Sangre de mi Sangre II

XX | verano | 148

El País de la Luna, isla ubicada al sur del País del Fuego, es tal vez la zona más virgen conocida por los habitantes del planeta. Preservado como una reserva natural, el País de la Luna recibe su nombre por su forma de luna creciente, haciendo honor a su vez, a la historia de la creación de esta isla. Cuenta la leyenda, que, al momento de moldear el mundo, los dioses sabían que podría llegar a pasar en un futuro si los humanos se desviaran del camino de proteccionismo de la naturaleza, y de sus lágrimas de dolor por una posible destrucción de su preciada creación, nació esta isla. El País es un lugar paradisiaco, con enormes playas que cubren todas sus costas, cascadas, montañas y muchas otras atracciones naturales. Este país no tiene una capital, ni tampoco posee muchos habitantes, por lo que su naturaleza se conserva intacta, prácticamente. Poco se conoce de su territorio, pero es el destino turístico de aquellos que desean una pizca de vida salvaje. Sus habitantes están divididos en pequeños asentamientos, no poseyendo una capital como tal, sino que el territorio al completo de la isla, es apodado como Tsuki no Shuto (Capital de la Luna).
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Sangre de mi Sangre II


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Terminal de Transportes, Entrada de Ame
País de la Lluvia
XX de verano/14-
5:42 p.m.

Sangre de mi sangre II
Búsqueda


La pequeña nube de humo exhalada de sus labios se perdió rápidamente entre la lluvia que acompañaba una tarde de tantas en Amegakure. El pelirrojo, recostado contra uno de los muros de la entrada de la Terminal de la aldea, esperaba con tranquilidad a que el resto del equipo llegara. El cigarrillo en sus dedos estaba consumido ya a la mitad y no veía la silueta de ninguno.

Aún es temprano —se dijo, encogiéndose de hombros.

Más que puntual, el chico había estado desocupado todo el día y ante la ansiedad del porvenir había terminado atravesando las puertas con algo de anticipación a la hora acordada. Desde donde estaba —al resguardo de la lluvia bajo una pequeña saliente del tejado en el muro— podía ver la entrada a aquel espacio y su mirada, aunque se perdía de tanto en tanto, regresaba a esa dirección, esperando encontrarse con algún rostro familiar.

Habían pasado semanas, no, meses; desde aquella reunión en el despacho de su primo, donde les había contado del plan de ir a capturar aquel desdichado caballo-delfín del que se habían enterado por casualidad en un restaurante en medio de las llanuras inundadas, un día cualquiera. La cita jamás había llegado a concretarse a causa de la misteriosa enfermedad que había apresado a su amigo y el líder de la aldea; que para colmo de males, aún lo tenía postrado en cama.

Sin embargo, las últimas semanas había tenido algunos momentos de lucidez. Lo suficiente para revisar algunos de los asuntos que habían quedado pendientes y ese era uno de ellos. En el transcurso de la última semana se había comunicado con cada uno de sus compañeros para ver si aún estaban dispuestos a hacerlo, aún cuando él no podría acompañarlos. Nomura no sabía qué habían contestado los demás, ni estaba seguro que se presentarían. Sólo sabía que él había aceptado, aunque sin el castaño, el prospecto de diversión había quedado un poco de lado y ahora se sentía un poco más responsable de lo normal.

Según tenía entendido también había invitado a alguien más quien —según el Iryo— tenía un gran potencial y el enorme beneficio de conocer a uno de esos bichos en persona. Él la conocía bastante bien, aunque no estaba en el mejor de los términos con ella, lo cual lo tenía un poco intranquilo, a decir verdad. No obstante, tenía claro que podía dejar sus problemas personales por el bien común y trabajar en conjunto con los demás para buscar y, de ser posible, traer de vuelta aquel trofeo.

«Si es que podemos decir que es un trofeo...», pensó y ladeó la cabeza.

Dio una nueva calada a su tabaco, cambiando el peso de su cuerpo sobre su pierna derecha y recargando la izquierda doblada sobre el muro en una posición casual y descuidada. El mango de sus armas sobresalía por detrás de sus hombros, resaltando sobre la capota del gabán negro que cubría su cabeza. Vestía, como siempre, unos pantalones oscuros y remera blanca; pero bajo el abrigo llevaba todas sus armas listas y de su hombro derecho colgaba también una mochila con algunos pergaminos, un par de mudas de ropa y algunas barras de chocolate, con las que esperaba acompañar el viaje que tenían por delante.

El carruaje preparado por la asistente de Tadashi estaba listo, en una de las cuadrillas del terminal, junto a algunos caballos ensillados; dispuestos así para acomodar a todo el grupo.

No le quedaba otra cosa que hacer más que esperar a que llegara la hora acordada.


Bueno chicos, nos vamos. Como dejé descrito en el rol, cada uno puede explicar —si quiere— como el Amekage, en medio de su enfermedad, lo llamó y lo convenció de continuar con el plan aplazado semanas atrás. Chise también habría sido convocada de la misma forma. La cita es en la terminal de transportes de las 6 de la tarde.

La idea es que éste rol lo desarrollaremos en futuro, para no estancar la historia de los personajes mientras tanto. Cuando estemos cerca de terminar, pondremos fecha y haremos el rol de las puertas. Por ahora sólo postearemos acá. Como es futuro, pueden adelantarse un poco a los temas que tengan activos ahora mismo.

Para que lo tengan presente, on-rol, el líder del equipo es Yamanaka Kioshi, el ANBU que nos acompaña en la aventura. Dadas las circunstancias y la envergadura del tema, se evaluará también el ascenso a Jounin de los que tenemos el nivel y rango chunin.

Inicialmente, mientras desarrollamos el viaje y demás, haré las veces de GM cuando haga falta y en su momento alguien más tomará la masterización del resto del tema.
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#1

Mensaje Itami25 Jun 2020, 23:57


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Re: Sangre de mi Sangre II


Capitulo XX : Sangre de mi Sangre II
Pais de la lluvia / Amegakure no sato / Entrada Ame / Terminal de Transporte
XX de verano/14
Hora: 4:40 PM - 5:40 PM

¿Hace cuánto tiempo paso?, como no saberlo. Desde aquel día gris han transcurrido exactamente cinco años. Recuerdos de un gran estruendo camuflados de una agonía futura, fue todo lo que dejo aquella devastadora tragedia. El autor, fue una bestia que no tuvo pedía de arrasar con más de una vida, una bestia que fue custodiado por mi clan y que día a día velaban por la seguridad de aquella aldea cuya vida se encontraba en los escombros de un pasado. ¿Por qué lo tenía presente el día de hoy?, sencillo. Hace unos días atrás, había sido convocada por el Amekage de la aldea, Para mi sorpresa se trataba de aquel sujeto que había conocido en una cafetería, quien diría que aquel sujeto seria el Amekage de esta aldea, obviando las situaciones del pasado, debo decir que aquella reunión no fue para nada cómoda.

El motivo de este viaje me resultaba totalmente abrumador y aunque entendía del todo las razones por el cual debía realizar o conllevar esta misión con otros colegas, aun así era un trago un tanto amargo. Quizás era por los recuerdos, quizás era resentimiento, o simplemente era ese sentimiento de temer a perder algo de nuevo. Este viaje era totalmente peligroso, me estaba arriesgando por el beneficio de esta aldea, y aunque ese un deseo totalmente egoísta y codicioso, no era lo que realmente me impulsaba a cometer semejante suicidio. Al contrario, era una pista para encontrar todas esas respuestas que jamás obtuve en su tiempo.

Con dicha motivación, me encontraba saliendo de la ducha, apenas eran las 4:40 PM y aun no estaba prepara del todo. Mojando un tanto el suelo con los residuos de la ducha, pasaría a buscar mi traje militar y así equiparme con todo lo necesario, mi vestimenta se componía de un vestido blanco con decoraciones en el cuello que terminaba hasta el centro de mi pecho, ducho decorativo se encontraba en la punta de la manga derecha en tono carmesí. El estilo del vestido solo contiene una manga, el lado izquierdo es totalmente descubierto hasta los hombros. Llegando hasta por debajo de mis rodillas, el vestido terminaba con un símbolo azul que podría simbolizar unas olas o una ráfaga de viento. Para sujetar el vestido a mi silueta, llevaba un cinturón azul con bordes carmesí que se sujetaba por un lazo amarillo un poco grueso de las puntas. Llevando un guante de medio dedos en mi diestra y uno en mi siniestra que culminaba hasta por arriba de mi codo. Ambos eran del mismo color, negro. Mi calzado se trataba de unas botas negras con agujetas carmesí. Llegando hasta por debajo de mis rodillas, el borde tenía la misma decoración de la manga derecha con la misma tonalidad. Debajo de las botas llevaba unas medias negras que sobresalían del calzado y llegaban por el principio de mis muslos.

Para mayor comodidad llevaba el cabello suelto con un único decorativo de la parte izquierda, se trataba de un adorno oriental en tono negro con decoraciones doradas. Por último el chaleco chunin que reafirmaba mi autoridad en algunos aspectos, equipando el chaleco con mi calabaza de arena que se ubicaba en mi espalda, también llevaba dos pergaminos ocultos en sus compartimientos.

Para transportar mis herramientas, adherí el portador grande a mi cinturón azul, en mi muslo derecho coloque mis dos portadores pequeños que me serian de gran utilidad, en mi brazo izquierdo adherí tres lanzadores de aguja preparado con una aguja cada uno, para finalizar, tome mi arma predominante, se trataba de un paraguas morado cuyo funcionamiento era similar a la de un cañón y un lanzador de agujas. Las varillas de la sombrilla estaban equipadas con el límite máximo de agujas. Estaba preparada para cualquier tipo de situación que se presentara durante este periodo de viaje, esperaba sobrevivir al riesgo.

Suspirando levemente, Salí de mi apartamento como era de costumbre humana, cerré con llave y sin más Salí de aquellos condominios. El cielo nublado indicaba que en esta tierra jamás pararía de llover pero aun así, era un día más. Abriéndome pasó por las calles de aquella aldea, recordé entonces que esta misión la realizara con ciertas personas. Para mi suerte conocía a todos, para mi mala suerte, no estaba en buenos términos con algunos. Entre ellos un sujeto de hebras escarlatas al cual creí que jamás me lo volvería a cruzar. Con solo imaginar nuestro encuentro, simplemente me aferre al mango de mi sombrilla, esperaba mantener la cordura de lo contrario este viaje podría resultar, un tanto complicado.

Con un paso un tanto apresurado al llegar a las puertas, realice el procedimiento correspondiente y al terminar de documentar o registrar mis motivos, finalmente podía esperar en el sitio indicado. Apenas pise aquella área, cuando un aroma un tanto amargo se coló por mi garganta, era evidente que alguien estaba fumando, tan pronto encontré el autor. Entonces sentí un pequeño escalofrió, sin saber si tenía que acercarme o no. Decidí quedarme bajo la llovía hasta que alguien más llegara a este sitio, sabía que debía convivir con él si quería que la misión fuera un éxito, pero por ahora. Mantendría la distancia, exactamente a unos seis metros de su ubicación actual.

¿Donde están los demás? -- me preguntaría en voz baja mientras me aferraba mas a la sombrilla, de pronto me sentía un tanto nerviosa.
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#2

Mensaje Chise26 Jun 2020, 04:36


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Re: Sangre de mi Sangre II


Terminal de Transportes, Entrada de Ame
Amegakure
05:45pm Hrs

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Dos días, eso era lo que le habían dicho antes de partir...Dos días que jamás terminaron de pasar, se volvieron semanas y hasta comenzaron a perderse en el olvido ¿Tal vez se había cambiado de opinión? ¿Tal vez un poco de sensatez? ¿Tal vez algo incluso peor? Tal vez la bestia que iban a sellar había desaparecido, o había encontrado su camino hacia otro huésped distinto al que ellos habían planeado en aquella oficina. Bueno, técnicamente no planeado, si no al menos presentado las opciones de quién sería el arma para la aldea. ¿Quién cargaría el mazo? ¿Quién llevaría adentro la parca? Alguna de aquellas almas tendría su vida cambiada para siempre una vez terminado todo aquel asunto...Aunque pensándolo bien ¿No lo estarían todos? No creía que las cosas fueran igual para nadie una vez partieran de ahí. Tendrían suerte si todos los que partieran de ahí pudieran volver en una sola pieza y con vida ¿Cuánto tiempo les tomaría estar de vuelta en aquella aldea que no conocía lo que era un verano sin lluvia? Hoy, por primera vez desde que llegó a vivir a la ciudad, extrañaría el llanto de las nubes que cubrían a diario la aldea.

Partió entonces de su apartamento, poco luego que el reloj marcara las cinco. Se despidió de su planta y partió a enfrentar lo que el destino le reparara. El Amekage, su compañero de varias misiones suicidas hoy no les acompañaría a sacrificar sus vidas a nombre de la aldea, él en cambio combatiría una enfermedad tan ambigua como la misión misma que hoy comenzarían. ¿Y en cambio quienes partirían? Ignorantes e inocentes, un escuadrón suicida dejaría pronto la aldea esperando volver con triunfo. Llevaba puesto su abrigo azul abierto con capucha, debajo de este el chaleco y debajo de este una camiseta blanca. Su armamento sería el mismo que llevaba el día de la reunión: un pergamino con cuerda atado al cuello, que llevaba ahora en su interior una lanza un poco especial. Esta, antes de sellarla, la había decorado en aquel entonces con diez sellos explosivos que la abrazaban a lo largo, como si fueran anillos de papel en un largo dedo de madera. Llevaba otro pergamino, con un hacha sellada en su interior la cual jamás había usado y a este punto ya incluso olvidaba cómo se veía. Es más, hasta tenía dudas si era un hacha lo que llevaba sellado en ese otro pergamino...ya casi ni recordaba. El resto de su equipo era lo mismo de siempre, con la única diferencia de un rollo de sellos de chakra que llevaba en un bolsillo de su chaleco militar.

Lentamente, y cubriéndose de la lluvia con un paraguas que pronto dejaría olvidado, Kyoshiro se hizo presente a las afueras de la aldea. Dos personas aguardaban al equipo entero (que conociendo como eran estas cosas probablemente comenzarían a llegar de golpe uno por uno). A ambos los conocía, a ambos les había llamado como compañeros al salir de misión de...oh no...¡Otra vez estaba Kyo a solas con esos dos!Maldición no de nuevo- dijo en voz alta frotándose la cien con el brazo vendado y colocándose a distancia de conversación. No había estado enterado de la adquisición de la dama de la arena al equipo suicida. Genial, ahora 75% de Suna estará en riesgo, mientras el otro 25% muere en cama - se pensó mientras alejaba la mano de su rostro. Buenas tardes viejo y vie...dama...¿Listos para partir? El pronóstico del tiempo dice que nos espera un viaje con mucha lluvia, y 55% de posibilidades de que nos aplaste una bestia gigante...Yo en lo personal no creo que llueva mucho bromeó. Se acomodó la sombrilla en el otro hombro y miró hacia la aldea adentro ¿Cuánto más antes de volver y a que costo lo harían?




InventarioMostrar
▪︎Lanza atada a su espalda
▪︎Comunicador en oreja izquierda


▪︎Pergamino pequeño colgando de su cuello:
• Lanza con diez explosivos sellada en este tema:

▪︎Pergamino pequeño en el bolsillo derecho del abrigo:
• Hacha

▪︎Respirador atado a su pantalón

▪︎Porta armas mediano a la altura de las lumbares:
• 4x shurikens
• Un paquete de hilo ninja,
• 3x Kunais.
• 1x Antídoto
• 1x veneno letal

▪︎Porta armas pequeño sujeto en la parte exterior del muslo derecho:
• Granada de humo
• 4 píldora soldado

▪︎Porta armas pequeño sujeto en la parte exterior del muslo izquierdo:
• 4 sello de chakra
• 1 bomba de humo

▪︎Protector de la lluvia atado a la frente
▪︎Chaleco bajo abrigo (cerrado)

Otros detalles de ambientación
Vestimenta:

▪︎Abrigo azul cerrado.
▪︎Pantalón negro (con un rollo de 4 sellos de chakra).
▪︎Zapatos ninja.
▪︎Brazo derecho vendado desde el codo hasta los dedos.
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#3

Mensaje Kyoshiro28 Jun 2020, 01:04


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Re: Sangre de mi Sangre II


Terminal de Transportes
Amegakure no Sato
Verano
17:50


Como si se tratara de un salto temporal, las semanas se habían devenido encima del albino como un gran torrente de agua. Desde aquella fatídica reunión que tuvieron en la Oficina del Amekage, pocas veces se volvió a encontrar con los que allí estuvieron presentes. El mismo Kage, ahora ya hacía bastante que se había ausentado de sus funciones. Una extraña enfermedad, lo atrapó tiempo después del encuentro grupal y poco más se había sabido de él. Aquellas palabras acerca de estar más atento acerca de lo que sucedía en el Campus, habían quedado en el aire ahora. Pero eso, no detuvo las actividades rutinarias del Hozuki como instructor del lugar. Las rondas, entrenamientos, exámenes, clases, la dirección de un escuadrón de estudiantes recién egresados de la Academia. ¿Qué más s el podía pedir al albino? Sus esfuerzos estaban siendo apuntados al máximo todo el tiempo.

En esto, detrás de toda aquella cortina de humo generada por la ausencia del líder supremo de la aldea, recibió un llamado poco esperado. El mismo Kage solicitaba su presencia en la residencia del mismo. Se lo notaba claramente que la enfermedad lo tenía casi al límite. Entre la conversación que se dio, trataba de alguna manera de convencer de algo que el Hozuki por sí mismo ya estaba convencido. En ningún momento, renegó de que para él ordenes eran. Había que tomar aquel poder y punto, fuera por el motivo que fuera. Dejarlo a merced de otro, tal cual intervino en su momento, sería una tontería.

Un día, a la noche luego de una ardua jornada de trabajo, se presentó en su casa la típica carta con el sello de la Atalaya Central. Al instante, pensó que se trataba de otra misión para el Escuadrón Hydra, o incluso, salir a probar a alguno de las promesas que se presentaban como había sucedido con Meren en su momento, Shenkread o el mismo Gin. Al final, todos los caminos de una manera u otra llevaban a Roma. En definitiva, aquella carta significaba que sin lugar a dudas pasarían unos cuántos días fuera de la aldea y por lo tanto, lejos de sus apreciadas funciones. El contacto constante con los estudiantes, ser alguien de referencia para el lugar, era algo que le hacía sentir de cierta manera, bien orgulloso.

El día había amanecido temprano, se encargó de que en este lluvioso día, no quedara nada en su nevera que pudiera quedar feo en sus días de ausencia. La casa, debía quedar completamente resguardada de cualquier accidente que pudiera acontecer. Desde temprano, luego de un desayuno con un buen café amargo, se encargó de afilar bien sus armas. Si irían en cacería de un gran animal, seguramente se presentaría la oportunidad de usarlas. De paso, aprovechó para colocar dos de sus sellos explosivos, uno en cada kunai, dejando dos liberados. De estos últimos dos, dejaría atado a uno, una bomba de luz. Sus ropajes fueron planchados y aprontados para la salida. Luego de haber colocado cada item en su respectivo lugar, dejaría todo sobre la mesa del comedor listo, para solamente llegada la hora, tomarlos y partir con rumbo al destino fijado.

Eran apenas pasadas las cinco de la tarde cuando sus pasos lo llevaron protegido por un gran paraguas negro a la Terminal de Transportes , uno de los destacamentos previamente preparados en las puertas de Ame. Todo aquel lugar, era un pequeño bastión en sí mismo. Como un castillo inexpugnable, los muros se erigían sobre las alturas, más alto que los edificios del lugar. Para quien pasaba por allí, era una vista más que cautivadora por todo la impronta que aquel lugar implicaba. Luego de pasar por la primer guardia, mostrando la presencia del sello del silencio en su lengua, continuaría su camino y sus pasos lo llevarían al final a tres personas que estaban allí. Todas ellas, anteriormente conocidas.

- Buenas tardes, estimados compañeros. -Comentó con tranquilidad, hasta que sus ojos se postraron en al figura femenina del lugar. ¿Qué hacía ella ahí? La respuesta tal vez era obvia. Y, aunque el trato con ella había mejorado bastante, los rastros oscuros del pasado todavía rondaban su relación. A un par de metros de distancia de ella, simplemente quedó parado, hasta que su mirada recorrió en el joven y el niño presente.

- Chise, en buena hora. Me alegra que nos acompañes. -Musitó jovial con una sonrisa en su rostro.


Apariencia, concept artMostrar
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El inventario está en la ficha, hubo un pequeño problemita con el Patreon pero será solucionado a la brevedad.
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#4

Mensaje Lord Tobi28 Jun 2020, 04:22


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Re: Sangre de mi Sangre II


S A N G R E — D E — M I — S A N G R E II

Era de Plata / Año 148
Distrito Comercial / Amegakure no Sato
Hora: 17:50 p.m.



¿Darle caza a una parca? — Sonreí con cierta ironía en mis labios, acomodando el chaleco miliar sobre mi cuerpo, asegurándome que no les faltase ninguna nota explosiva, o algo que tuviese que necesitar durante la cacería de esa bestia, aquella a la que el Amekage deseaba tener incubado en uno de nosotros. Sigo pensando, ¿Quién podría portar a una bestia así en sus entrañas?. De solo pensarlo me causaba pánico, miedo, preocupación, ¿Por qué?, porque sé bien que son demonios encarnados en este mundo, con el único propósito de ocasionar desdicha y caos donde sea que caminen. —Supongo que sabes lo que haces. — Pensé con tranquilidad, guardando ahora los pergaminos en los compartimientos de mi equipaje. Ya no faltaba mucho para el gran encuentro con el escuadrón de búsqueda, liderados por un Anbu de habilidades selladoras.


¿Será que esta sea mi última vez en este sucio apartamento?— Con disipa atención miré mi hogar, seguía igual que siempre, hecho un desastre. En caso de volver, tengo mucho que limpiar. Ya está en mi lista de tareas, espero poder cumplirla, aunque debo ser honesta…no le temo a la muerte, que otros mueran es lo que causa pánico. — No, sé que todos sobreviviremos, somos fuertes después de todo.— Entonces puse fe en aquellos a quienes considero mis amigos, camaradas, conocidos y familia. Tomé mi bandana ninja y la dispuse sobre mi cintura, en la zona del vientre, y sin titubeos, me fui hacia el destino incierto.



Al llegar a la zona de transporte, con la hora estipulada para el viaje, me di cuenta que varios de la reunión pasada ya se encontraban ahí. Estaban Itami, Kyoshiro, Tobi, y…¿Chise?, ¿Chise vendría con nosotros?. Me llamó mucha la atención el verla ahí, y estaba claro que venía con nosotros pues portaba de su emblema militar, el chaleco que dictaba su rango Chunnin. Entre más mejor, supongo.

Buenos días a todos.


Equipo NinjaMostrar
Kimura Kit: (En la espalda baja)
  • 20 Kunais
  • 10 Shurikens
  • 1 Bomba de Luz
  • 1 Hilo metálico
  • 1 Linterna
  • 1 Granada de humo
  • 2 Píldoras
  • 1 Respirador
  • 1 Ungüento
  • 1 Veneno Avispa
  • 1 Antídoto
  • 5 pergaminos pequeño (En el exterior del Kit)

Primer Pergamino:
  • 15 Kunais
Segundo Pergamino:
  • 15 Senbons
Tercer Pergamino:
  • 15 Shurikens
Cuarto Pergamino:
  • 1 Fūma Shuriken
  • 1 Bomba de Luz
  • 1 Pack bomba de colores
  • 1 Torniquete
  • 1 Bomba de Humo
Quinto Pergamino:
  • 1 Katana

Porta armas Pequeños: (Uno en cada pierna)
  • 10 Senbons
  • 10 Senbons

Chaleco ninja: (Sobre el dorso)
Bolsa derecha:
  • 5 sellos explosivos
Bolsa Izquierda:
  • 5 sellos explosivos

Bandana ninja: Atada en la cintura.

Protectores de manos: 2

Cuchilla Oculta: Antebrazo Izquierdo

5 Lanzadores de Agujas Antebrazo derecho

Comunicador: Oreja derecha
Kiyoki, Art ConceptMostrar
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"Like a drum my heart never stops beating for you." — Phillip Phillips

#5

Mensaje Kiyoki29 Jun 2020, 06:03


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Re: Sangre de mi Sangre II


Terminal de Transportes
Amegakure no Sato
Verano
17:52


Suspiró, elevando sus orbes hacia el cielo grisáceo y llorón, aquel que bien conocía. Antaño, ese mismo cielo había sido testigo de diversos misterios y desencuentros, aquellos que junto a su querida amiga habían vivido en su ascenso de rango. También la lluvia había recorrido su rostro aquella noche en que parte de su pesadilla inició, arrebatándole parte de su cordura. Ese fatídico día en que conoció por primera vez a las bestias con cola.

Quizá por eso sentía cierta opresión en su pecho, ahora que sus pies comenzaban a caminar lejos de su morada, cubierta por su abrigo zafiro habitual. La capucha cubría sus cabellos dorados, así como la mayoría de su figura, amparándole de las gotas que intentaban introducirse dentro, con su habitual carácter invasor. Llevaba sus armas y equipamiento completo para enfrentar lo que probablemente sería el encuentro más cercano a la muerte que había tenido hasta ahora. Esperaba que fuese tan solo una visita, y no un pasaje sin retorno.

Sus botas marrones y de taco alto resonarían entre la piedra y los charcos que se cruzaban en su camino, anunciando de antemano su llegada para cuando hubo divisada la entrada al terminal de transportes, sitio donde debería encontrarse con el resto del equipo según lo acordado por el médico. Sabía que no podía fallarle, y menos ahora en el estado en el que él se encontraba. Tras una de las varias visitas que le hizo a su amigo entre el hospital y su morada junto a la albina, Tadashi sacó a colación el tema que hacía un tiempo les propuso en la reunión sostenida en su despacho. No tuvo que convencerla, Mitsuki sabía de lo indispensable que se hacía el capturar a la criatura cuanto antes.

Su nerviosismo disminuiría al observar a todas las figuras conocidas reunidas en la entrada, anunciando el inicio de aquella aventura. Si bien le llamaría la atención encontrarse con la pelirroja, sabía que su fuerza sería indispensable para suplir la falta del castaño, aunque no fuese completamente equivalente. — Muy buenas tardes, un gusto verlos a todos nuevamente. — Musitó, solemne, a la par que realizaba una pequeña reverencia. Parecía ser que el pequeño Kaguya andaba de mejor humor en ese momento, algo que le alegraba. Observaría a todos, finalmente reposando su atención en el taheño. — Que sea la bestia la que acorte nuestra vida, y no unos químicos insulsos.— Mencionaría, acercándose hacia la posición de este a la par que, sin pudor alguno, arrebataba de sus manos lo poco que le quedaba del cigarrillo. Tenía una aversión tremenda hacia aquel vicio desde que había visto al mercenario sucumbir una y otra vez en lo mismo. Al menos ahora ya no lo hacía en su presencia, por lo que quería lograr lo mismo con Itami.
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Porta armas mediano:
Ubicación: cadera derecha.
Contenido: 4 Kunai, 4 shurikens, 1 bomba de humo, 1 cascabel.

Porta armas pequeño:
Ubicación: Cadera izquierda.
Contenido: Hilo metálico, píldora del soldado x 1 , 1 antídoto, 2 Makibishi.

Porta armas pequeño 2:
Ubicación: Muslo izquierdo.
Contenido: 2 Bombas de luz, 2 sellos explosivos, 1 bomba pimienta.

Porta armas grande:
Ubicación: A la cadera, región lumbar.
Contenido: Trampa de sello explosivo, 1 sello explosivo, 2 shurikens.
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#6

Mensaje Mitsuki Kita03 Jul 2020, 07:35


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Re: Sangre de mi Sangre II


Terminal de Transportes, Entrada de Ame
Amegakure
05:50 p.m. Hrs



"En el año 91 vivió en el País del Viento…” ¿Siquiera existía dicho lugar con dicho nombre en aquel momento? La tierra que recibía tal nombre seguro que sí. En fin, sigamos leyendo. ”...uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales. Aquí relataremos su historia. Se llamaba Satoshi Yamada y si su nombre, a diferencia del de otros monstruos geniales como Shukaku, Matatabi, Isobu, etcétera, ha caído en el olvido, no se debe en modo alguno a que Yamada fuera a la zaga de estos seres célebres y tenebrosos en altanería, desprecio por sus semejantes, inmoralidad, en una palabra, impiedad, sino a que su genio y su única ambición se limitaban a un terreno que no dejaba huellas en la historia: al efímero mundo de los olores.”

Tan solo iba por el primer párrafo y desde luego no podía concentrarme. Había decidido comenzar a leer libros, desde científicos a ciencia-ficción acerca de las bestias con cola. Realmente era un tema que se alejaba bastante de muchos de mis campos de estudio. Pero mi mente no estaba concentrada en leer puras novelas creadas por… ¿por quién? Ni siquiera conocían al autor de ese libro en su propia casa. Lo cerré e hice deslizar sobre la mesa en la que se apoyaba con intenciones de alejarlo de mí. Resoplé aburrido y a la vez resignándome al papel que debía tomar en aquella situación.— ¿Ponerse malo ahora era necesario?

No era como si fuese culpa del mismísimo Amekage. Por cuestión de rango me tocaba a mí ser el líder en aquella operación. Supongo que era lo más adecuado, de lo contrario ¿quién se iba a encargar de ese puñado de Genins? Ah no, espera, Chunins. ¿De verdad estábamos dejando la aldea en buenas manos? A más lo reflexionaba, más me preocupaba mi vida.

Sin pensarlo más veces, me despedí de mi pequeño compañero de vida hasta la próxima vez que nos viéramos. Tenía que llegar puntual a la terminal de transportes. ¿Recordaría sus caras? Al llegar allí me di cuenta de que sí, era imposible no distinguir aquellos rostros. Inspiré y espiré. Prefería no mediar demasiada palabra con la gente, no estábamos para hacer amigos, ni mucho menos era una excursión.— ¡Atención, equipo! —Intenté llamar su atención después de dejarles charlar acerca de… ¿de qué? Cada uno parecía ir a lo suyo.— Soy Yamanaka Kioshi, ANBU y líder en esta misión. —Hablar en público desde luego que no lo disfrutaba.— Escuchadme bien: no estamos aquí para inseguridades. Vamos a la caza de un bicho gigante, quien sepa que vaya a titubear a la hora de la verdad, que ni se moleste en venir; el resto, pa’lante. —¿Se supone que eso era un discurso de ánimo? Al Amekage quizás se le diera bastante mejor.
InventarioMostrar
  • Bandana de Ame en el hombro derecho.
  • Armadura ANBU.
  • Comunicador en la oreja derecha.
  • Porta armas grande en la espalda baja:
-Kunai (x10).
-Shuriken (x10).
-Ninjatō.
-Respirador.
-Torniquete.
-Ungüento.
-Pergamino de cadáveres.
  • Porta armas pequeño en el muslo derecho:
-Bomba de colores (x2).
-Sello explosivo (x2).
-Sello de chakra.
  • Porta armas pequeño en el muslo izquierdo:
-Píldora del soldado.
-Antídoto.
-Granada de humo.
-Hilo metálico.

#7

Mensaje Yamanaka Kioshi03 Jul 2020, 13:28


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Sangre de mi Sangre II - 6:05 pm


La vio respingar por un segundo al verlo, lo suficiente para cambiar el patrón de las gotas de agua resbalar por su cuerpo al suelo; aunque sólo por un instante antes de abordarlo con un cuestionamiento nacido de la necesidad de hablar de algo.

Aún es temprano —replicó el pelirrojo, encogiéndose de hombros—. ¿Cómo logró convencerte?

La pregunta había salido de sus labios casi sin pensar, pues a pesar de la discusión de la última vez en la academia, el chico recordaba vívidamente la historia que le había contado la dama de las Arenas, otrora junto a un muelle abandonado. No obstante, un nuevo arribo interrumpió el inicio de una —probablemente— incómoda conversación. Una silueta corta de estatura y gestos aniñados que, aunque le traía memorias de el mismo viaje con Chise, también logró arrancarle una sonrisa.

¿Cincuenta y cinco? —preguntó de vuelta Nomura, enfatizando con sorpresa el número—. Supongo que han mejorado las probabilidades desde la última reunión...

Se refería a la preocupación en el rostro del albino en aquel entonces, que distaba mucho de la actitud normal que hoy sí había recuperado. En cualquier caso, dejando de lado los comentarios irreales y sinsentido que el jounin podía aportar, Itami lo consideraba confiable en los momentos que marcaban la diferencia.

Otro albino más, tras el primero; aunque este mucho más serio y formal, rayando casi en la exageración. Al menos esa era la impresión que había guardado de aquel día. En ésta ocasión su presencia en el lugar hablaba mejor de él que sus modales —a los ojos del taheño— y parecía llegar también con un mejor humor que la primera. Un gesto de su cabeza, elevando el mentón, fue la respuesta a su saludo, pues era bastante obvio que los ojos se le iban irremediablemente hacia la fiera belleza de cabellos de fuego y actitud infernal, unos cuantos pasos más allá.

Nomura sonrió al ver a la castaña ceniza, un par de minutos después. Inconscientemente se llevó el cigarro a sus labios y dio una nueva calada, recordando aquella noche de emociones contradictorias, flores de cristal y conversaciones subidas de tono. Tristemente lo había vencido el alcohol al final y había olvidado lo más interesante, quizás. De cualquier manera, había pasado mucho tiempo desde entonces y no olvidaba la atmósfera de confianza que había logrado desarrollar con la fémina en aquel entonces. Además, no era tan enclenque como su pálida piel sugería a primera vista.

Es bueno verte —soltó el muchacho hacia ella, haciendo alusión a la aceptación del conflictivo llamado del Amekage.

La sonrisa aumentó aún más con la aparición de Mitsuki, que a pesar de sus modales excesivos, llegaba con la mejor actitud de todos los presentes. El chico se desprendió del muro que le había sostenido los últimos minutos para saludarle, cuando aquella le arrebató el tabaco de las manos sin miramientos. El pelirrojo arrugó la frente y chasqueando la lengua inició su replica cuando el último de los participantes hizo aparición en la terminal y dejó todas las conversaciones individuales en un segundo plano.

Nomura le regaló una mirada desafiante a la Duquesa y le obsequió una mueca de desgano, antes de olvidarse del cigarro y enfocar su atención en el líder sustituto. Asintió con un suspiro al escucharlo, comprendiendo que finalmente era la hora de partir.

El carruaje está listo —le dijo al ANBU. Al haber hecho aparición en primer lugar había sido quién había sido informado de las disposiciones para el viaje—. Tiene cupo para cuatro personas. Los demás iremos detrás a caballo.

Con sus palabras se había agenciado una bestia para él. Los demás tendrían que elegir cada uno si preferían la comodidad del carromato o la libertad de la silla de montar. El muchacho hizo un gesto hacia uno de los establos y el cochero se trepó a su asiento delantero acercando el transporte hacia el grupo: una caja grande y acolchada en su interior, con puertas de cada lado y dos puestos dobles, uno frente al otro. Detrás de él se acercaron dos mozos trayendo las yeguas. Itami se adelantó y se adueño de las riendas de una de estas últimas, trepándose a cuestas de un sólo salto.

¡Pa'lante! —exclamó, robándose las palabras motivacionales de Kyoshi.

No creía que fuera de mucha utilidad prolongar la conversación allí. En todo caso, la última mitad del viaje sería en barco y allí tendrían tiempo para establecer planes, protocolos o estrategías. No dudaba que el ANBU vendría sin un plan de acción organizado.
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#8

Mensaje Itami04 Jul 2020, 04:23


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Re: Sangre de mi Sangre II


Tras los pasos que acercarían el albino al lugar y saludar como era correspondiente. El primero en responder a su llegada sería Itami, que con un simple gesto de cabeza. Al menos esta vez había evitado hacer comentarios alusivos a su mera presencia o su simple forma de andar. Claramente, eran personas antagónicas en comportamiento. Itami, un sujeto con claros aires de despreocupación y simpleza. Tobi por otro lado, iba en sentido contrario. Formal, reglamentarista, por decir alguna de sus características. Aunque debía admitir, que en cierto grado aquel joven lleno de espadas le cautivaban la atención. Más allá de todo eso, era una persona que parecía cercana, pero a su vez no lo era. Los pensamientos al respecto de él, eran contrariados. No tenía una opinión fija después del todo, o al menos, no había podido generar una como había hecho con otras personas anteriormente.

A las próximas chicas que arribaban, simplemente les hizo un gesto con la diestra a la vez que dibujaba una sonrisa en el rostro en respuesta. Si se ponía a pensar con detenimiento, quería salir de la aldea lo más pronto posible con aquel destino lejano. Cambiar de aires, tomar nuevos rumbos y descubrir nuevas aventuras. Pero en esto, le era inevitable pensar que en esta aventura, podrían perder la vida. No sólo él, si no todos los que lo acompañaban. A fin de cuentas, este no era un momento apropiado para ponerse a dudar, las órdenes habían sido más que claras y no había reproche alguno. Había que ir en la cacería de aquel poder descomunal y desconocido. Si algo tenía claro, es que aquel poder debía sí o sí tener que pertenecer a Amegakure no sato. ¿En custodia de quién? No importaba, pero que debía quedar en la aldea, era un hecho.

Luego de las chicas, llegaría aquel pálido hombre que había estado con ellos junto al Amekage. Ahora, se presentaba como líder de los escuadrones ANBU de la aldea. Eso, era algo verdaderamente llamativo. Más aún, si tenía en cuenta su pasado interés acerca de estos escuadrones y las funciones que estos cumplían para con la aldea, tanto dentro como fuera de ella. Simplemente, se dedicó a escuchar las palabras que aquel tenía que decir, que de por sí, no fueron demasiadas al final. Nuevamente, asentiría con la cabeza al tiempo que ahora, a la voz de un tercero giraría sobre su eje de manera inmediata para acompañar a su contraparte -Itami-, en búsqueda de lo que sería el transporte que los llevaría a aquel lugar tan remoto. Aunque, en ese instante, mientras apresuraba su paso a tomar una de las yeguas que se ponían a disposición, recordó que el lugar donde iban era una isla. Así que se sobre entendía, que estos caballos solamente servirían para una parte del camino.

Habiendo tomado su compañero una de las bestias, al mismo tiempo tomaría la que estaba al lado. Una preciosa yegua mora, que de manera inmediata tomaría posesión de ella y desde arriba, observaría al resto de sus compañeros que habían quedado metros atrás. Entre ellos, Kyoshiro, Kiyoki, Chise, Mitsuki y el propio líder Yamanaka. ¿En qué irían cada uno? El albino ya estaba sobre su elección, y a la voz de vamos, pateó con sus talones la barriga del equipo para que el animal comenzara su andanza. La capa del albino, descansaba sobre las ancas de la yegua y caían por los costados de sus muslos, gormando un atractivo arco entre la tela y el pelaje. Su mirada, ni bien comenzaba a andar, volvía a dirigirse al resto de los compañeros que todavía no habían subido a sus transportes.
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#9

Mensaje Lord Tobi04 Jul 2020, 04:40


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Re: Sangre de mi Sangre II


La lluvia torrencial que golpeaba mi sombrilla, simplemente dejaba un rastro de aquel clima fresco. Ante mis preguntas, al parecer el escarlata no lo dejo pasasr y obteniendo una respuesta de su parte. Senti que algo se revolvió en mi interior, ¿Quizás mi coraje?, suspire levemente para luego escuchar su pregunta. Gire un poco mi cabeza para buscar aquella silueta que me abrumaba un poco, sabia a que se referia por lo que me aferre un poco más al mango de la sombrilla, simultáneamente levante mi rostro hacia el cielo, sintiendo como algunas gotas rozaban mis facciones –No fue él quien me convención, desde ese día mi alma está ardiendo constamente – sin la necesidad de entrar en detalle, él debía interpretar mis palabras a su antojo.

Tras unos breves minutos, una tercera persona se hizo presente y para mi sorpresa se trataba de un joven cuyo último encuentro no salió del todo bien, por no decir que me sentía atrapada en un deja vu. Compartiendo el mismo sentimiento, bromeo al respeto y luego menciono una cifra sobre las posibilidades de morir. Reí por su elocuencia y como era evidente me incline un poco para presentar mis respetos –Dudo que mueras tan fácil por una bestia, después de todo….Ya sobrevivimos a una—mencionando el desastre del pasado, realmente mi alma estaba ansiosa.

Sonreí levemente para alejar esas sensaciones pero tan pronto desvié mi atención de ellos, cuando vi que otra persona se acercaba. Para mi sorpresa y alegría, se trataba de una persona que apreciaba mucho, Saludo a los presente y luego se acercó a mí, saliendo a su encuentro lo resguarde debajo de mi sombrilla –También me da gusto verte…aunque me siento un tanto nerviosa—confesé, pues me sentía un poco más cómoda a su lado. Fue entonces cuando las demás personas comenzaron a ser presencia. Entre ellas Mitsuki, Kiyoki la cual salude con un gesto de mano y por último el líder de la misión quien dejo muy en claro que en este viaje no había tiempo para tonterías. Debíamos concentrarnos en resguardar nuestras vidas o eso es lo que capte de su discurso original.

Sin más preámbulos, el Nomura indico donde estaban nuestros medios de transporte. Recordando mis días en mi tierra natal, los carruajes y lo incomodo que es ir encerrado. Preferí por un poco más de liberta –Prefiero montar…que ir encerrada…-- exprese al mismo tiempo que me alejaba de la silueta del Hozuki, casi detrás del escarlata a tan solo dos metros, trataba de mantenerme al margen y no incomodar. Siendo una de las primeras en tomar las riendas de aquel corcel, no dude en acariciar el lomo del mismo –Bonita….—sonreí levemente para cerrar mi paraguas y acercarme a la montadura del animal. Con algo de dificultad y apoyándome del cuerpo del animal. Logre subirme, con ambas piernas de cada lado, deje la sombrilla en el espacio libre que había entre la montadura y mis muslos. Tomando de las riendas, tiraría levemente de ellos para dominar al corcel y así moverlo hacia un costado, ubicándome a un costado del escarlata. Reviviendo algunos recuerdos, reí por bajo pues a pesar de todo, hay algunos momentos que no se podían manchar por más coraje que tuviera.

Hey Tobi, ¿Una Carrera de caballos?—Cuestione en un tono burlesco, esperando una reacción de competencia por parte de él,no estaba mal recrear un ambiente cómodo y divertido.
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#10

Mensaje Chise04 Jul 2020, 05:24


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