El Chantaje

Ubicado a mitad la frontera con el país de los ríos, Kenshu es un poblado cuya pertenencia se discute al día de hoy. Se trata de una zona bastante llamativa por la cantidad de naturaleza que la rodea, metido entre las montañas su gente se hace cargo de mantenerse gracias al comercio de maíz y algunas frutas más. Por el pueblo cruzan ríos, lo que da lugar a una zona turística muy llamativa. Está repleta de fincas construidas por diferentes personas medianamente influyentes, ya que se usa como centro vacacional para ciertas entidades.
Avatar de Usuario
Ninja Libre
Mensajes: 311
Reputación: 13
Experiencia: 1722
Ryōs: 6326
Puntos de Aprendizaje: 4
Puntos de Evento: 0
Contactar:

Ver Ficha de Personaje

Re: El Chantaje


Tal y como era de esperar, la peliblanca mostraría una actitud entusiasta y decidida ante el inevitable comienzo de la acción. Tenía un carácter lanzado, desde luego, algo que tal vez terminase por ayudarles en el encargo que les habían confiado, quien sabe. Racso, por su parte y mucho más calmado que su compañera, escucharía a esta última proclamar lo preparada que estaba antes de apresurarse en salir de escena, asegurándose así de escapar del campo de visión del hombre que paulatinamente se acercaba a los mandos de aquel carro. El azabache había optado por dejar que fuera su compañera la que decidiera aquel primer paso en el actuar del improvisado equipo, sin ni siquiera haber tenido tiempo de planificar nada antes de que aquel caballo negro asomase por el horizonte, por lo que ahora sería consecuente con aquella decisión siguiendo a la morena hasta su cercano escondite.

- Racso. — contestaría, escueto, ya junto a ella cuando la recién presentada Yachiru se interesase por su nombre. No obstante, la respuesta del pelinegro no sería dada en un tono demasiado conforme, casi como si le hubiese costado lo suyo dejar escapar aquella ínfima información. Después de todo, el ladrón no terminaba de comprender por qué razón aquel dato era relevante siquiera. Una vez terminado el trabajo cada uno seguiría por su propio camino, probablemente sin volverse a ver jamás. Aún y así el azabache hacía tiempo que ya se había acostumbrado a la necesidad que la mayoría solía tener de conocer la identidad de los demás tan pronto como intercambiaban un par de frases.

Con el dúo ya ocultos, Yui permanecería sola sobre el puente de madera, más solo durante un escaso minuto. En seguida el carruaje de la lejanía llegaría hasta aquel extremo del puente, deteniendo entonces el conductor el paso de su caballo valiéndose de un eficaz movimiento de las riendas mediante las que lo dirigía. El hombre de boina procedería a dedicar un rápido vistazo a Yui, de arriba a abajo, antes de esbozar una perturbadora sonrisa a la par que se llevaba la diestra al mentón y asentía un par de veces, únicamente para si mismo.


- El jefe ha acertado de pleno esta vez, jejeje. — soltaría, sin apartar los ojos de la mujer del puente que ahora contemplaba al recién llegado con mirada temblorosa. Yui procedería a realizar una tímida reverencia a modo de saludo hacía aquel tipo, quien, lejos de corresponderla de cualquier modo, lo que haría sería apresurarla con un ademán para que subiera al transporte cuanto antes. - ¡Vamos, señorita! — espetaría, sin demasiadas buenas maneras. - Su nuevo palacio la espera.

La mujer de kimono, tras dedicar una dudosa mirada de soslayo hacía el lugar en el que sabía que aguardaban Racso y Yachiru, se resignaría y obedecería a aquel hombre subiendo así al carruaje. Se acomodaría en la parte trasera, donde había espacio de sobra bajo la ostentosa cubierta que adornaba aquel carro. Posteriormente, el de boina no requeriría más que otro movimiento de riendas para que el animal que les arrastraba volviese a ponerse en marcha, procediendo a volver por el mismo camino por el que había llegado hasta allí. A medida que se alejaba, los dos mercenarios podrían llegar a ver como los esperanzados ojos de Yui parecían querer desearles buena suerte. Ahora todo dependía de ellos.

- Vamos... — indicaría el azabache, una vez considerase que era seguro el proceder con la persecución. El transporte tras el que iban avanzaba a un ritmo intermedio, nada que pudiese considerarse como "rápido", por lo que la tarea de seguirlo no debía de presentar mayores inconvenientes. Lo único con lo que el dúo debía ir con cuidado era con no hacer demasiado evidente sus intenciones y ser descubiertos por el conductor, algo que, a pesar de la poca afluencia de personas por aquellas zonas más alejadas, no sería un problema si se mantenían a una distancia prudencial. - Oye... — diría Racso, llamando la atención de la peliblanca que le acompañaba, aún sin detenerse entre aquellas callejuelas y sin perder de vista el carruaje, un lujo que no se podían permitir. - ¿Es la primera vez que haces algo así? ¿Tienes alguna clase de experiencia en trabajos parecidos? — cuestionaría. Era buena idea aprovechar aquel tiempo para despejar cualquier duda. Por el momento, el de cicatriz esperaba que el explosivo carácter de la chica no terminase por delatarles. Lo único que tenía que hacer era mantener las distancias, como él.

#11

Mensaje Racso22 Jun 2020, 03:25


Avatar de Usuario
Ninja Libre
Mensajes: 38
Reputación: 5
Experiencia: 343
Ryōs: 675
Puntos de Aprendizaje: 3
Puntos de Evento: 0
Contactar:

Ver Ficha de Personaje

Re: El Chantaje


El joven siguió a Yachiru hacia la maleza sin poner ninguna objeción, lo cual alegró a la peliblanca porque eso debía significar que estaba haciendo las cosas bien. Aun así, el muchacho no parecía muy contento con la situación, ya fuese porque el plan no le convencía o por tener que quedarse con la extrovertida joven a solas. Cuando Yachiru le preguntó por su nombre, lo soltó con desgana. Hasta parecía que tenía dificultades para pronunciarlo.

Que nombre tan curioso — Diría la peliblanca algo sorprendida. Había dicho curioso por no decir raro, porque desde luego ese nombre muy normal no le parecía, pero quién era ella para juzgar. Sin duda eran dos personas muy diferentes, a ella le encantaba darse a conocer.

Antes de que la joven comenzase a divagar en sus estúpidos pensamientos sobre nombres más o menos comunes del País de los Ríos, el carro que venía en busca de Yui llegó al puente donde ella aguardaba. Los dos mercenarios vigilaban de cerca la situación, por lo que podrían escuchar, si afinaban un poco el oído, las palabras del cochero. A Yachiru, por supuesto, no le hicieron ni la más mínima gracia. No solo el tío de la mansión era un cerdo si no que sus lacayos también. Apretó los dientes, controlándose para no salir de su escondite y patearle el culo a aquel tipo. Podía sentir el miedo de Yui desde allí, pero la mujer, tras lanzarles una rápida mirada, terminó subiendo al carro, confiando en que ellos dos serían los que la librasen de aquel infierno que, de lo contrario, le iba a tocar vivir.

El cochero sacudió las riendas del caballo y se pusieron en marcha hacia la mansión de Koji Ishaguro. Unos instantes después, cuando el carro se hubo alejado lo suficiente para que nadie pudiese percatarse de que lo seguían, los dos jóvenes salieron de su escondite y emprendieron su camino. Por suerte para ellos, a esas horas ya no había tanta gente con la que se pudiesen cruzar, así que difícilmente levantarían sospechas.

Yachiru había supuesto que el camino iba a ser bastante silencioso, pero para su sorpresa Racso se interesó por su experiencia en aquel tipo de encargo. La peliblanca sonrió ligeramente ante la pregunta.

Bueeeeeno…La verdad es que no. — Contestó. Probablemente mentir le traería más problemas que soluciones. — Estoy acostumbrada a cosas más sencillas o simplemente a pegarle una paliza al que se lo haya buscado, pero bueno, siempre hay una primera vez para todo, o eso dicen… — ¿La había realmente? Se le ocurrieron demasiadas cosas que no había hecho por primera vez, como por ejemplo un robo, o visitar otro país, o tener una cita…Notó que se sonrojaba levemente así que sacudió la cabeza tratando de evitar que el pelinegro se percatara. — ¿Y tú? Tienes pinta de que sí — Soltó una carcajada, haciendo ver que no lo había dicho con mala intención.

No sabía cuánto duraría el viaje, pero ahora que le había dado tema de conversación, la peliblanca iba a aprovechar para hacerlo lo menos aburrido posible. Además, si iban hablando seguramente nadie iba a pensar que estaban persiguiendo al carro.
Imagen

#12

Mensaje Yachiru Arisawa27 Jun 2020, 00:11


Avatar de Usuario
Ninja Libre
Mensajes: 311
Reputación: 13
Experiencia: 1722
Ryōs: 6326
Puntos de Aprendizaje: 4
Puntos de Evento: 0
Contactar:

Ver Ficha de Personaje

Re: El Chantaje


Sin apartar la mirada en ningún momento del carruaje que perseguían, atento al más mínimo indicio que pudiera alertarle ante cualquier actitud sospechosa por parte del conductor del mismo, Racso escucharía la respuesta que la morena daría a sus inquietudes. Tal y como había supuesto se trataba de una novata. El azabache intentaría ocultar su decepción al respecto, aunque tampoco pondría demasiado empeño en ello, desviando entonces los ojos por primera vez del ostentoso carro, a unos veinte metros del dúo. Lo prometedor del trabajo resultaba innegable, pero también era cierto que aquellos encargos no podían realizarse de manera descuidada si se pretendía alcanzar el éxito. ¿Aquella chica estaría a la altura? Esperaba que sí, pues de lo contrario podrían tener un buen problema. Racso sabía que las cosas le irían mejor de encargarse él solo del robo, quedándose pues su "compañera" al margen, más estaba convencido de que aquella era una opción con la que no podía contar. Yachiru se negaría en el acto. No parecía la clase de persona que obedecería una orden similar sin protestar y, para ser justos, aquel trabajo lo había descubierto ella después de todo. El azabache torcería ligeramente el gesto, no realizaba un robo en pareja desde sus tiempos en la banda de Naku. Casi se le había olvidado como era eso de trabajar en equipo, una dificultad añadida que tendría que solventar, aunque nunca se sabía, quizá al final resultase que la chica tenía algunos útiles ases bajo la manga.

- Hmm... — musitaría el ladrón, casi en un gruñido, ladeando el rostro lo justo para enfocar a la peliblanca cuando esta le dijese que creía que él sí que se había visto involucrado en asuntos como aquel antes. Racso la observaría unos segundos en silencio antes de contestar. No se la veía muy nerviosa para estar a punto de entrar en una mansión ajena y, presumiblemente, con guardias, algo nuevo para ella según sus propias palabras. La confianza era positiva, pero solo en su justa medida. Lo último que necesitaban era que ese carácter decidido les trajese problemas. Quizá lo mejor era mantenerla vigilada. - Digamos qué sé lo que hago. — se limitaría a aclarar. Lo cierto era que llevaba años robando a ricachones podridos de dinero como ese, más no tenía intención de ponerse a relatar su currículum de buenas a primeras. - Y por eso tú harás exactamente lo que yo diga, sin preguntas. ¿Entendido? — impondría, hablando mediante un semblante serio en total contraste con la sonrisa de la peliblanca a quien se dirigía. Tal vez a Yachiru aquello no le hiciera demasiada gracia, pero ese no era su problema. Esperaba que fuese lo bastante lista como para percatarse de que era lo mejor. - Por cierto... — apuntaría. - ¿Sabes usar Ninjutsu al menos? ¿O solo das golpes? — diría, volviendo a llevar el tema hacía las habilidades y experiencia de la chica. Al menos parecía que la morena sabía pelear, una buena noticia, pero con suerte el muchacho esperaba alguna sorpresa más.

Paralelamente a aquella conversación, el carro por delante de los mercenarios seguiría su camino, ya lo suficientemente alejado de la ciudad como para que lo natural de los verdes campos hubiese sustituido casi al completo a las construcciones hechas por la mano del hombre, a excepción de los caminos pavimentados y algún que otro puente que facilitaba el paso por encima de las corrientes de los ríos. Al poco, el improvisado equipo podría vislumbrar al fin como el transporte se detenía frente a los muros que daban cobijo a una enorme mansión, rodeada de aquella naturaleza como tantas otras de la zona. A los ricos no les debía agradar demasiado el estar rodeados de los campesinos a quienes empleaban. El conductor bajaría del carro, golpeando entonces un par de veces con el puño la puerta que debía dar acceso al recinto de la vivienda, una puerta de proporciones mayores a una normal pero tampoco tan exagerada, aunque casi igual de ostentosa que aquel carro. A los pocos segundos esta se abriría dejando ver al hombre que atravesaría su umbral con tal de recibir a los recién llegados. Se trataba de alguien más joven que el conductor, con el pelo de punta teñido de rojo y vestido con un chaleco que dejaba ver sus brazos llenos de tatuajes. Llevaba además gafas de sol a pesar de ser ya prácticamente de noche y, en el costado izquierdo de su cinturón, portaba una especie de porra de madera. Básicamente, tenía pintas de macarra. Este intercambiaría algunas palabras con el conductor, inaudibles para Racso y Yachiru debido a la distancia, antes de asomarse al carro y, tras echar un vistazo a Yui, seguir hablando, más esta vez acompañando sus palabras con gestos de sus manos que provocarían las carcajadas del conductor. Al igual que sus pintas, lo que decía y hacía no parecía ser algo demasiado respetable para con la chica de kimono, que se veía avergonzada por la situación.


- Perfecto. — celebraría el ladrón, ahora animado ante la oportunidad que veía frente a él. Alzaría su diestra señalando a aquellos dos, aún conversando, a la par que fijaba sus ojos sobre los rojizos de Yachiru. - ¿Crees que puedes acercarte y cargarte al de los tatuajes? — soltaría. Aquello debía de ser algo a lo que estaba acostumbrada, ¿no? Así pues, sin añadir nada más, Racso esperaría la respuesta de su "socia".

#13

Mensaje Racso28 Jun 2020, 01:54


Avatar de Usuario
Ninja Libre
Mensajes: 38
Reputación: 5
Experiencia: 343
Ryōs: 675
Puntos de Aprendizaje: 3
Puntos de Evento: 0
Contactar:

Ver Ficha de Personaje

Re: El Chantaje


Los dos mercenarios proseguían su camino sin inconvenientes, viajando a través de numerosas calles, cada vez más amplias y con más vegetación cubriendo parte de las viviendas, otorgándoles cierta privacidad. Algunas de las mansiones de la zona eran realmente impresionantes, pero a la joven no le interesaban en absoluto. Ella estaba acostumbrada a una pequeña casa de pueblo en la que solía compartir habitación con alguno de sus hermanos, y le parecía un hogar mucho más acogedor y vivo que aquellos edificios con demasiadas habitaciones como para llenarlas. Vivir solo en alguna de aquellas casas debía ser terriblemente aburrido, pero por algún motivo a los ricos les encantaba.

Yachiru, atenta al carro que tenían unos metros por delante, no se percató de la reacción que había tenido Racso a su respuesta sobre aquel tipo de trabajos. Fue cuando el muchacho volvió a hablar que la peliblanca dirigió de nuevo su rojiza mirada hacia él, soltando una carcajada al escuchar sus palabras. Hasta aquel momento el pelinegro apenas se había pronunciado ¿y de repente quería tomar el mando? La morena no pudo evitar reír, ignorando por completo la seria expresión del joven de ojos azules. No estaba acostumbrada a trabajar con otras personas, pero mucho menos a que alguien más pequeño que ella le diese órdenes. — Bueno, ya veremos… — dijo sin dejar de sonreír. Para su sorpresa, Racso continuaría dándole conversación. — Para hablar tan poco preguntas mucho, ¿eh? Digamos que doy golpes…Y también doy súper golpes JAJAJA —Por muy extrovertida que fuera, Yachiru también guardaba secretos y, por supuesto, no iba a revelar sus habilidades así como así a un desconocido. — Ya lo verás si tienes la oportunidad — Soltó guiñando un ojo. Tal y como había formulado la pregunta el pelinegro, la joven supuso que él también podía realizar jutsus. Si tocaba pelear, la cosa se iba a poner interesante.

Al poco rato, el carro aminoró su velocidad paulatinamente. Parecía que por fin habían llegado a su destino y, por lo tanto, su misión acababa de comenzar. La mansión era bastante grande, pero no destacaba demasiado en la zona, a excepción de la suntuosa puerta principal, la cual se abriría una vez el cochero la hubiese golpeado y se hubiese quedado allí esperando a que alguien acudiera. Por supuesto, otro lacayo del ricachón sería el encargado de ir a recibirles. La muchacha esperaba ver a una sirvienta o ama de llaves, pero en su lugar un joven con aspecto de matón asomó por la puerta. Debía ser uno de los vigilantes de la vivienda. El conductor del carro y él comenzaron a hablar mientras Yui bajaba del transporte con timidez. Los dos hombres reían y gesticulaban despreocupados, como si estuvieran acostumbrados a encontrarse en aquellas circunstancias a menudo. Era una buena oportunidad para pillarles con la guardia baja, y Racso también se había dado cuenta de ello. Sin embargo, los planes del pelinegro sonaron con fuerza en la cabeza de la joven de tez morena. ¿Cargárselo? Yachiru lo miró sin poder ocultar la sorpresa de su cara. Su idea era noquearles, no quitarles la vida.

¿Estás loco? No voy a matar a todo el que me encuentre ahí dentro a no ser que sea necesario. — Por algún motivo, le daba algo de vergüenza admitir que nunca había matado a nadie. Quizás porque no quería verse de nuevo sobrepasada en experiencia por un chico más joven. Ay, si tan solo hubiese dejado de vaguear antes quizás las cosas serían muy diferentes a esas alturas. — Bueno, voy a ello. Tú encárgate del viejo del carro. — Se encontraban a unos pocos metros del objetivo, así que debían ser rápidos al acercarse si no querían que les cortasen el acceso a la mansión.

Yachiru comenzó a correr hacia la puerta y, cuando estuvo ligeramente cerca, saltó con fuerza, elevándose unos metros y acercándose al chico de pelo rojo. Elevó su pierna izquierda y con el impulso del salto dirigió la patada hacia la cabeza del tipo. Quizás se había precipitado pues no sabía cómo reaccionaría Racso, pero ya no había vuelta atrás.


Técnicas y HabilidadesMostrar
Jōshō kikku (Patada ascendente)TaijutsuRango DRequisitos:
  • 10 puntos en atributos Físicos.
Efectos:
  • Aumenta en 3 puntos la Agilidad y Fuerza de la pierna del usuario.
  • Confunde al rival si su Vitalidad es inferior a la fuerza del usuario (Siempre que golpee en la cabeza).
Daño: 6 PV
Coste: 4 STA
El usuario concentra sus fuerzas en una de sus piernas, para justo después realizar un golpe vertical dirigido a la cabeza del enemigo, si este golpe llega a golpear, causará confusión en el enemigo, sufriendo sus efectos.
Código:[tai01][/tai01]

Con la habilidad de Atleta puedo saltar 2 metros más en carrera y sumado a mi Agilidad sería un salto de unos 7 metros
Imagen

#14

Mensaje Yachiru Arisawa29 Jun 2020, 14:24


Avatar de Usuario
Ninja Libre
Mensajes: 311
Reputación: 13
Experiencia: 1722
Ryōs: 6326
Puntos de Aprendizaje: 4
Puntos de Evento: 0
Contactar:

Ver Ficha de Personaje

Re: El Chantaje


Aquella chica olía a problemas por todos lados. No solo no parecía muy de acuerdo con el haber de seguir las indicaciones del azabache sino que, además, tampoco le facilitaría a este último la más mínima información respecto a sus habilidades. Puede que a Racso no se le diese especialmente bien eso de trabajar en equipo, más la peliblanca tampoco se quedaba atrás al respecto. De todas formas no habría tiempo de abrir un debate al respecto, pues enseguida los acontecimientos obligarían a los mercenarios a prestar atención a lo que ocurría frente a las puertas de la que, presumiblemente, debía de ser la propiedad del tal Ishaguro. El pelinegro buscaría entonces aprovechar la situación para poder hacerse una idea de la fuerza de la morena, así como de paso poner a prueba su capacidad para seguir indicaciones, sin embargo la respuesta que obtendría de su parte haría que el muchacho frunciera el ceño en un gesto confuso.

- ¿Quien ha dicho nada de matar? Creí que era evidente, solo... — se le escaparía un leve quejido, recordando entonces que estaba tratando con una principiante. Quizá había sido culpa suya por emplear aquel término. - Simplemente déjalo sin sentido, ¿de acuerdo? — aclararía al fin, con tono cansado. Tal vez se equivocase, pero la exagerada sorpresa de la chica al creer que Racso le pedía que matara podía ser síntoma de que nunca antes lo había hecho.

No obstante a la peliblanca lo que no le faltaba era decisión, procediendo entonces a lanzarse sin más reparo contra el grupo que conversaba frente al portón. Los dos hombres, al ver a la chica aproximarse a ellos de forma tan directa, se mostrarían visiblemente confundidos sobre lo que ocurría. En ningún momento se les pasaría por la cabeza que la muchacha fuese a atacarles, porqué ¿quién haría algo así frente a la mansión del poderoso Koji Ishaguro? Era una locura, más una que iba a terminar por ser realidad. El salto de Yachiru dejaría boquiabierto al de tatuajes, quien sin aún comprender el peligro que corría, no haría nada por aparatarse antes de que el golpe de la chica le golpease directamente en la cabeza. El matón, visiblemente aturdido, daría una par de pasos hacía atrás mientras, ahora sí, trataba de empuñar la porra de su cinturón sin demasiado éxito. Por su parte, el conductor de la boina soltaría un pequeño grito de espanto al percatarse de la hostilidad de la recién llegada, buscando dar media vuelta para así volver a subirse al carro. Para su desgracia no lo lograría, y es que lo primero que vería una vez se girase sería a Racso que, de inmediato, posaría su diestra sobre el hombro del de boina provocando entonces una descarga eléctrica en forma de un par de relámpagos que terminaría por derribarle, sin sentido. El ladrón había aprovechado la distracción que su compañera le había brindado, atacando frontalmente, para poder escabullirse por el lado contrario sin ser visto.


- Remátale. — ordenaría el pelinegro, esperando que esta vez no se le malinterpretara, haciendo referencia al gamberro de pelo rojo que a duras penas lograba mantenerse en pie después del golpe recibido en el cráneo. Parecía que estaba ya a punto de alcanzar la porra de madera, aunque si Yachiru actuaba con rapidez podría impedírselo sin problemas.

De hacer lo que esperaba y noquear la morena al vigilante, Racso procedería a atar y amordazar al conductor entre los matorrales cercanos, pasándole igualmente a su compañera hilo metálico suficiente para que hiciera lo propio con el otro. Yui, por su parte, habría quedado paralizada ante lo acontecido. La violencia como aquella no debía de formar parte de su rutina diaria.


- ¿Qué... qué hacéis? El señor Ishaguro me espera. — empezaría la mujer. - Si no aparezco seguro que se enfadara y... será peor. — concluiría, con la mirada baja y tono apagado.

- No te preocupes, aparecerás. — diría Racso, acercándose al portón, que abriría ligeramente, con tal de echar un vistazo por la rendija hacía el patio interior. Nada inesperado, un camino de piedras llevaba hasta la entrada principal de la residencia, la cual constaba de tres pisos. A uno de los lados sería capaz de apreciar lo que parecía un estanque de decoración. Sin duda toda aquella parcela debía de estar bien repleta de excentricidades como aquella, más por el momento no veía a ningún guardia más. - Ve hasta la entrada y llama, te estarán esperando y te llevaran con ese tipo, seguro. Si te preguntan donde están los dos a los que nos hemos cargado, invéntate alguna excusa. — el ladrón se despegaría entonces de la puerta, pasando a observar a Yui directamente. - Si distraes lo suficiente al tal Ishaguro, nos darás a nosotros tiempo para encontrar esas fotos. — ladearía entonces su mirada, dirigiéndose a Yachiru. - Espero que sepas hacer esto... — diría, realizando en el proceso el sello del carnero para seguidamente tomar la apariencia del conductor que previamente había noqueado. - ...porqué de lo contrario lo vas a tener difícil para moverte libremente por ahí dentro. — concluiría, ya con su nueva apariencia, ajustándose la boina de la cabeza y realizando un ademán hacía el matón de tatuajes indicándole a la peliblanca que tomase su aspecto. - El plan es simple; entramos ahí y buscamos alguna apertura por la que poder colarnos a la mansión, porqué dudo que a un mozo de cuadra y a un vigilante les dejen pasar como si nada al edificio principal. — Racso se asomaría una vez más a la rendija, asegurándose de que nadie pasaba cerca de ellos, antes de continuar. - Una vez dentro... bueno, supongo que esas fotos estarán en la oficina del ricachón, así que habrá que encontrarla, pero de eso ya nos preocuparemos luego. — suspiraría, esperando que no hubiera objeciones a lo expuesto antes de seguir conversando con la de ojos rojizos. - Claro que si tienes alguna idea mejor entonces soy todo oídos. Siempre puedes ponerte un kimono como el de ella y entrar directamente, sin rodeos. — soltaría el muchacho, entre una breve risotada. - Apuesto a que esa gente no se quejaría.

TécnicasMostrar
Raiton: Kangehika (Elemento Rayo: Ola de Inspiración)NinjutsuRango CRequisitos:
  • 20 puntos en atributos Espirituales.
  • 10 puntos en atributos Físicos.
Sellos: Liebre → Jabalí → Contacto con alguna superficie.
Efectos:
  • Permite crear hasta 4 finos relámpagos en un turno, cada uno de 4 metros de largo.
  • Teniendo 60 puntos en atributos Espirituales y 30 en atributos Físicos, se accede a una mejora:
    • No requiere sellos, en cambio, las chispas aparecen flotando vigorosamente sobre una mano.
    • Se puede crear un relámpago por cada 10 puntos de Control de Chakra o Vitalidad, hasta un máximo de 8.
Daño: 10 PV de daño eléctrico.
Coste: 5 PC por relámpago.
El usuario, luego de realizar los sellos, genera chispas eléctricas en una de sus manos que al tocar cualquier superficie se liberan en forma de uno o varios relámpagos, que viajan sobre la superficie hasta electrocutar a un objetivo a la vista.
Código:[raiton01][/raiton01]

Henge no jutsu (Técnica de transformación)NinjutsuRango ERequisitos:
  • 5 puntos en atributos Espirituales.
Sellos: Perro → Jabalí → Carnero.
Efectos:
  • Envuelve al usuario o a un objeto que toque con una capa de chakra que cambia su apariencia por la de una persona u objeto de tamaño similar.
  • La capa de chakra no es capaz de interferir con los genjutsus y se deshará tras recibir cualquier daño.
  • Disminuye en un sello cada 10 puntos en atributos Espirituales que supere el requisito, hasta solamente necesitar el sello del carnero.
Coste: 5 PC activar, 1 PC mantener.
Está técnica crea una capa de chakra con la que se envuelve el propio usuario o un objeto que él toque, adquiriendo la apariencia de otra persona u objeto de tamaño similar.
Código:[nin01][/nin01]
Objetos utilizadosMostrar
  • Hilo metálico x2

#15

Mensaje Racso01 Jul 2020, 05:09


Avatar de Usuario
Ninja Libre
Mensajes: 38
Reputación: 5
Experiencia: 343
Ryōs: 675
Puntos de Aprendizaje: 3
Puntos de Evento: 0
Contactar:

Ver Ficha de Personaje

Re: El Chantaje


Parecía que había malinterpretado completamente las palabras de Racso respecto a lo de cargarse a los tatuajes, y que el chico solo quería decir que lo noqueara. Yachiru sintió bastante alivio al escucharlo, pero no dijo nada más, fue directa a por el pelirrojo, tal y como su socio temporal le había indicado.

Su “plan” había salido a la perfección. Un ataque frontal era lo que menos podían esperar aquellos dos que tan tranquilamente hablaban, y menos si venía de una chica con aquellas pintas. El pie de la peliblanca chocó con la cabeza del guardia con fuerza, dejándolo lo suficientemente atontado como para que no pudiese hacer nada más. El cochero, asustado, trataría de huir inútilmente, pues Racso se encontraba justo detrás de él. El pelinegro había aprovechado la distracción para acercarse y, con toda la tranquilidad del mundo, posó una mano sobre el viejo y emitió una pequeña descarga, lo justo para dejar al hombre inconsciente y así poder atarlo.

A Yachiru le llamó la atención la habilidad que había usado el joven. ¿Era también capaz de controlar el rayo? Nunca había conocido a nadie más aparte de su familia que fuera capaz de hacer aquello. ¿Sabría utilizar más técnicas? La curiosidad la invadió. Sin embargo, no tenía tiempo para ponerse a interrogar al pelinegro para descubrir todas sus habilidades, debía continuar con el trabajo.

El matón de los tatuajes aún estaba consciente y, a pesar de su clara confusión, trató de coger su porra, dispuesto a atacarles pese a su estado. Yachiru, aprovechando que el tipo se encontraba aún algo confuso, realizó rápidamente unos sellos y agarró su brazo, dándole una pequeña descarga, al igual que había hecho el pelinegro con el cochero. La peliblanca guiñó un ojo a su compañero. Ahora había visto sus habilidades. Racso le pasó algo de hilo metálico para así poder atar al guardia y esconderlo en la maleza, junto al otro hombre. El chico iba realmente preparado para aquel tipo de trabajo, a diferencia de ella.

A apenas unos metros, Yui permanecía de pie, conmocionada por lo que acababa de presenciar. A Yachiru se le había olvidado por completo que la mujer seguía allí mientras ellos atacaban a los hombres. A pesar de la increíble actuación de los mercenarios, la mujer seguía preocupada. El pelinegro, una vez terminó de ocultar los cuerpos inconscientes, continuó dando indicaciones del plan, a la vez que vigilaba la entrada de la mansión en busca de más guardias. La morena apenas alcanzó a ver una parte del jardín y una casa bastante alta. Iba a ser complicado encontrar las fotos con tantas habitaciones en las que buscar. En cuanto Racso terminó de decirle a Yui que debía ganar el máximo tiempo posible para que ellos pudiesen avanzar tranquilos, realizó un jutsu y tomó el aspecto del cochero.

Puaaajjj menos mal que te has transformado tu en el viejo, no soportaría verme así. — Dijo de broma. — Claro que sé, ¿por quién me tomas? — Imitó de nuevo al pelinegro y adoptó la apariencia del guardia de pelo rojo. — Eeeh, esto está guay, ahora me quiero hacer un tatuaje yo también, se ven muy chulos — Comentó mirándose los ahora tatuados brazos.

El pelinegro cortó sus tonterías exponiendo el plan que tenía en mente. Yachiru asintió, conforme con la idea. Parecía bastante sencillo, entraban, buscaban por donde colarse e intentaban averiguar dónde encontrar la oficina de Ishaguro. Antes de proceder, Racso ofreció una alternativa en tono sarcástico.

Vaaya, si sabes reírte y todo, quién lo diría — Respondería con una sonrisa pícara. — Anda, vamos. — Continuó, lista para entrar a la mansión. Esperó a que Yui pasara primero, pues era a ella a quien esperaban. Con suerte podían echar un ojo dentro a través de la siguiente puerta y ver si le recibía otro guardia.

TécnicasMostrar
Raiton: Kangehika (Elemento Rayo: Ola de Inspiración)NinjutsuRango CRequisitos:
  • 20 puntos en atributos Espirituales.
  • 10 puntos en atributos Físicos.
Sellos: Liebre → Jabalí → Contacto con alguna superficie.
Efectos:
  • Permite crear hasta 4 finos relámpagos en un turno, cada uno de 4 metros de largo.
  • Teniendo 60 puntos en atributos Espirituales y 30 en atributos Físicos, se accede a una mejora:
    • No requiere sellos, en cambio, las chispas aparecen flotando vigorosamente sobre una mano.
    • Se puede crear un relámpago por cada 10 puntos de Control de Chakra o Vitalidad, hasta un máximo de 8.
Daño: 10 PV de daño eléctrico.
Coste: 5 PC por relámpago.
El usuario, luego de realizar los sellos, genera chispas eléctricas en una de sus manos que al tocar cualquier superficie se liberan en forma de uno o varios relámpagos, que viajan sobre la superficie hasta electrocutar a un objetivo a la vista.
Código:[raiton01][/raiton01]
Henge no jutsu (Técnica de transformación)NinjutsuRango ERequisitos:
  • 5 puntos en atributos Espirituales.
Sellos: Perro → Jabalí → Carnero.
Efectos:
  • Envuelve al usuario o a un objeto que toque con una capa de chakra que cambia su apariencia por la de una persona u objeto de tamaño similar.
  • La capa de chakra no es capaz de interferir con los genjutsus y se deshará tras recibir cualquier daño.
  • Disminuye en un sello cada 10 puntos en atributos Espirituales que supere el requisito, hasta solamente necesitar el sello del carnero.
Coste: 5 PC activar, 1 PC mantener.
Está técnica crea una capa de chakra con la que se envuelve el propio usuario o un objeto que él toque, adquiriendo la apariencia de otra persona u objeto de tamaño similar.
Código:[nin01][/nin01]
Imagen

#16

Mensaje Yachiru Arisawa02 Jul 2020, 05:43


Avatar de Usuario
Ninja Libre
Mensajes: 311
Reputación: 13
Experiencia: 1722
Ryōs: 6326
Puntos de Aprendizaje: 4
Puntos de Evento: 0
Contactar:

Ver Ficha de Personaje

Re: El Chantaje


Yachiru no presentaría objeción alguna ante el plan de acción expuesto por el azabache, mostrando de paso su habilidad para transformarse mediante el Ninjutsu una vez los dos desafortunados individuos que se habían cruzado en el camino de los mercenarios se hallasen ya despachados y atados. A Racso no le sorprendería lo más mínimo ver aquello, y es que segundos antes la muchacha había utilizado exactamente su misma técnica para terminar de noquear a uno de los vigilantes, sin embargo no se pronunciaría al respecto, pues le bastaba con empezar a saber que la morena también tenía sus recursos.

El ladrón torcería ligeramente el gesto, ahora reflejando la apariencia de aquel viejo conductor, algo avergonzado cuando la peliblanca hiciese referencia a su pasajero y último comentario, más relajado y distendido de lo habitual en él. Claro que sabía reírse, aunque no fuese algo muy corriente en su carácter. No obstante no habría tiempo para regodearse en tales minucias, por lo que el pelinegro, lejos de sentirse incomodo ante el apunte hecho por la chica, se recompondría en el acto sabiendo el trabajo que aún restaba por hacer. Con su compañera ya preparada, el muchacho le indicaría a Yui con un ademán que se pusiera en marcha, ante lo que la mujer, aún dubitativa más confiando en las habilidades de aquellos a quienes había pedido ayuda, respondería atravesando el portón e ingresando a la finca del famoso Ishaguro.


- Esperaremos un poco... — musitaría hacía su "socia", aún contemplando con cautela los acontecimientos desde una posición a cubierto tras la entrada al recinto. Tras haberla atravesado Yui, la puerta ahora estaba lo bastante abierta como para que Yachiru pudiese ver igualmente sin impedimento alguno. Finalmente, y tras cruzar el camino de piedra que llevaba a la entrada principal, esta última se abriría casi al instante de llamar Yui, recibiéndola un hombre de pelo canoso pero notoriamente mejor arreglado y vestido que el guardia de antes. Al dúo les sería imposible escuchar lo que decían, pero tras unas pocas palabras la mujer de kimono entraría a la vivienda, quedando la puerta cerrada nuevamente tras ella. - Vamos. — diría el azabache al fin, procediendo a propinar una fuerte palmada al caballo que tan desinteresadamente pastaba a su lado, provocando así que el animal se pusiese en marcha de nuevo, arrastrando el carruaje con él, alejándose de la mansión por el camino por el que había venido.

Una vez Racso y Yachiru ingresasen al patio podrían apreciar las notables dimensiones del mismo; el camino de piedra no solo llevaba hasta la vivienda de tres pisos, de aspecto tradicional y de una arquitectura no muy distinta a la que se podía ver en Kenshu, más mucho más grande y ostentosa, por supuesto, sino que se bifurcaba hasta llegar a los dos edificios anexos que se alzaban a ambos lados del principal, estos últimos de un solo piso cada uno, además de conducir también alrededor de toda la parcela. A cada pocos metros, en los laterales del camino, habían farolillos que iluminaban la zona, los cuales podían encontrarse de igual modo pegados en la cara interna del muro que rodeaba el patio. Además, cerca de la entrada que acababan de cruzar, los mercenarios podrían ver la garita vacía en la que, probablemente, había estado el tipo de los tatuajes antes de salir a recibir al carro. Habían algunas garitas más de aspecto parecido repartidas a lo largo del muro, aunque ninguna cerca de donde ellos dos se encontraban ahora.


- Vale, tú toma el camino que rodea la mansión por la izquierda, yo lo haré por el lado contrario. Nos encontraremos en la parte trasera. — diría Racso, examinando los alrededores. - Con suerte encontraremos algunos puntos flacos por los que entrar. Oh, y supongo que no hace falta decirlo, pero... — diría el muchacho, ya en camino hacía su ruta, volteando para observar a Yachiru antes de partir. - No hables con nadie, simplemente porqué el jutsu de transformación no cambia la voz. — resultaba evidente que si alguien oía a aquel tipo tatuado expresarse con voz femenina, algo sospecharían.

Una vez se separasen, Yachiru, de seguir la ruta marcada por el ladrón, no encontraría más que ventanas y balcones cerrados a cal y canto a lo largo y ancho de los tres pisos, sin embargo, ya cerca de bordear por completo el edificio, terminaría por encontrar dos balcones cuyos ventanales se hallaban entreabiertos, uno en el segundo piso y otro en el tercero. De aquel en el segundo piso no salía luz alguna, a diferencia de aquel en el tercero, donde se podía apreciar una tenue iluminación, quizá de una vela. Desde allí, la peliblanca podría ver también una de las garitas cercanas, en la que dos tipos de aspecto no muy diferente al suyo, ahora que estaba transformada, jugaban a las cartas. No parecían haberla visto, no obstante, a unos metros por delante de ella, otro de esos matones caminaba cerca de uno de los estanques decorativos procedente de uno de los edificios anexos, rumbo a su dirección. Parecía estar haciendo la ronda, aunque no se le veía con mucho entusiasmo.

Por su parte, Racso llegaría hasta la parte de atrás sin haberse encontrado con nada más que con las ventanas de las cocinas abiertas en el primer piso, donde se apreciaba el enorme ajetreo del interior a aquellas horas próximas a la cena.


TécnicaMostrar
Henge no jutsu (Técnica de transformación)NinjutsuRango ERequisitos:
  • 5 puntos en atributos Espirituales.
Sellos: Perro → Jabalí → Carnero.
Efectos:
  • Envuelve al usuario o a un objeto que toque con una capa de chakra que cambia su apariencia por la de una persona u objeto de tamaño similar.
  • La capa de chakra no es capaz de interferir con los genjutsus y se deshará tras recibir cualquier daño.
  • Disminuye en un sello cada 10 puntos en atributos Espirituales que supere el requisito, hasta solamente necesitar el sello del carnero.
Coste: 5 PC activar, 1 PC mantener.
Está técnica crea una capa de chakra con la que se envuelve el propio usuario o un objeto que él toque, adquiriendo la apariencia de otra persona u objeto de tamaño similar.
Código:[nin01][/nin01]

#17

Mensaje Racso04 Jul 2020, 08:11


Avatar de Usuario
Ninja Libre
Mensajes: 38
Reputación: 5
Experiencia: 343
Ryōs: 675
Puntos de Aprendizaje: 3
Puntos de Evento: 0
Contactar:

Ver Ficha de Personaje

Re: El Chantaje


A pesar de haber mostrado varias de sus habilidades, Racso ni se inmutó ante la capacidad de la peliblanca de imitar sus técnicas, ni siquiera después de haber usado el rayo para dejar KO al guardia. Menuda decepción, ¿para qué había preguntado entonces? Ella había tratado de demostrar que sabía manejarse tan bien como él y no había servido para nada. Estaba claro que el pelinegro no era una persona fácil de impresionar.

Yui, siguiendo las indicaciones del joven, entró en los jardines de la mansión y se dirigió hacia la puerta principal, mientras los dos muchachos esperaban cautelosos, vigilando los alrededores. Un tipo con un aspecto bastante más elegante que el primer guardia con el que se habían cruzado dio la bienvenida a la mujer y cerró la puerta en cuanto esta hubiese pasado al interior de la vivienda. Yachiru esperaba que les diese tiempo a realizar el trabajo antes de que la pobre Yui tuviese algún problema.

Una vez la puerta se hubiese cerrado, Racso le indicaría que avanzaran hacia el interior del terreno, no sin antes asegurarse de que el caballo que tiraba del carro que los había guiado hasta allí abandonase la puerta de la mansión, evitando así cualquier sospecha si alguien lo veía. Tanto el jardín como la vivienda eran enormes y estaban muy bien cuidados. Cualquiera podía hacerse una idea de la cantidad de dinero que debía poseer Ishaguro tan solo viendo cómo de decorado estaba todo aquello. Solo mantener aquel enorme jardín debía costar más de lo que costaba la casa de los padres de Yachiru.

Aparte de la vivienda principal, a los lados podían encontrar otros dos edificios, mucho más pequeños y de un único piso. Alrededor del terreno, siguiendo el muro que lo rodeaba, se vislumbraban varias garitas de guardias. ¿Para qué quería todo aquello? A la morena le costaba mucho entender cómo funcionaban los ricos. Ella era una persona muy simple y práctica, si vivían dos personas en una casa, con dos habitaciones ya tenían suficiente. Tener más era solo un inútil alarde de riqueza y poder.

El azabache volvería a asumir el papel de líder e indicaría a Yachiru el plan a seguir. La joven no tenía ninguna pega, si se dividían podrían encontrar antes un lugar por el que colarse al interior de la mansión.

¿De verdad crees que es la primera vez que uso esto? — Respondería al “consejo” del joven, poniendo los ojos en blanco. — Vale que no haya robado ningún casoplón pero sé cómo funcionan mis jutsus. — Diría haciendo una mueca mientras seguía el camino por el lado izquierdo de la casa. A partir de aquel momento se separarían y la morena tendría que buscarse la vida ella sola.

Caminaba despreocupada gracias a la apariencia que había adoptado, pero aun así permanecía atenta por si aparecía alguien de repente. Debía evitar cualquier contacto, o de lo contrario podría tener problemas. En un principio, no parecía haber ningún lugar por aquel lado por el que poder colarse en la mansión. Sin embargo, justo antes de girar hacia la parte trasera del edificio, alcanzó a ver dos balcones abiertos. Ambos se encontraban en los pisos superiores, pero probablemente con la ayuda de Racso se las podrían ingeniar para llegar hasta allí. Un poco más adelante, una garita resguardaba a dos guardias que se distraían jugando a las cartas. Un tercer vigilante rondaba los jardines con desgana, y justo se dirigía hacia donde se encontraba Yachiru.

La peliblanca se tensó. Tenía que hacer algo para deshacerse de aquel guardia sin que los otros dos se percatasen. Contra uno solo podría sin dificultad, pero enfrentarse a tres a la vez le podía suponer un problema. Optó por esperar a que el tipo se acercase y, con suerte, si lo pillaba lo suficientemente desprevenido podría noquearle igual que había hecho con su compañero. Para asegurar su ventaja, sacó una de sus cuchillas de mano, lista para usarla en caso de que su idea no saliese bien. Cogió aire y esperó disimuladamente, fingiendo comprobar que todo estaba en orden por allí. Esperaba que a Racso le estuviese yendo mejor.


TécnicasMostrar
Henge no jutsu (Técnica de transformación)NinjutsuRango ERequisitos:
  • 5 puntos en atributos Espirituales.
Sellos: Perro → Jabalí → Carnero.
Efectos:
  • Envuelve al usuario o a un objeto que toque con una capa de chakra que cambia su apariencia por la de una persona u objeto de tamaño similar.
  • La capa de chakra no es capaz de interferir con los genjutsus y se deshará tras recibir cualquier daño.
  • Disminuye en un sello cada 10 puntos en atributos Espirituales que supere el requisito, hasta solamente necesitar el sello del carnero.
Coste: 5 PC activar, 1 PC mantener.
Está técnica crea una capa de chakra con la que se envuelve el propio usuario o un objeto que él toque, adquiriendo la apariencia de otra persona u objeto de tamaño similar.
Código:[nin01][/nin01]
Imagen

#18

Mensaje Yachiru Arisawa07 Jul 2020, 20:26


Avatar de Usuario
Ninja Libre
Mensajes: 311
Reputación: 13
Experiencia: 1722
Ryōs: 6326
Puntos de Aprendizaje: 4
Puntos de Evento: 0
Contactar:

Ver Ficha de Personaje

Re: El Chantaje


El matón de patrulla, entre bostezos de cansancio y malas caras, seguiría con su ruta hasta terminar por advertir la presencia de Yachiru un poco más adelante en el camino. En un primer momento el gamberro no se alertaría lo más mínimo ante la chica, y es que la transformada apariencia de esta última la hacía pasar del todo desapercibida entre aquella gente, sin embargo, al poco, la expresión del vigilante cambiaría a una de extrañeza, apretando entonces un poco más el paso con tal de alcanzar a la infiltrada cuanto antes.

- ¡Eh! — soltaría al encontrarse ya a solo un par de metros de ella. - ¿No te tocaba a ti el turno en la entrada? No me digas que otra vez te estas escaqueando para ir a jugar a las cartas... — diría. El tono con el que hablaba denotaba complicidad, para nada hostil, casi como si entendiera perfectamente las que él creía que eran las motivaciones de su compañero para desatender sus obligaciones. - Venga va, si vas tú entonces yo también me apunto. ¡Que le den a esa mierda de patrullar! Total, aquí nunca pasa nada... — el hombre dejaría entonces escapar una risa confiada, totalmente relajado, volteando el rostro hacía la garita, algo a lo lejos junto al muro, donde otros dos vigilantes ya estaban echando una partida, totalmente inmersos en la misma. Si la peliblanca echaba un rápido vistazo a las cercanías, podría cerciorarse de que nadie más parecía deambular por las proximidades.

Por otro lado, en la parte trasera de la mansión, Racso, quien acababa de llegar hasta allí tras no hallar fortuna alguna por el lado que le había tocado inspeccionar, esperaba impaciente la llegada de Yachiru quien, con suerte, tendría mejores noticias que reportarle. El azabache apenas había avistado a un par de guardias durante el trayecto, que ni siquiera se habrían molestado en cruzarse en su camino, además de a algunos mozos de cuadra cercanos a los establos que se ubicaban en aquella parte del recinto. Probablemente por eso no había levantado sospecha alguna, ya que su actual aspecto le hacía encajar a la perfección en aquel contexto.

El ladrón no cesaría de pasear su mirada de aquí para allá recostado sobre la fachada de la vivienda. Cualquiera diría que lo que hacía era mantenerse alerta, más en realidad aquello se debía casi en exclusiva a lo impaciente que se volvía cuando le tocaba esperar por algo. No obstante, aquel pequeño tic nervioso terminaría por jugar a su favor cuando localizase en el tercer piso de la mansión un enorme ventanal. Este se hallaba completamente cerrado más sus dimensiones eran mayores de lo normal, incluso para un casoplón como aquel. La luz que se apreciaba en aquella estancia pronto se extinguiría, dando a entender que había quedado vacía, más aún así al pelinegro, ya despegado de la pared para obtener una mejor panorámica, le habría dado tiempo a advertir lo que creía que podía ser un escritorio. Por supuesto, ¿donde si no iba a encontrarse la oficina de aquel magnate que en el punto más alto de su mansión, con acceso privilegiado a las magnificas vistas de la naturaleza que rodeaban la finca?


- Bueno... un problema menos. — musitaría el muchacho por lo bajo. Por desgracia aquel descubrimiento no lo solucionaba todo, pues resultaba imposible acceder a la habitación por aquel ventanal, cerrado desde el interior. El cristal tampoco parecía endeble, precisamente, y aunque siempre podían tratar de hacerlo añicos y entrar por la fuerza, Racso prefería otros métodos más sutiles, sobretodo teniendo en cuenta que necesitarían tiempo para registrar la oficina. Por más inútiles que fuesen aquellos gamberros con aires de guardias, dudaba que ignorasen un estruendo similar de llegar a producirse.

TécnicaMostrar
Henge no jutsu (Técnica de transformación)NinjutsuRango ERequisitos:
  • 5 puntos en atributos Espirituales.
Sellos: Perro → Jabalí → Carnero.
Efectos:
  • Envuelve al usuario o a un objeto que toque con una capa de chakra que cambia su apariencia por la de una persona u objeto de tamaño similar.
  • La capa de chakra no es capaz de interferir con los genjutsus y se deshará tras recibir cualquier daño.
  • Disminuye en un sello cada 10 puntos en atributos Espirituales que supere el requisito, hasta solamente necesitar el sello del carnero.
Coste: 5 PC activar, 1 PC mantener.
Está técnica crea una capa de chakra con la que se envuelve el propio usuario o un objeto que él toque, adquiriendo la apariencia de otra persona u objeto de tamaño similar.
Código:[nin01][/nin01]

#19

Mensaje Racso07 Jul 2020, 22:58


Avatar de Usuario
Ninja Libre
Mensajes: 38
Reputación: 5
Experiencia: 343
Ryōs: 675
Puntos de Aprendizaje: 3
Puntos de Evento: 0
Contactar:

Ver Ficha de Personaje

Re: El Chantaje


Las cosas estaban saliendo realmente bien aquel día y, por suerte para Yachiru, el guarda que se aproximaba a ella había bajado la guardia completamente, asumiendo que se acababa de encontrar con su compañero y no con una completa desconocida. Se había acercado lo suficiente para que la joven pudiese maniobrar sin llamar la atención, solo tenía que actuar con rapidez.

Esbozó una sonrisa cómplice al guardia, dando a entender que efectivamente se dirigía a jugar a las cartas, pero evitando decir nada para así no ser descubierta por su tono de voz. Parecía que en aquel lugar nadie se tomaba su trabajo en serio. Para tener tanto dinero el señor Ishaguro debía escatimar a la hora de pagar a sus empleados, de lo contrario no se entendía que todos se lo tomaran tan a la ligera. La peliblanca daría lo que fuera por un trabajo medianamente estable que estuviera bien pagado, en vez de estar racaneando encargos de aquí y allá. Aquel día había tenido la suerte de toparse con Yui, pero normalmente podía pasar varios días e incluso alguna semana sin encontrar nada decente. Y luego estaban aquellos capullos que se pasaban el día en una mansión jugando a las cartas sin dar un palo al agua cobrando vete a saber cuánto. La vida era realmente injusta.

Yachiru aprovechó la situación y en cuanto el tipo se giró, dirigiendo la vista hacia la garita de los guardias, esta le propinó una fuerte patada en las piernas, con la intención de tumbarlo. Soltó la cuchilla de mano y realizó dos sellos velozmente, dispuesta a dirigir una descarga eléctrica al pecho del hombre. Tras usar su técnica, agarraría de nuevo la cuchilla con su mano derecha. Con suerte nadie se percataría de lo que estaba sucediendo, pero aún así debía dejar el cuerpo inconsciente en un sitio donde no lo pudieran encontrar. Dudaba de que alguno de los guardias restantes se dignase a patrullar la zona, pero era mejor prevenir que curar.

En caso de que todo saliese según lo planeado, la peliblanca arrastraría el cuerpo hacia una zona con maleza para que quedase medianamente cubierto y seguiría andando hacia la parte trasera de la mansión, con la esperanza de que los tipos de la garita estuviesen demasiado interesados en su partida de cartas como para hacerle ninguna pregunta. Ahora que había visto varios sitios por los que podían acceder a la vivienda esperaba no tener más problemas y poder encontrarse con Racso de nuevo para así continuar con la búsqueda de las fotos.


TécnicasMostrar
Kikku Reppu (Patada vendaval)Taijutsu Rango DRequisitos:
  • 15 puntos en atributos Físicos.
Efectos:
  • Aumenta en 4 puntos la Agilidad y Fuerza de la pierna del usuario.
  • Derrumba al objetivo si la Vitalidad del mismo es inferior a la Fuerza del usuario, o bien si el usuario posee 30 puntos de Fuerza o más.
Daño: 8 PV
Coste: 5 STA
El usuario concentra sus fuerza en una de sus piernas, y golpea rápidamente en horizontal al enemigo, con fuerza suficiente como para hacerle caer al suelo.
Código:[tai02][/tai02]
Raiton: Denki hibana (Elemento Rayo: Chispa Eléctrica)NinjutsuRango CRequisitos:
  • 40 puntos en atributos Espirituales.
  • 20 puntos en atributos Físicos.
  • Kangehika aprendida.
Sellos: Liebre → Rata.
Efectos:
  • El usuario cubre todo su cuerpo con chispas eléctricas que se descargan sobre un objetivo al contacto.
  • La zona que entra en contacto con el usuario sufrirá Entumecimiento durante un turno.
  • Con 60 puntos en atributos Espirituales y 40 puntos en atributos Físicos se accede a una mejora:
    • La zona afectada sufrirá Parálisis por un turno en lugar de Entumecimiento.
    • El coste aumenta a 25 PC por turno.
    • Si la Vitalidad del afectado supera el control de chakra del usuario, sufrirá Entumecimiento únicamente.
Daño: 20 PV de daño eléctrico.
Coste: 15 PC por turno.
Luego de hacer los sellos, el cuerpo del usuario se cubre con chispas eléctricas que al entrar en contacto con un objetivo generan una pequeña descarga capaz de entumecer la zona afectada durante un momento. Con un mayor dominio del elemento se puede llegar, incluso, a paralizar completamente la zona afectada.
Código:[raiton02][/raiton02]
Imagen

#20

Mensaje Yachiru Arisawa09 Jul 2020, 23:44


Responder

Volver a “Kenshu”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado