un baño para calmar el alma

La zona del País de las Aguas Termales invita a sus visitantes a pasar tiempo en la calidez de sus aguas y el contacto con la naturaleza. Al contrario de su contrincante (El País de las Cascadas), este país buscó la explotación de sus aguas termales naturales, industrializando un poco más su territorio. Ubicado al este del País de los Campos de Arroz, se pueden encontrar grandes casas de aguas termales en toda su extensión, variando la calidez de ellas según se acercan al centro del país. En este sitio, podemos encontrar la capital del mismo llamada Netsuretsu na Ike (Estanque ferviente), donde se halla la pileta natural más grande y cálida del territorio. Se dice que antaño, este lugar era hogar de la mayor cantidad de geisers del continente, pero luego del paso del tiempo, las aguas termales tomaron su lugar, creando este maravilloso paramo de relajación natural. Sus habitantes viven principalmente del turismo, aunque se dice que las aguas de este territorio, podrían llegar a curar a aquellos que encuentren los estanques sagrados, aunque según comentan los mismos habitantes, esto es solo una trampa atrapa turistas. O no.
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Un baño para calmar el alma


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En primer lugar, mi salida de la aldea es aquí. Este tema transcurre durante las vacaciones de Usui fuera de la aldea, por lo que se sitúa el día 15 de Verano de 148
15 de Verano del año 148
Baños Termales de Netsuretsu na Ike, País de las Aguas Termales
16:00 P.M.
Clima: Despejado y soleado


Hacía ya un tiempo que me había ido de la aldea simplemente para tomar unas vacaciones y al final dichas vacaciones se acabaron por transformar a un buen trozo de mierda, pues realmente lo único que había hecho hasta ahora había sido trabajar como un idiota para los feudales del País del Fuego en pleno Tanzaku. Después de terminar todo lo que debía hacer y sabiendo que la aldea estaría enterada de mis andanzas por la capital, decidí dar el aviso en esta de que haría un pequeño viaje a un lugar que, en una de las tantas misiones que había hecho en la capital me habían recomendado un lugar en el País de los Baños Termales. A sabiendas de que aquel lugar estaba ligeramente alejado de mi lugar natal y que realmente mi vida corría peligro en todo momento que estuviera fuera. Aunque me lo tomaría como las reales vacaciones que debía haber tenido, no era algo que no tuviera en mente en cada momento. Mi observación del lugar siempre sería tranquila, aunque sabiendo las cosas que estarían por venir en un futuro no muy lejano, no era de más tener las espaldas bien guardadas.

Mi camino por aquel país sería después de entrar en la capital: Netsuretsu na Ike. Tenía un nombre bastante raro aunque no era algo de lo que fuera a opinar porque realmente me daba bastante igual, solo quería tomarme un día de tranquilidad, o un par, pues después volvería a la aldea que me había visto crecer. Después de unos cinco minutos caminando por el centro de aquella ciudad, que a decir verdad era bastante más grande de lo que me esperaba, entré en unas aguas terminales llamadas "El descanso del Rey Muerto". Un nombre bastante peculiar, pero realmente era algo que, de nuevo, me importaba poco. Solo quería un poco de tranquilidad y relajar mi cuerpo en un baño, aunque eso no significaría que no estaría alerta sobre cualquier cosa que podría pasar. Una vez que entrara al lugar, una joven rubia recepcionista de ojos oscuros tras unas gafas azules. me saludaría con una sonrisa tranquila y amable. Cuando le daría mis necesidades y lo que quería, ella misma me ofreció la posibilidad de guardar mis ropajes en un almacén que tenían para ello. Me despojaría de mis armas, mi Chaleco, y mis utensilios en general y se los daría a la chica, quizás un poco desconfiado de que algo ocurriese con ello. Así mismo, me quedaría con una camiseta negra y los pantalones, adicionalmente también me daría unas sandalias de madera, típicas en aquellos lugares. Al ponérmelas me daría cuenta que serían mi talla, por lo que sonreí y agradecí. Acto seguido, la chica me daría una llave pequeña y me indicaría que sería lo que abriría una pequeña taquilla antes de entrar a los baños termales.

Caminé por el gran pasillo que me indico la chica y llegaría a la taquilla, había una fila de unas veinte o treinta taquillas. La mía sería la doce, así que estaría ligeramente en el medio de todas. Cuando abrí la taquilla pude ver dos toallas, una grande y una pequeña, y un pequeño pantalón a modo de bañador. Por un momento pensé en no ponerme nada y salir simplemente con la toalla, pero al final cogí la toalla, me la envolví en alrededor de la cintura y aproveché para cambiarme el pantalón por el bañador, quedándome simplemente con ese bañador corto y las sandalias. Quería que fuera un buen día de baño, aunque siempre tendría vigilados mis alrededores, pues al estar fuera de mi ciudad natal, mis sentidos se verían aumentados. ¿Desconfiaza? Sí, y del todo.
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#1

Mensaje Usui Hatake07 Ago 2020, 14:16


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Re: Un baño para calmar el alma


Capitulo #47.1: Un baño para calmar el alma
País Neutrales / País de las cascadas
15 de Verano del año 148
Hora: 2:40 AM - 2:00 PM
puertas-de-amegakure-f77/puertas-de-ame ... 972#p51972

El viaje fue un tanto complicado, recorrer dos países enteros para poder llegar a mi destino, no había duda que era un viaje un tanto agotador, a pesar que contaba con un conductor que me escoltaba hacia el país de las aguas termales, hasta ahora mi cuerpo estaba un tanto exhausto al mantenerse en una sola posición, pero supongo que valía la pena. Cuando llegamos a las costa del país de las cascada, era realmente tarde, casi las tres de la madrugada pero al parecer ya nos estaban esperando pues el barco estaba listo y había varios pasajeros cuyos propósitos de viajes eran diversos, fue entonces que las cosas se pusieron un poco complicadas. Pues al llegar a las aguas profundas, resulta, que no soy muy tolerante al movimiento de un barco. Dicho balanceo logro que alimentara a los peces por la borda mas de una ves. Pero ese momento no me importo, pues el premio mas grande que pude ganar, no era ese privilegio de ir a las termas de dicho país. No, el regalo mas grande fue poder ver aquel amanecer que adornaba el horizonte, el privilegio de volver a sentir el sol sobre mi piel y la brisa del mar, ver aquel cielo amplio, despejado y sin ninguna nube, fue un placer que había olvidado.

El verano finalmente llego, pronto cumpliría un año mas de vida y este era un excelente presente de mi para mi. Realmente estaba feliz por dicho evento. Puede que no disfruté mi tiempo dentro de aquel barco de pesca. Pero al menos pude gozar de aquella vista que sin duda, quedara impregnada en mi memoria para siempre. Mis hermosos mechones escarlatas que no paraban de revolotear con el viento; realmente era reconfortante dicha sensación, un sentimiento que me lleno de paz y tranquilidad.

Como un ave enjaulado que no podía surcar los cielos. Me sentía de esa forma, feliz y libre. Mi mente estaba llena de pensamientos de los cuales solo podía asimilar mis recuerdos de mi vida pasada y las nuevas experiencias. Realmente estaba pasando a la siguiente pagina, puede que no estaba del todo segura con esta decisión, pero no podía seguir esperando, el mundo seguía su curso y yo debía seguir mi propio sendero, sola o acompañada, no había lugar a dudar pues si me quedaba estancada con solo esperanzas, entonces seguiría esperando en esa casa abandonada y realmente, no queria.
País Neutrales / País de las Aguas Termales
15 de Verano del año 148
Hora: 2:00 PM - 4:00 PM
Al llegar a mi destino, me encontré con un cielo que estaba a punto de ceder al manto estelar. Sintiéndome un tanto mareada por el ajetreo, realmente mi cuerpo estaba entumecido --Necesito ese baño...-- confesé agotada a lo que el joven que me acompañaba se rió ligeramente y me busco otro medio de transporte, a partir de ese momento, corría por mi cuenta por suerte los gastos ya estaban todos pagados por lo que no tenia quejas algunas. Tan pronto me subí al carromato cuando sentí que estaba cediendo al agotamiento de mi cuerpo, sin pensarlo, me cachetee de tal manera que pudiera sacudir la pereza que había recaído en mi --No te duermas...--me reproche al mismo tiempo que me cruzaba de brazos.

Si mi padre me viera en esta etapa, seguramente me diría --El que se duerma, se lo lleva la corriente-- o algo así, en fin, al cabo de unas horas finalmente llegaría a la capital de Netsuretsu na Ike, sin comprender el nombre, me daba igual esos detalles pero debía confesar que cuando llegamos al dichoso establecimiento, el nombre de aquel lugar me dejo un tanto impresionada --¿El descanso del Rey Muerto?, osea que... ¿Vivo no tuvo descanso? o....¿como?-- Mientras cuestionaba dicho nombre, al cruzar el umbral de aquella recepción, fui atendida por un bello hombre de facciones finas, hebras azabaches y orbes azuladas.

Que guapo....

¿Disculpe? –Cuestione el joven en cuestión, un tanto confundido por lo que había murmurado.

Dije, ¿Que…Si hay guarro?—conteste de manera nerviosa mientras llevaba mi diestra hacia mi cuello. El joven también se rio y no dudo en darme la bienvenida como era debida. Tras ese pequeño momento de idiotez, presente los papeles correspondiente al viaje y dando visto bueno a mi registro, me entregaron unas llaves y me indicaron el camino que debía seguir. Sin dar muchas vueltas en el asunto, pasaría hacia el sector para damas en donde se encontraban las dichosas taquillas, encontrando el número correspondiente de mis llaves, al abrir la dichosa taquilla me encontré con unas productos de aseo personal, un kimono hecho de tela suave de tono rosa y con decoraciones florales, también se encontraba un espacio pequeño para depositar mis pertinencias y varias toallas de tono blanco.

Qué lindo…-- Diría tras tomar el jabón en forma de rosa y olfatearlo un poco, el aroma era tan dulce que me recordaron el perfume de mi madre. Una suave sonrisa adorno mis facciones al tiempo que comenzaba a quitarme mis vestimentas, guardando mis cosas en dicha taquilla. Cubrí mi cuerpo con aquel kimono sintiendo como mi piel aterciopelada disfrutaba de la textura de aquel pedazo de tela. Sonriendo, lleve mis manos debajo del mismo Kimono para retirar mi ropa interior y finalmente tomar el recipiente que contenía los productos de aseo y una toalla limpia.

Sin meditarlo tanto y cediendo a los gritos de mi adolorido cuerpo, al dejar aquel espacio me dirigiría a las aguas termales, mientras cantaba una melodía infantil, me abría paso hacia una nueva experiencia.
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#2

Mensaje Chise11 Ago 2020, 00:50


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Re: Un baño para calmar el alma


15 de Verano del año 148
Baños Termales de Netsuretsu na Ike, País de las Aguas Termales
4:15 P.M.
Clima: Despejado y soleado


A pesar de estar un poco atento a lo que ocurriría a mi alrededor por estar fuera de mi hogar, también aprovecharía aquella situación para tranquilizarme y dejarme envolver por el ambiente. Una de las cosas que más odiaba de mi mismo era aquella sensación de no poder parar de controlar lo que, a decir verdad, no estaba dentro de mi mano. Mi manía persecutoria no me dejaría descansar muy a menudo. ¿Era extraño? A decir verdad sí, pero no mucho más podía hacer, el hecho de esta fuera de mi lugar de origen no me dejaba disfrutar del lugar en el que estaba en gran medida, pero realmente, a decir verdad, debía aprender a disfrutar del ambiente, aunque siempre con un ojo avizor.

El lugar estaba cargado de una gran humedad, el olor a vapor de agua empezaba a hacerse más latente cuanto uno más se acercaba al lugar donde las aguas termales estaban. Aunque en primera instancia me esperaba un lugar para hombres y otra para mujeres, me llevé una sorpresa cuando entré al gran lugar y pude ver a personas de los dos sexos. Había alrededor de diez personas más o menos, tanto chicos como chicas. Era extraño, pues normalmente solían diferenciarse ambos baños. Aunque me sorprendería, no dudé tampoco en caminar por la orilla de las aguas. Era como una gran piscina circular de agua caliente de unos veinticinco metros de diámetro de un extraño a otro. El camino por el que estaba andando y que lo delimitaba era de baldosa blanca, cada cuatro metros habría un pequeño banco para dejar las toallas y rodeada a su vez por grandes arbustos de plantas sintéticas. No estaba del todo seguro que plantas naturales pudieran aguantar el ambiente cargado y la temperatura por la humedad del vapor de agua.

En uno de los extremos de uno de los bancos dejaría las toallas dobladas y colocadas y me acercaría al agua sin todavía tocarla. El ambiente era tranquilo, y por una vez durante todo el viaje, sonreiría. Hacía tiempo que no me daba un baño caliente sin tener la preocupación de las obligaciones que tendría que hacer en la aldea por lo que realmente estaba disfrutando del momento de tranquilidad que aquel lugar me brindaba. Segundos después introduciría uno de los pies notando la caliente agua. No estaba ni muy caliente ni muy fría, simplemente, en la temperatura perfecta. Tras el primer pie iría el segundo y así, tras varios pasos bajando las pequeñas escaleras, acabaría metido al completo encogiendo el cuerpo y disfrutando del agua caliente. Era un buen momento, la tranquilidad acabaría por introducirse en mis entrañas y suspiraría. – Por fin un poco de tranquilidad – Expresaría en un pequeño susurro casi sin darme cuenta.
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#3

Mensaje Usui Hatake20 Ago 2020, 18:00


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