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Misión Keigo & Okita

El jardín fue creado por el capitán Watanabe II tiempo atrás como una zona dedicada al cultivo para los residentes cercanos, y sobre todo, un lugar donde su esposa pudiera desempeñar su pasatiempo. Está ubicado al exterior de los estrechos muros de Kirigakure, A un costado de su entrada principal. Cuenta con una pequeña laguna, algunos gazebos colorados pintorescos, e infinidad de flores y otras bellas plantas. De manera algo lúgubre, en el centro del mismo se encuentra una horca, donde se ejecuta la condena de aquellos que alguna vez tuvieron un cargo importante en el país, pero cometieron alta traición.
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Jardines de Watanabe
Kuroiyama
País del Agua

14 primavera, 148.
08:30 A.M.

L i k e a D a y O f f
Okita — Izanami

Un café por favor si no es molestia — pedí amablemente al tendedero de aquel puesto móvil como una suerte de carrito cafetero atendido por un gentil viejo mientras le entregaba el dinero correspondiente con un billete de gran denominación. El anciano, tomando primeramente el dinero, procedió a servirme el café en un vaso descartable de una especie de cantimplora alargada hecha especialmente para mantener caliente los líquidos calientes — Aquí tiene joven, que disfrute el café tanto como el día. — devolvía con una sonrisa el hombre para disponerse a buscar el cambio.
Tomando el café dedicándole una sonrisa al hombre, ya estaba más que conforme — Conserve el cambio, igualmente. — respondí atenta y cordialmente para proseguir caminando sin un rumbo fijo, suponía un día libre de todas mis ocupaciones tanto personales como shinobi también. El solo suponer del hecho de caminar tranquilo mientras disfrutaba de un café no era más que un buen día para mí, alejado del restaurante, de Kirigakure, y sin poner mi concentración en otra cosa más que salvo disfrutar de aquella mañana primaveral, donde el sol asomaba de forma apacible con un suave calor que refugiaba e invitaba a retozar bajo los rayos de aquella orbe de fuego gigantesca siendo la compañía de una brisa llena de gracia, suave pero refrescante, que avivaba los ánimos y relajaba cuerpo y mente.

Era un día de esos que da gusto disfrutarlo, se escuchaban en lo alto el trino de algunas aves en el firmamento, extendiendo sus alas con solemnidad, a pesar de que se vieran tan pequeñas a lo lejos. — Hmph... — musite silenciosamente mirando el magno vuelo de aquella ave mientras mis ojos se perdían en las alturas viéndola volar «Debe ser un águila...» pensaba mientras veía observaba como de forma magnífica en lo alto del cielo volaba con las alas extendidas de par a par, como en un planeación perfecta. Mis pasos iban en la misma dirección que aquella ave, como si fuéramos guiados por el mismo viento, y por la misma luz, que resaltaba el fulgor carmesí de mis orbes que reflejaban el fuego que fluía por mis venas en aquella mirada penetrante y perdida en algún punto mientras mi mente divagaba disfrutando de aquel día.
La temperatura era apacible y bondadosa, regalando aquella mañana una templada que no daba lugar al frío ni albergaba calor en ella, siendo realmente perfecta para cualquiera, mi vestimenta no obstante sería un poco más adornada que lo habitual, trayendo puesto un saco negro con detalles con ornamentaciones en botón dorado y varios decorados más en color oro, abierto, teniendo debajo una camisa blanca, tapada por un chaleco negro también, con la unión en medio de color dorada combinando con el saco, y una corbata de pañuelo, en conjunto con el pantalón y zapatos negros.

Caminando, luego se algunos cuantos metros, se presentó un mensajero ninja, se lo veía bastante apresurado, de hecho había aparecido corriendo, lo pude ver llegar muchos metros antes — ¿Okita Sougo? — preguntó algo agitado el joven, mientras recuperaba el aire. No pude evitar arquear una ceja, y mirar de arriba a abajo al sujeto — ¿Te conozco? — le pregunté extrañado, sin entender todavía quién carajos era aquel sujeto… Aún así, sacando del morral que traía puesto, agarró un pergamino que me entregó en mano — Esto lo envían desde Kirigakure no Jo, dijeron que era de entrega inmediata y no me moviera hasta que abrieras el pergamino, disculpe… — se lamentaba un tanto avergonzado por tener que hacer eso, inclinando su rostro en señal de disculpa. Tomando el pergamino y abriéndolo, resultaba ser que me requerían en los jardines de Watanabe, para ser cuerpo de seguridad y mantenimiento en aquel bello día, dejando salir un suspiro de agobio ante la inminente pérdida del día libre le devolví el gesto luego de agradecerle — Te agradezco, no tienes porque disculparte, debo irme. — vocifere para comenzar mi camino al lugar designado en el pergamino «Los jardines de Watanabe… No está lejos… Que bien...» pensaba irónicamente mientras daba aquel último sorbo de café al vaso para tirarlo en el primer cesto de basura que cruzara en el camino.
PergaminoMostrar
"Okita, se requerirá que estés en el banco central que se encuentra frente al lago en los jardines de Watanabe el 14, Primavera del año 148 para encargarte del cuidado del mismo jardín, esa será tu misión, serás acompañado por otro gennin. Debes estar ahí a las 10 A.M."



BotánicaRango DKuroiyama, Jardines de Watanabe.
Objetivo: Cuidar las plantas del jardín.
Los jardines de Watanabe son tan bellos como concurridos. No es extraño que de vez en cuando un niño pise el césped, o una anciana robe una flor. También, tras cada cambio de temporada, se suelen sustituir algunas flores por otras, desde los campos a un pequeño invernadero.
Según el pergamino, me encontraría con otro shinobi que participaría en equipo conmigo de aquel encargo, con quién debíamos cumplir la jornada completa, no decía nombres, ni nada por el estilo, solamente ello… Estaría conforme mientras no le tocara toparme con algún loco excéntrico o algo de eso… Ya me encontraba en el punto de encuentro a la hora designada, diez de la mañana en punto, esperando por la persona que me acompañaría, aquella misión más que una misión como tal, sería más bien como un paseo por un hermoso jardín del tamaño de un parque mientras vemos que se respeten y cuiden las flores, el césped y no haya disturbios, tal vez no sería tan pesado como creía. Miraba a uno de los dos caminos de aquel pasaje del parque, sentado en el banco que especificaba la nota que nos encontraríamos con el otro miembro. Mientras miraba el cielo, con una bebida fría en la mano que había comprado a un vendedor también en otro puesto unas calles antes.
concept artMostrar
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La misma carta y pergamino sería entregada al otro gennin

#1

Mensaje Okita15 Sep 2020, 08:20


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Re: Like a day off


Un nuevo día llegó. Te habrías despertado de un sueño bastante raro, poco común entre mortales. Viste un mundo distinto, un edificio enorme que alberga sillones reconfortarles, repletos de personajes. En el escenario, estarían varias personas con instrumentos musicales extraños, emitiendo una orquesta, sinfonía de ensueño, algo nunca escuchado. Te llenaba, te alberga sentimientos impresionantes, unas tremendas ganas de correr, de bailar, volar. Entonces, todo se vio envuelto por un haz de luz que saldría de una muchacha con un instrumento de cuerda y lanza.

Con esa melodía entrarías a la ducha, refregarías cada rincón de tu cuerpo para que todo estuviese bien limpio. Aquel cuerpo que tus compañeros Dioses te entregaron. Seguías sin entender como es que la humanidad es tan imperfecta. Mientras limpias, puedes explorar aquel templo que te otorgaron. Nada fuera de lo común, nada especial. Has estado en contra del ciclo de muerte y resurrección precisamente por esto. Los humanos no están bien. No merecen existir. Ocupamos demolerlos para generar algo mejor. Se puede una formula majestuosa. No esta asquerosidad tan liviana y podrida.

Estarías frente al espejo, cepillando tus cabellos en incontables ocasiones, lo haces hasta que tus brazos terminen de dolerte. Gracias a ello logras un alaciado perfecto. Te pondrías la ropa interior para bajar al primer piso en donde está la cocina. Estarías preparando un desayuno ligero como todos los días desde que llegaste a la isla, justo cuando la Mizukage entregaría esa casa como tu residencia. Ibas en paños menores ya que la mujer te prometió que alguien estaría vigilandote día y noche. Si era así, entonces ya te habría visto desnuda, a lo cual, no te preocupaba. No conoces la vergüenza o la pena, pues los dioses son entidades intangibles, sin forma, mera esencial, poder, espíritu. Esa carne que habitas no es nada comparada con tu verdadera forma, así que no tienes problema en mostrarte tal cual eres.

Antes de que el te terminase de hervir. Alguien llamaría a tu puerta. Abriste así justo como andas, en ropa interior. Un personaje apenado te miraría de arriba abajo, asombrado. Con voz quebrada explicaba su labor, entregar un pergamino para que fuese leído. Justo como pasó con tu compañero, salvo que éste militar no soportaría la pena y se esfumaría sin cerciorarse de que se leyese el contenido. Te encogerías de hombros, volviendo a tu cocina. Al leer el contenido del mismo, terminarías de desayunar lo más pronto posible.

Era raro, se supone que te arrastraron a esa isla para mejorar tus habilidades, sacando el máximo potencial. ¿Lo lograrías cuidando de unas plantas?. No te quejarías más en tus adentros, pues de toda la creación, la naturaleza era lo único que consideras hermoso. Para las nueve con quince minutos saliste de tu casa. Portas un kimono color blanco con negro, cuyas mangas están especialmente confeccionadas para que sean alargadas y tapen tus manos, simulando las alas de un cisne o grulla. Usarías un short pequeño, una falda encima del mismo y las piernas descubiertas, con unos botines todos combinados. Tendrías un detalle en tu cabello, un prendedor en forma de capullo de flor. También colgaba de tu cuello una cadena de plata con una piedra metálica en forma de corazón. Encima de ello, la banda de la isla. En la espalda baja, un porta armas grande. Aunque como vas a una misión tan tranquila, no tienes arma alguna, en su lugar, llevarías una copia pequeña de un libro que te agrada.

Llegaste al punto de encuentro, pues el pergamino informaba que tienes a un compañero con el cual trabajar. En primera instancia, lograrías quedar con boca abierta al ver la preciosidad de alrededor. Y luego de ese choque emocional producido por las flores, la manera en como habían distribuido y arreglado el jardín, encontrarías al muchacho que te acompañaría. — Muy buenos días — Hablas con un tono apacible, dulce. Haces una reverencia, colocándote a unos tres metros de ese rubio. Luego, dedicarías una sonrisa amable. En los libros, así se suele tratar a las personas recién conocidas. Y como buena aventurada, vas a seguir las instrucciones al pie de la letra.
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#2

Mensaje Keigo16 Sep 2020, 00:02


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Re: Like a day off


Ahora que te veo lo son, igualmente para tí buenos días también — contesté coqueto al reparar en la que se había acercado a unos metros y me saludaba, al verla y posar mis orbes carmesí sobre las de ella, penetrando su mirada mientras sonreía a ella. Sus rasgos eran finos y denotaba delicadeza, lograba atrapar mi atención, no podía negarlo, su vestimenta, elegante también había llevado una mirada de mi parte, observando su figura rápidamente mientras me incorporaba y me acercaba a ella.

Mucho gusto, soy Okita... — le dije en un suave tono mientras invadía su espacio personal sin esperar una respuesta con su nombre y pasaba a su lado, casi rozando su cuerpo con el mío para adentrarme hacia los jardines para comenzar un pequeño patrullaje caminando por la zona mientras me deleitaba con la belleza del jardín. Ella podría sentir mi perfume, una de las fragancias más exquisitas de uno de los clientes más importantes de nuestro restaurante, un dulce aroma que se cuela por las narices e inundando a su paso la frescura y delicia de las flores más bellas con algunos tintes ocres en su olor.

¿Vienes? — le pregunté sonriente volteando hacia ella a una distancia de dos metros ya — Deberíamos caminar patrullando un poco por los jardines y ver que todo esté en orden — le dije amablemente. Una suave brisa acariciaría nuestros cabellos, despejando nuestros rostros un segundo, para no dudar en contemplar el suyo fijamente por un instante, reparando en su lunar, un llamativo punto en su rostro. Viendo que traía un libro mientras esperaría que avanzara conmigo no dude en preguntar — ¿Qué lees? Si puedo preguntar...

Si ella venía conmigo caminaríamos un rato por los hermosos jardines, pudiendo disfrutar la belleza que los mismos y el día prestaban, pudiendo notar que nada marchaba fuera de su curso y de momento no había ningún problema ni nadie transgrediendo las normas. Algunos niños acompañados por sus padres se encontraban jugando en la zona de juegos , y algunas parejas paseando mientras profesaban abiertamente su amor con besos y palabras y risas que traían el viento de disfrute y gozo.

Habríamos caminado unos minutos, el paisaje no cambiaba, podría decir que la verdad me era una compañía agradable, a mis ojos al menos había dado una linda impresión, sin dudas era alguien interesante, por momentos si la situación y conversación lo permitía intentaba establecer un claro contacto visual con ella, buscando esas perlas en sus ojos y mantenerle la mirada, fundiendo su azul como el mar que trae en sus orbes con el refulgente escarlata de los míos, que a la luz del sol, resaltaba tanto el fuego de los míos, como el agua de los suyos. Me llamaba la atención no la conocía ni recordaba haberla visto anteriormente, su porte y su elegancia me llamaba realmente la atención, llevándome a pensar que era diferente, que no era alguien más del montón logrando despertar cierto interés por saber más de aquella joven, por ahora desconocida...

¿Podría haberle preguntado su nombre? Claramente... ¿Pero porqué hacerlo? Si ella no deseaba presentarse por algo sería y no era quien ni me interesaba saber su nombre a decir verdad, siempre espere el interés ajeno en ese tipo de cuestiones, después del todo siempre que alguien lo desea toma la iniciativa propiamente de presentarse o ir por aquello que le llama

#3

Mensaje Okita16 Sep 2020, 01:26


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Harías una reverencia, postrando ambas manos en la parte de enfrente de tu abdomen bajo, luego bajas el cuerpo generando un evento en donde tus cabellos albinos caen por los lados de tu cuerpo. Sonreirías, un poco, imitando a las protagonistas de los cuentos que tanto lees, para así demostrar la poca humanidad que has aprendido. — El placer es todo mío, soy Iza... — No terminaste de comentar el nombre, pues aquel muchacho re pegaba tanto su cuerpo, que de un momento a otro te sentirías incómoda. Te quedarías pensativa. En tu isla, nunca nadie se atrevió a tocarte porque para ellos eras la deidad de los vientos, bastante lejano de la realidad, la cosa era que, todos tomaban su distancia. Y ahora, viene este chico que ni siquiera conoces y sin pedir permiso o algo, sencillamente se acerca lo más posible... Era como si deseaba fundirse contigo.

Claro que darías unos pasos hacía atrás. Aunque sin verte enfada. Además, oler aquel perfume que se mezclaba gracias a las fragancias de todo el jardín. Era exquisito. Ese lugar, la compañía aunque comenzaba de manera agresiva, igual parecía buen chico. Eso sí, la educación que mostraba pidiendo que iniciase la misión fue suficiente para borrar el accidente del atrevimiento. Además, tampoco es que fuese tan feo. — Por supuesto, iniciemos con la encomienda — Lo ofreciese o no, tomarías su brazo derecho para pasar tu izquierdo por el mismo de modo que estarías abrazando dicha parte. Ahora, ambos se verían como una pareja más de todas las que estaban por ahí.

Hipócritamente, saludarías a alguno que otro niño que voltease a verlos, una sonrisa apenas perceptible en tus labios. En verdad, aborreces a esas maquinas de molestias, lloran, emiten fluidos por todas partes, hacen su santa voluntad sin posibilidad de controlarles. Si tan solo todo fuese como un principio, cuando los humanos respetaban la entropía, enfocándose en ofrecer la energía necesaria para que todo siguiese su rumbo, su rueda.

Pese a tu compañía, extrajiste el libro pequeño que estaría guardado en tu porta armas grandes, lo abrirías en la página dedicaba al momento en que la protagonista encontraba a su otra mitad. O al menos, a lo que ella pensó que eso era. La repentina curiosidad de tu compañero, logró que lo volteases a mirar. Esos orbes carmín, quemaban como fuego mismo. El ansía, el hambre, quedarían claros en su vista. Por unos momentos, pensaste en odiarlo, pero, ahora vives en un cuerpo, la carne es horrible y nunca antes llegaste a experimentar algo parecido. — La feria del Sr. Fujimoto — Responderías, sin soltarte de tu agarre, aun a escasos metros de su posición. — Trata sobre una mujer incompleta. Alguien que esta constantemente buscando los pedazos necesarios para ser perfecta. Justo ahora, voy en el capítulo en donde cree encontrar a su compañero ideal, pero...

Te quedarías pensativa. Haces una mueca que deja claro el dolor del evento. Los libros, por muchos años, han sido la fuente de sabiduría más grande que tienes. Como Diosa, has aprendido a comportarte gracias a ellos, gracias a las historias y sueños aplicados en los mismos. Has aprendido a apreciar las emociones que en cada historia se alberga, pese a que desees tanto odiar la humanidad, desgraciadamente cada día que pasa eres más como ellos.

Soltarías al muchacho al ver un matorral de rosas algo desgastadas. Guardando el libro en su sitio, juntarías tus manos y concentrando tu energía, una cantidad considerable de agua brotaría de esas manos en forma de jarra, como si estuvieses dando vida a quien lo necesita, alimentando a las plantas que lo ocupan. — A veces creemos encontrar justo lo que necesitamos — Mirarías de reojo al muchacho, sonriendo, mas no podrás ocultar tu tristeza.
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#4

Mensaje Keigo16 Sep 2020, 07:47


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Re: Like a day off


Levanté muy sutilmente una ceja ante la reverencia ¿Hacia falta? Para nada, aunque me pareció curioso, tantos modismos para la misión con un desconocido, una divertida y leve sonrisa escapó de mi rostro ante tal situación, no era común toparse con ese tipo de costumbres, al menos no para mí, estando fuera del restaurante, acostumbraba a que fuera de él la gente era mucho más informal y distendida.
Un dulce tono de voz que desprendía salió de sus labios, en el momento que se silenció abruptamente cuando pasaba a su lado... No me interesó su reacción, no es que fuera mero desinterés hacia ella, simplemente no pensé ni vi la necesidad de enfocarme en eso, pasando de largo rozando su cuerpo al pasar.

Había sido bastante amable y gentil con mis palabras, cuando la invité a seguirme y comenzar... Lo que nunca imaginé, y me encontró sorprendido, fue que ella se abrazara a mi brazo para caminar, como otra de las tantas parejas que deambulaban por aquel lugar. Mi brazo derecho estaba ahora entrelazado con el suyo, manteniéndonos a una distancia ínfima «¿Iza?...» pensaba un tanto extrañado por aquella última acción de su parte mientras caminaba a mi lado. Algunas parejas mayores de adultos ya avanzados, y algún que otro anciano que cruzamos, nos sonreía y nos veían como si fuéramos una pareja joven a la cual bendecían ¿Sería ese su plan? ¿Pasar inadvertidos? Realmente lo dudaba, no habían allí grandes amenazas, lo único que atiné fue dejar de pensar en ello.

La propia fragancia del jardín se fundía acentuando mi propio aroma perfumado, resultando en algo sumamente agradable al olfato, por demás, hay quien se atrevería a decir, no todo el mundo podía andar con la fragancia que tenía yo. Que por momentos, al encontrarnos tan cerca tal vez, me sentía un tanto incómodo de si le pudiera molestar... La única cosa que pude hacer para despejar mi mente de aquellas dudas, fue sujetarla yo también con seguridad, un tacto que le transmitiría justamente eso, seguridad, confianza, sujetándola hacia mí persona mientras caminábamos por los jardines para así entonces preguntar por su lectura.

Al parecer no sería una historia muy feliz la de aquella mujer, a juzgar por las acciones de ella, me sorprendía no conocer el título, ya que leer siempre había sido una de mis aficiones... Al momento de de terminar la sinopsis de aquel relato, se desprendía por primera vez abandonando mi lado, para ir hacia unas rosas, y regalarle agua de sus manos «Somos literalmente el fuego y el agua» pensaba un tanto divertido y sonriente al observarla tiernamente al pensar tanto en ver cómo brotaba agua de sus manos y sus ojos reflejaban aquel mismo tono y yo a su vez era quien dominaba las llamas, y éstas centelleantes prevalecían en mis ojos.
Ver como volteaba en melancolía a mirarme había despertado cierto deseo de acercarme al cual le di rienda suelta, su triste mirada podía tal vez alcanzarme, y fue ahí el momento que me extrañó sus palabras, las cuales no entendí del todo.

¿Pero?... ¿Estás bien, Iza?... — le pregunté inclinandome hacia ella a centímetros menos de un metro de distancia — ¿Sucede algo? — le pregunté tiernamente algo sorprendido por su mirada aunque correspondiéndole su sonrisa dulcemente con otra de regreso — ¿Tú encontraste ya lo que necesitas? — le pregunté de forma inocente aunque adrede intentando disuadir la tristeza de su mirar

#5

Mensaje Okita16 Sep 2020, 12:24


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Re: Like a day off


No te molesta el perfume del chico. Quizá es bastante penetrante, una fragancia que jamás olvidarías, más no es lo suficientemente fuerte como para afectarte. Tomada del brazo, caminarías por el jardín, admirando cada rosal en perfecto estado, cada planta cuidada, y el como las personas acudían a dicho centro como recreativos. Algunos ancianos mirarían al dúo que haz creado entre ambos. Sonreirían, dando algunos asentimientos de cabeza. En los libros, siempre cuentan que esos humanos son los más sabios, aquellos que revelan las verdades del mundo. Por dichas hojas son escritas por los mismos seres inferiores que intentan guiar a sus iguales, ciegos moviendo a más ciegos. Mostrarías una sonrisa de agradecimiento, aunque en tu interior, intentarías calcular la esperanza de vida de todos ellos. ¿Cuanto faltaría para su renacimiento?.

Entregaste la fuente de vida a aquel rosal que la ocupaba. Nunca esperaste que ese muchacho estuviese a tu lado, preguntando sobre tu bienestar. Desde que llegaste a la isla, sabes que una persona tiene los ojos encima de ti en todo momento, de hecho, estaría merodeando justo ahora. Preguntar sobre su estado era tonto, porque ese que te protege, siempre te mantendrá a salvo. Aunque Okita era inteligente, observador más que nada, ya que el dolor que sientes es emocional. No cualquiera puede percibir ese tipo de dolencias. — Sí... todo bien — Mencionas, sonríes, parpadeas unas tres veces para salir de tu trance. Igual, la actuación ha sido de las peores, mucho más considerando la habilidad de quien te acompaña.

Aun mantienes las manos en forma de jarra, sigues proporcionando el líquido a aquella planta. — Creo que será bastante difícil encontrarlo — Es cierto. Te identificas con la protagonista de tu libro. Eres un ser especial, única en tu especie, nadie más se te puede igualar, tus hermanos te tiraron a la tierra, no sabes el motivo pero no habría nada de bueno en ello. Debieron hacerlo para provocarte sufrimiento. Una diosa re bajada a esa cosa... carne y hueso... patético.

Antes de cortar la emisión de agua, vendría una idea. Esas mismas manos que apuntan hacía el rosal, se moverían, lanzando un chorro pequeño de agua hacía quien esta a tu lado. Por supuesto tendrías que dar un saltito a la izquierda. Si todo salía bien, tu travesura terminaría mojando su rostro e incluso parte de su ropa superior. — Pero mientras llega ese alguien especial, divirtámonos — Dirías risueña aquella frase. Con las manos aun juntas. Ya no emites agua pero abres tu boca y una sonrisa amplia se muestra. Luego cerrarías tus dientes, encogiéndote de hombros un poco. Re irresponsable de tu parte. — Perdón

Y te acercaste para intentar limpiar lo que manchaste con agua, no sin antes mirar hacía todos lados para asegurarte de que nadie los estuviera observando. Y así era, no había señales de vida más que las emitidas por las plantas y claro, aquel militar poderoso o poderosa que es capaz de aniquilarte o eliminar a quien se atreva a dañarte.
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#6

Mensaje Keigo16 Sep 2020, 12:55


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Re: Like a day off


Era verdaderamente una muchacha extraña, no era corriente... Conocí muchísimas personas y toda clase de gente, de cualquier esfera social, y, su actitud, como se mostraba parecía ser el de alguien de alta estirpe... No, diría más bien realeza soltaba cierta gracia de majestuosidad pero no era eso tal vez lo que llamaba a mis ojos, sino los propios de ella... Mis ojos albergaban un terrorífico poder, eran amos y señores de la realidad y la ilusión, del terror y del control, del fuego de la misma muerte... Pero sin dudas sentía en aquellas orbes un poder enorme, diferente, el de cautivar, con tan solo una mirada...

El parque se sentía totalmente ameno y agradable, era un lugar perfecto, el día acompañaba la sensación brindada, y la verdad que parecía que toda la gente revoltosa se había organizado para dar su ausencia al lugar ese día, ni una sola alma se podía ver siquiera pisando con medio pie los cuidados pastos de los jardines. El conjunto de todo en combinación me regalaba una sensación apacible ¿Realmente ésto era una misión? Por raro que fuese se sentía más como una especie de paseo predestinado y diseñado para nosotros, como un día libre, en el cual la única labor sería disfrutar de aquellos bellos jardines.

Como mencioné antes conocer tanta gente, de tantas clases, lidiar con ellos, negociar con ellos, trabajar con ellos, también nutre la percepción de uno que si ya de por sí uno nace con una vista refinada y bendecida pudiendo ser capaz de ver más allá, ese tipo de actividades, a la larga enseñan a uno a discernir, tan solo con sus ojos. Y era eso lo que hacía con ella, viendo su sonrisa, queriendo ocultar algo un gesto sobre su rostro intentaba disuadir el momento con espontaneidad, aunque más allá de todo lo que pudiera notar, no era quien para hurgar en los interiores de otra persona, no era de mi incumbencia ni interés, conocía mi lugar a la perfección, y no era de los que dejan sus propios aposentos y trono para observar el reino ajeno. Simplemente le respondí con una sonrisa devuelta.

Me interesaron sus palabras, lograron llamar mi atención, tal vez, ella tenía mal el enfoque o era tal vez que el mío era diferente, pero dando un corto paso delante, hacia ella, lo expuse sin titubear — Tal vez el problema no sea encontrarlo, tal vez la solución está en dejar de buscar... — mis ojos, como llamas encendidas, no transmitían ese misticismo y profundidad, sino el calor de un fuego que te saca del frío, con una mirada amable, tal vez mi punto le pareciera válido — Son muchos los tesoros y más las sorpresas que se encuentran cuando uno no busca nada — sonriente, dejaba de observar a aquella joven para clavar mis ojos en el firmamento, perdiéndose en las alturas mientras admiraba la belleza del cielo despejado de ese día.

Profeso ella sus ganas y ánimos de divertirnos juntos, mientras aún observaba el cielo, cuando repentinamente terminé con todo el rostro mojado como mi pecho por igual, escuchando su risa, encantadora. Me quedé atónito, aunque con una pequeña y honesta sonrisa, real, sin ningún tipo de habilidad social detrás, sino un gesto víctima de lo espontáneo, su sonrisa encontraba a la mía, y mis cejas aún levantadas ante tal acción, dejándome solo articular unas pocas palabras — No tienes porqué disculparte, se siente bien divertirse un poco — diría entre risas distendiendome un poco.
Mis ojos se clavaron en los de ella, aún inmóvil viendo cómo reducía a nula la distancia entre nosotros, y sus manos sobre mi rostro queriendo limpiar el agua, resultaban en una caricia, aún sin moverme, sin quitar los ojos de los suyos ¿Porqué se acercó de esa forma, porqué sus manos reposaban en mi rostro? Quise abrir mi boca para decirle algo, pero el intento resultó en tan solo una leve apertura de mis labios que no emitió ninguna palabra, quedando quiero y en silencio observándola aún, con una sonrisa

#7

Mensaje Okita17 Sep 2020, 00:19


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¿Cuantas veces no has escuchado ese pasaje en los libros? Podrías contarlas con las manos de toda la isla. Era una creencia tonta de los humanos y le llaman destino. En su cabecita limitada, creen que nosotros los Dioses manejamos sus vidas, proporcionándoles lo mejor para las mismas. Tenías ganas de gritarle a la cara tanto a él como a todos los demás, que no, nosotros no volteamos hacía abajo ni nos interesa su existencia. Tan solo son un número más en la entropía universal. — Tienes toda la razón — Comentarías sincera aunque en tus adentros conoces la verdad del mundo.

Ya no habría tristeza en tu rostro, todo lo contrario, estarías divertida al haber mojado al muchacho. Éste mismo sonreía, al menos no le molestó tu actitud, cosa contraria a lo que buscabas hacer. Curioso, no respondió justo como esperabas. Aunque ahora las cosas serían diferentes. Ya te encuentras a tan corto espacio, limpiando aquel rostro tan fino y delicado casi como el tuyo. Tienes cuidado de no hacerlo fuerte porque, quizá podrías lastimarle. Harías lo mismo con su camisa, en esa misma impregnando una mayor fuerza.

Al terminar emites una mueca con tus labios, examinando como había quedado ese rubio. — Creo que deberías quitarte la camisa — Exclamas al tiempo en que mirarías fijamente sus ojos. Esta vez, la ternura se habría esfumado, había reto en tus ojos. Era claro que no piensas que pueda hacerlo, sobretodo porque aun siguen pasando personas por donde ustedes están. Algunos niños llevan a sus padres, corriendo y los mayores intentando alcanzarlos. Una pareja de jóvenes abrazados de la cintura pasarían también por ahí.

Es cierto que la tranquilidad reina en el Jardín. No existe rasgo de los malhechores que supuestamente íbamos a enfrentar. Lo cual era bastante agradable. Y mientras esperas a que el muchacho haga lo que habías comentado, pasarías el peso de tu cuerpo hacía el lado derecho, tu brazo izquierdo estaría dispuestos por debajo de tus pechos, pondrías el codo del otro brazo sobre el dorso de la izquierda y la derecha la mantendrías arriba esperando ver lo que habías propuesto.

Dependiendo de lo que sucediera, si llegaba a tener la valentía de atreverse o no entonces admirarías su torso desnudo. — Te propongo algo. Yo dejo de buscar a esa otra persona si tu... te desnudas en este lugar público — Tras lanzar el reto, carcajearías unos momentos sin permitirle que respondiera. Ya fuese una negativa o un movimiento para complacerte, no te importaría el resultado, al menos habrías logrado desestabilizarle. ¿Como para qué? Pues nada, quieres ver por ti misma hasta donde son capaces de llegar los humanos en ésta isla. Lo que sabes es que, las etiquetas sociales prohíben eso que has pedido. Saltar esas normas te convierte en alguien sumamente especial. Quien sabe, capaz ahora que habitas ese caparazón humano, tus hermanos jugaron con el destino, poniéndote a esa persona especial enfrente. Mas primero se debería comprobar.
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#8

Mensaje Keigo17 Sep 2020, 03:25


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Re: Like a day off


Me daba la razón a lo que dije, sin vueltas, sin preguntas, simplemente me daba la razón... Nunca fui alguien que me interesara que abiertamente se me reconociera como aquel que poseía la razón o tenía el punto correcto, de hecho, contrario a eso, siempre fue algo que sin cuidado me tuvo, la opinión ajena, valía tan poco como la misma persona que sin necesidad salía de su propio lugar para meterse donde no le llaman a criticar o buscar la paja ajena, aunque, no es menor decir que siempre se siente una ligera satisfacción cuando se evidencia que uno está en lo cierto, aunque éste no fuera el caso.

Todavía sentía sus manos en mi rostro, que delicadamente como si caricias se tratasen lo limpiaban de aquella travesura, aún inmóvil una mirada roja, de un impasible escarlata sin ninguna muestra de titubeos ni inseguridad, penetrante no se movía de sus orbes, mis labios se habían sellado nuevamente, y la sonrisa era apenas divisible, no iba a interrumpirla. Sus manos descendieron sobre mi pecho, apoyándose una sobre él y la otra limpiando también la zona afectada aunque no con la misma suavidad en el tacto, frotando un poco más fuerte.

Finalizando, miraba ella mis ojos, viendo una mirada digna de un Uchiha, roja, profunda, capaz de ver el interior, sin dudas no debilidad. En su rostro se dibujaba una mueca con sus labios, la vi, aunque sin apartar los ojos aún de los de ella... Tal vez me intrigó un poco el que ella quisiera verme sin camisa, el aire de prueba y reto en sus ojos no lograba inmutarme en absoluto. Sin desviar aún mis ojos de los suyos, desprendi mi camisa tranquilamente dejándola caer al suelo ante mis pies, quedando con mi torso desnudo. Donde no había lugar a la imaginación, al menos de mis cinturas para arriba, y ella vería así un torso completamente bien definido y marcado, con una buena tonificación, para nada exagerada, y modesta, se notaba el trabajo desde hacía tiempo, en entrenamientos como un shinobi.

Su postura, coqueta, realzando su prominente busto, yacía frente a mí, observándome, sus ojos no se despegaban de los míos, y ahora sumado también mi cuerpo, recorriendo mi desnudo torso con sus azuladas orbes color oceánicas, como si fuera lo único que pudiera ver, como si no nos encontraramos en un hermoso jardín que ofrecía a cada lugar donde se mirara una hermosa vista. Pasaba justo una joven pareja detrás mío, que poco me interesaba, ella me miraba a mí, mi cuerpo, yo la miraba a ella a los ojos. Como si lo que me decía en forma de reto, no resultara en un reto, sino que al contrario no era algo que me preocupara.

Luego de admirar mi cuerpo unos momentos, algo traviesa, propuso ¿Tal vez como excusa?... El dejar de buscar, si yo me desnudaba ¿Era una clase de desafío infantil? ¿Cuál era la necesidad de desnudarse? Tampoco me removió mucho, luego de ella terminar su petición, riéndose, yo ya me había sacado una bota y desabrochado el pantalón, para quitarme la otra, pareciera que estuviéramos solos en aquel momento, nadie nos veía, mis ropas habían sido completamente removidas... Erguido, frente a ella, caminé con seguridad hacia ella, con mis ojos clavados en los suyos. Mis ojos estaban clavados en los suyos, una penetrante y escarlata mirada, con solo ver mis ojos podría alguien entender que no eran común y corriente. Mi brazo derecho se extendió a ella, posando suavemente mis dedos en su mentón, alzandolo levemente para que me viera los ojos mientras mis pasos me llevaban a ella, completamente desnudos, enseñando mi hombría, y mi piel, mi sexo... La distancia entre nosotros, se transformó en nula, estando delante de ella, al punto que podría sentir mi cuerpo y su calor, su aroma. Aún sosteniéndola de la barbilla y alzando sus ojos a los míos, acerqué mi rostro al suyo, buscando sus labios con los míos, podría sentir mi respiración como yo la suya, aunque frené unos pelos antes de que se juntaran nuestras bocas, aún mirando sus ojos, para descender la mirada a los labios ajenos y volver a sus ojos... Relamí mis labios aún en esa distancia, impasible, sin mostrar nada en mi rostro, y me acerqué a su oído para decirle... Son mis ojos los que deberías ver, Iza... Mi sangre, mi ser, no puede ser avergonzado ni tener pudor como un mortal cualquiera, recuérdalo cada vez que me veas a los ojos... Aunque tenés mucha ropa puesta ahora, y dudo que te la saques como para que escuche los términos — le dije al oído para que al culminar pudiera sentir mi respiración allí, dándole a entender que sabía que ella si era dominada por los pudores y las vergüenzas, y no se quitaría la ropa. De ella no hacerlo, me vestiría nuevamente, y tendiéndole la mano en señal de que hay que continuar, la invitaría a seguir, para finalizar nuestra jornada de esa forma.

Retos:
- Coquetear.
- Desvestir un pj
(depende la respuesta de ella cual fuera el desbloqueado)

#9

Mensaje Okita17 Sep 2020, 13:55


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Re: Like a day off


Al retirarte de aquel muchacho con carita de mujer, mantuviste la pose que habías adoptado. Mirando desafiante, traviesa y por supuesto risueña. El motivo por el cual habías lanzado ese atrevimiento no era más que el satisfacer una necesidad humana. Primero, querías ver si tenía la suficiente fuerza de voluntad. Segundo... Observar si todo su cuerpo era igual de afeminado que su cara. A lo mejor, luego de ésto les quitaban el rango o sucederían consecuencias muy molestas, ya que, sabes perfectamente el que alguien te esta observando. Mas nadie te quitaría la experiencia. El venir a la isla solo se resumió en entrenamiento constante. Debería existir un hueco para la diversión, misma que estas generando.

Morderías la uña de tu índice derecho cuando Okita seguía tus instrucciones, removiendo la camisa. El torso delgado del muchacho estaría a la vista de todos los que merodearan, aunque claro, era un regalo para tu persona. Con una fija sonrisa ladina mantuviste la vista en sus ojos chispeantes cual fuego de infierno. Aun no darías la satisfacción de observarlo, tan solo captarías lo que la visión periférica permitía. Enarcarías ambas cejas de un solo movimiento, sugerente a que faltaba continuar con la acción de desvestirse.

Okita se movería, pero sus miradas seguían sin despegarse, era justo como las carreras de caballos en donde ninguno de los dos desea ceder. Claro que reirías, pues hasta ahora nunca habías conocido a alguien que fuese así de interesante, que permitiese controlarse, dejándose llevar por los instintos más primitivos. Cuando al fin, logró quedarse completamente desnudo. Morderías tu labio inferior y bajarías la mirada, lentamente, sosteniendo la mordida. Desde los pectorales, el delgado y trabajado torso, su bien definido abdomen, la v abdominal, su pelvis, su sexo, en donde te detendrías por mero efecto del otro.

Ese muchacho estaría cerca de ti, tanto como para elevar el mentón, respirarías su perfume desde un mejor angulo. Tenía una manía gigante por acortar el espacio entre ambos. Reirías cuando comentaba que deberías ver sus ojos. Bueno, es que era agradable descubrir que solo el rostro lo tenía delicadito. Pediría que recordases lo especial que era, y sí que lo era, pero perdía la gracia si él mismo se creía esas cosas. Aunado a eso, también lanzaba un reto espejo, afirmando que no tendrías las agallas para hacer lo que él sí. En ningún momento dejaste de sonreír, ni siquiera cuando sus labios casi te besan. No lo haría, porque no se lo has permitido, porque al final iba terminar siendo un corderito más de tu rebaño. Después de todo, para eso fueron creados los humanos, para adorarnos.

Yo hago lo que a mí, se me antoje — Hablarías sobre sus labios. — Y contrario a ti, humano, no soy controlable — Llevarías la diestra a su mejilla, para acariciarla delicadamente. — Aunque me alegra saber que solo tienes la cara de afeminado — Para entonces, ya habrías caminado hacía atrás, dando una pirueta en tu propio eje para seguir con el patrullaje. — Serás alguien interesante... mas adelante — Quizá su fuego consume cual oscuridad perpetua. Pero existen otras cosas en este mundo. Su ardor es nada comparado con la capacidad de romper las leyes universales.

Si es que, después de todo eso, no se ofendía, la relación entre ambos subiría a mayores niveles. Ella moliendo su existencia y él... ¿Intentando dominarle? Se había propuesto un juego sobre la mesa, solo bastaba saber si ambos estaban dispuestos a jugarlo.

Reto: Desvestir a alguien.
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#10

Mensaje Keigo17 Sep 2020, 19:20


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