Un sendero singular

Examen Chunin: Yatsuha & Kuki

Antaño se solía entrenar en el sistema de cuevas que recorre el interior de las montañas que rodean la aldea; sin embargo, luego de algunos eventos y con el cambio del último Amekage, se sellaron numerosos túneles y las salidas alternas que se encontraban dentro de la aldea; dejando habilitada la entrada principal como único acceso a esa zona. Actualmente, se apartó toda la zona norte de la aldea como diferentes zona naturales y artificiales para entrenamientos de todo tipo.
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Campos de Entrenamiento, Amegakure no Sato
País de la Lluvia
45 de invierno/148
9:57 a.m.

Un sendero singular
Examen Chunin: Yatsuha & Kuki


Llovía copiosamente como era usual en aquella época; no obstante, los ciudadanos de la aldea y el país no parecían particularmente molestos al respecto. En la academia de Amegakure sucedía lo mismo: shinobis de todo tipo y jerarquía recorrían los pasillos exteriores y los patios en dirección a los campos de entrenamiento sin detenerse a pensar por un segundo en como podrían afectar las precipitaciones el resto de su día.

Ella tampoco parecía molesta al respecto, aunque para ser honestos, a ella le afectaba un poco más que a los demás; especialmente sus ninken, pues la lluvia humedecía la tierra y limitaba significativamente su capacidad de rastreo y ese justamente era su trabajo más importante.

A diferencia de otros estudiantes o maestros en las inmediaciones, la rubia no usaba una sombrilla. En el umbral de la salida posterior del edificio, bajo un gran arco de concreto de varios metros de altura, la rubia observaba hacia el norte cubierta su cabeza con la capota azul oscura de su capa. Ese era el lugar donde se había citado a las únicas dos kunoichis, aspirantes a chunin, que había aprobado el examen escrito la semana anterior. Estaba allí hacía unos cinco minutos y la hora acordada estaba a un par de minutos más.

Haruka no era alguien que le gustase esperar y tampoco le gustaba dejar esperando a nadie.

Esa mañana sólo uno de los canes le acompañaba. Un lobo gris, de temido aspecto y ojos de diferente color. El pelaje largo y alborotado en su lomo le daba un aspecto salvaje que inspiraba temor a casi cualquier pasante observador, pero una de las características que la Inuzuka más adoraba de él.

El canino esperaba junto a ella, como siempre. De los dos compañeros era el más agresivo pero el más dependiente de la compañía de la mujer; sin embargo, ninguno de los dos hablaba. No había necesidad. Ambos sabían el por qué estaban allí y más allá de eso podían entenderse de una manera asombrosa, casi sin palabras.

¿Conoces a las chicas? —preguntó Akame, de repente.

Su nariz alzada al viento, tratando de reconocer algún aroma conocido entre los muchos que merodeaban la zona de la academia y los campos de entrenamiento.

He visto sus fotografías —replicó Haruka, encogiéndose de hombros— y sus perfiles. Pero creo que nunca he estado en contacto con ninguna de las dos.

Podría ser extraño para cualquier oyente casual que la conversación hubiese muerto allí, tan repentinamente como había empezado; pero eso era algo común en aquel par. Aunque no llevaban mucho tiempo allí, ella sabía que el lobo empezaba a impacientarse por tener que estarse quieto. Esa era su naturaleza.

AkameMostrar
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IndicacionesMostrar
¡Bienvenidas a su examen chunin!

Como les había informado previamente, el "examen escrito" al que se refiere el texto equivale al MP que tuvieron que enviar para determinar si eran aceptadas o no.

En cuanto a mecánica, la intención es hacer el tema dinámico y no prolongarlo en el tiempo más de lo necesario. Aprovechando que sólo somos tres en el tema. Depende mucho de ustedes y su constancia para responder. Pero más allá de eso, tómenlo con calma, disfruten el escenario, la idea de lo que deben hacer y la naturaleza de sus personajes. Si tienen dudas, saben como contactarme.

Las reglas son las de siempre.
  • Tienen 48 horas para postear, prorrogable a 72 en caso de ausencias justificada.
  • Dentro de un spoiler tendrán que colocar su inventario y en otro, un pequeño resumen de sus acciones.
  • Posts de combate deben cumplir con las reglas generales de información de técnicas y daños al final del mismo. Ausencia de esta información o los spoiler mencionados en el punto anterior pueden terminar en invalidación de un post o una mala calificación general.
  • El examen supone que conocen el sistema a profundidad y que ya son uno con él, por lo que se tendrá en cuenta este aspecto a la hora de evaluar el tema.
  • En este primer post deben mencionar el examen escrito una semana antes y mencionar que fueron citados aquí a las 10:00 a.m. para la parte práctica.

#1

Mensaje Inuzuka Haruka22 May 2020, 07:02


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Re: Un sendero singular



Campos de Entrenamiento, Amegakure no Sato
País de la Lluvia
45 de invierno/148
10:00


Lluvia, siempre lluvia. Del cielo cual dulce cascada, clara como el crital, pura y fria. Creaba un ruido blanco que era complemento, con el que la aldea no estaba completa. Su humedad y su frio contrastaban con la calidez de sus habitantes. Siempre trabajando en post de el bienestar de la aldea, Ya desde esas horas la vida empesaba a manifestarse sobre la superficie de los adoquines, iniciendo el dia de manera peresosa casi. Cual fuego, iría tomando fuerza de a poco, con forme pasara la mañana, convirtiéndose en una gran llamarada que generaría la fuerza motora, las entrañas de la gran máquina de guerra.

Una tripe capa de pintura blanca cubriría el paisaje, la blanca lluvia que cubría el paisaje con una sensación confinada, pero extrañamente tranquila, las gotas de lluvia era intimidantes de una manera inexplicable, e hipnóticas. Pero al entrar en contacto con ellas gozas de una profunda libertad, de la que tampoco puedes dar cabida lógica. Simplemente existe y eso es todo lo que importa. Y era esta misma agua la que creaba un ruido blanco, ya mencionado y que era la segunda mano de hermosa pintura. La tercera era la fantasmagórica luz que a duras penas, deformándose y distorsionándose, al punto de que su sombra quedaría reducida a un recuerdo. Al no existir el ambiente se llenaba de una falsa blancura, una claridad que no era más que oscuridad disfrazada. La tercera y más evanescente capa de las tres capas, que juntas crearían un ambiente macuico, que encadarían a los sentidos con sensaciones, efímeras pero agradables.

Esta sería la mañana en la que nuestra protagonista saldría de su casa, desde que había tenido el valor de presentar ese examen la semana pasada, había estado muy ansiosa, se pasaba los ratos libres de un lado para otro en su apartamento, caminando en círculos. Como buscando con esto que el sol pasara más rápido, o más lento difícil saberlo. Aunque sus facciones no demostraban mucho pero su lenguaje corporal era fascinante. Los gestos delicados y gráciles eran remplazados por nerviosos, y un poco toscos. Comprobaría sus ropas una y otra vez, perdí la cuenta de cuantas veces reviso su equipo una y otra vez. Para cuando por fin estuvo fuera de la casa, rumbo a el destino pautado, había comprobado tantas veces su ropa y equipo que era imposible que estuviera mejor arreglado. A medida que sus pasos se movían por lentamente por los adoquines de desgastada piedra, sus gestos se irían asentando, siendo cada vez menos erráticos y regresando a la su actitud habitual.

Andar pausado, aunque no excesivamente lento. Amparado por el tiempo ya que faltaban un par de horas antes de que la reunión diera lugar como estaba establecido, ella parecía estar perfectamente con esto ya que no tenía ningún apuro. La tela de su Yukata parecía moverse con el viento, más que por su accionar. Dando la sensación como que fuera un espantapájaros que sostenía a un paraguas para protegerse del clima, que no paraba de azotarlo cual tambor, casi rompiendo la continuidad de blanco que existía en el lugar. Pero ignorante de esto, Kuki seguía caminando como bajo la lluvia, como lo había hecho desde el que residía en ame.

Aunque la ciudad estaba cambiada, había entrenado un par de ocasiones en esos patios desde su fundación, por lo que estaba familiarizada con el laberíntico trayecto a destino. Y al entrar, sería muy evidente que no estaba sola en ese espacio, había una presencia en ese lugar, sombría y con un semblante particular. Pelo rubio casi blanco, aun que era algo complicado de distinguir debido a los tonos grises que predominaban en el ambiente. Con el mismo semblante anterior, aunque con pasos mas gráciles cual felino. Se acercaría para ver mejor a la presencia que en impávida parecía esperar. veinte pasos seria lo que finalmente los separara, un ligero movimiento de cabeza, revelaría lo que sus ojos no por acción de la venda. La estaba estudiando, y fue solo después de este gesto difuminado por la lluvia que su voz resonaría, por encima de la blanca capa de ruido.-Kuki Yotsuki, vengo por la cita.- Clara y concisa. Sin rodeos ni segundas intenciones, demostraría su intención para estar en ese momento y en ese lugar.
aspectoMostrar
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ResumenMostrar
Sale de su casa con casi una hora de adelanto, pero como camina a paso lento, llega a la hora.
Se posiciona a veinte pasos (10 metros) Se identifica y espera.
inventarioMostrar
bandana de ame ( como guarda pelo)
Bo (enfundado en la espalda)
Ninjato (Cintura lado derecho)
Protector de mano ( ambas manos)
Comunicador (oreja derecha) [Apagado]
Respirador ( Cintura parte anterior)
porta armas pequeño---Pierna derechaMostrar
Hilo ninja X2, Shuriken X3
porta armas mediano---(cintura lado izquierdo)Mostrar
Kunai X2, hoja de mano X2, Píldora de soldado X 1, Ganzúa X1
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#2

Mensaje Kuki23 May 2020, 19:34


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Re: Un sendero singular


Campos de Entrenamiento, Amegakure no Sato
País de la Lluvia, 10:01 AM
45 de Invierno/148



Pequeño cambio en la rutina. Esta vez fueron los movimientos de Yatsuha levantándose los que medio despertaron a la peli-rosa, que se revolvió con pereza debajo de las sábanas, como tratando de recuperar el calor perdido por la ausencia del cuerpo de su compañera de cama.

El cuarto seguía en penumbras. Era esa hora gélida justo antes del amanecer. Acompañada del ruido incesante de la lluvia sobre la ventana, la kunoichi se movía con pasos sigilosos por el apartamento; ordenando ropa, disponiendo de sus porta-armas, poniendo a hervir agua. Dejando todo listo para ese anticipado día. Estaba claro que la ansiedad no le habían permitido dormir más.

Habían pasado ya ¿cuántos meses? Largas estaciones se habían sucedido una tras otra desde que había llegado a Amegakure. Viviendo allí, con Akiko, todo había sido más ameno. Miró hacia la cama, hacia el bulto envuelto en frazadas, que había vuelto a caer rendida al sueño, y cuyo profundo respirar se acompasaba con el de las gotas de agua que marcaban el ambiente de esa… su aldea.

Era un extraño concepto ese: el de pertenencia. No se le escapaba la disonancia entre lo que quería pensar de sí misma y lo que sentía; en lo que de a poco se estaba convirtiendo, perdiéndose cada vez más a sí misma dentro de sus propias maquinaciones. Pero ya no lo resentía. O bueno, al menos, no tanto.

Los lazos que había formado en esa ciudad eran algo totalmente nuevo para ella. Y aquel día, iba a dar otro paso más hacia lo desconocido. Hacia el territorio inexplorado que suponía tomar nuevas responsabilidades para con la aldea: era el día de su examen de ascenso.

Iba una semana desde la prueba escrita. Las preguntas habían sido más complicadas de lo que esperaba, y la habían sumido durante esos largos días de espera en un estado contemplativo de ansiedad creciente. Había recibido el citatorio para el examen práctico para el 45 de Invierno, y ese día, finalmente había llegado.

Se esforzaba por no demostrarlo, pero estaba nerviosa. Lo había estado mientras contestaba las preguntas de la prueba aquel día. Lo estuvo durante toda esa semana. Y lo seguía estando todavía. No es que desconfiara de sus capacidades o algo. Sino que, sinceramente, no sabía muy bien lo que realmente estaba haciendo allí, en Amegakure.

En un principio la aldea había sido solo un lugar seguro en el que esconderse. Un lugar al que su pasado no la vendría a buscar. Alguien con sus habilidades podía hacer un buen dinero trabajando para una organización militar como una aldea ninja, por lo que le había parecido una buena idea en el momento. Pero ahora, que estaba con estas ideas de ascender en la cadena de mando, de aportar de forma más activa -aunque fuera para su conveniencia- y de ser cada vez más visible para los altos mandos, se asustaba. No era propio de ella.

Sacudió la cabeza ante el pensamiento. Esa no era ella. No era Imano Yatsuha la que pensaba así. Era un ser que hace mucho tiempo había enterrado en lo más recóndito de sus pensamientos. Alguien que necesitaba hacerse a la idea de que no existía -si es que fuera posible-. Respiró profundo para calmarse. Necesitaba enfocarse.

Terminó de asearse. Se arregló el pelo en una cola de caballo, vistió sus ropas y se sirvió un desayuno frugal. Revisó sus armas una vez más para asegurarse de que todo estuviera en orden; y como hubiera hecho en otra ocasión, sacó del closet uno de los rollos de tatami que usaba para practicar cortes, y lo selló dentro de su pergamino pequeño tras realizar unos cuantos sellos. Estaba lista… pero todavía era demasiado temprano.

Se sirvió una segunda taza de té, mientras dejaba pasar el tiempo. Había amanecido del todo, y con los primeros albores de la mañana, Akiko se levantó a la misma hora de siempre al son de una alarma inexistente. Se extrañó al ver a Yatsuha sentada a la mesa tan temprano, y con la mirada perdida. Pero se sonrió sin decirle nada. Después de todo la conocía. Y sabía que, aunque la pelinegra no quisiera admitirlo, ese era un día especial. Le hizo la cortesía de tratar esa mañana como cualquier otra, al menos hasta después de un par de horas, cuando salieron juntas a la calle cada cual a su destino.

-Yatsuha… -Hizo una pausa cuando llegaron a la esquina en que se separaban, quedando de pie bajo el alero de uno de los edificios departamentales para no mojarse directamente. Se le encimó y le dio un fuerte abrazo. -Para cuando vuelvas hay que hacer una fiesta en la casa de Katsuhiro como cuando nos conocimos -.

La pelinegra, tomada por sorpresa, tardó un segundo en corresponderle. La hacía sentir incomoda ese abrazo, pero si tenía algún sentido, era una incomodidad que apreciaba.
-Claro -la apretaba en respuesta, respirando profundo, cerrando los ojos. Alargando el momento antes de separarse. Le era difícil pretender delante de ella.
-Solo dile a ese rojizo que más le vale estar listo para reabrir la tienda cuando lo vea. No quiero volver a escucharlo decir cosas deprimentes… ¡Ah! Y que se consiga harta de esa yerba, que quiero estar de fiesta hasta tarde. -Y así, se despedieron entre risas, deseándose suerte para ese día entre ambas.

Caminó a paso lento por la ciudad. Era capaz de calcular el tiempo que le tomaba llegar a los campos de la academia desde su apartamento, y estimaba que al paso que llevaba era capaz de llegar a la hora indicada. Deambular por la aldea le permitía, además, sopesar en lo concreto lo que hacía. Si llegaba a chunin, era ese mismo lugar con el que se estaba comprometiendo: con esos ciudadanos, con esos mercaderes, con esas personas. Pues por poco que le importaran todos ellos, iba a ser su trabajo protegerlos. No podría descansar en el hecho de ser un genin que solo sigue órdenes. También tendría que darlas… enforzarlas.

Para ella, el ciudadano promedio hedía a debilidad. Sus vidas eran tan insignificantes como la suya, y carecían de la capacidad de defenderse por sí mismos. Les resentía desde el fondo de su corazón, pues no podía evitar que esa idea que estaba detrás de ella -enterrada en el fondo de sus pensamientos- transpirara en la persona que estaba tratando de ser. Era un poco deprimente cuando lo ponía de esa manera. Sobre todo porque Akiko y Katsuhiro eran de esos ciudadanos.

Para cuando se dio cuenta, estaba de pie junto al frontis del complejo de edificios que componía el campus de la academia. Entró ya sin más dilación, moviendo su cuello a uno y otro lado, tronando las articulaciones. No podía perder más tiempo en pensamientos sin sentido. No era el momento para ello.

El movimiento en los pasillos era ajetreado, como de costumbre. Salió hacia los patios traseros del complejo por detrás de los edificios, camino hacia la amplia zona abierta que ahora funcionaba como campo de entrenamiento. En la distancia, observó una espalda conocida que recién se estaba ubicando a varios metros del pórtico de salida: su albina compañera de escuadrón, Kuki.

Apresuró sus pasos para alcanzarla, llegando pocos segundos después de que terminara de decir algunas palabras; aparentemente, se presentaba. Se puso por su lado derecho, a no más de un metro. Le ofreció una mirada y una sonrisa como saludo, esa sonrisa torcida y ladina que siempre traía, de boca abierta, mostrando los dientes superiores.

Yatsuha iba ataviada casi toda de negro. Vestía una camiseta de cuello de tortuga, manga larga, ceñida y térmica. Un pantalón bombacho holgado, rematado con las calcetas por sobre el género hasta la altura de las pantorrillas. Y calzaba unas botas militares -también negras- de caña alta, bien anudadas. Lo único de diferente tono, era el sombrero cónico que llevaba, de paja y de alas tan anchas como sus hombros para protegerla de la lluvia.

Sobre la camiseta, traía un haori a juego del conjunto, del mismo color y sin diseños, que usaba abierto. El pantalón iba ajustado a su cintura gracias a un cinturón de cuero; cuyo principal fin era soportar su porta-armas grande a su baja espalda, y el tantō pasado por su costado izquierdo. El resto de sus armas, estaba repartido entre sus dos estuches pequeños amarrados a los muslos sobre el pantalón; la bandana, amarrada en la frente como identificativo.

Frente a ellas, una mujer de cuerpo esbelto y atlético, les daba la espalda. La capucha echada sobre la cabeza le daba un aire de misterio y un aspecto que, a la genin y adolescente, se le hicieron muy atractivos. Se hallaba al umbral del enorme arco de concreto que servía como pórtico hacia los espacios abiertos. Miraba hacia el norte, hacia los campos mismos.

A la pelinegra no se le escapaba que ese era el lugar de encuentro al que la habían citado. Y aunque estaba algo sorprendida por ver a su compañera de escuadrón en el mismo lugar, lo que había robado toda su atención -además de la mujer misma- era el enorme lobo gris junto a ella. Era de un aspecto y pelaje que lo hacía verse de lo más salvaje. Al punto en que le asombraba que se estuviera quieto allí, a la espera.

Tragó saliva de forma sonora. Las preocupaciones con las que había llegado se desvanecieron en un instante. Era solo un sentir, pero allí, bajo la lluvia incesante, a la luz de una mañana oscura y el paisaje de fondo; la visión de esa mujer de espaldas, capota sobre la cabeza y con aquel lobo a su lado, le daban tal impresión que se le subieron un poco los colores al rostro.

Un porte marcial, un aspecto misterioso, un cuerpo atractivo. Quizás superficial, pero tenía exactamente la presencia que a ella le encantaría proyectar. Recordó que, aunque fuera banal, para ella que carecía de grandes ambiciones y a la que la vida le importaba un bledo, verse cool era tan buena razón como cualquier otra para seguir su camino. Se había enamorado.

-Imano Yatsuha, presentándose -su voz salía con el tono decidido que Kuki conocía, aunque si hubiera sido cualquier otra persona que las estuviera esperando, seguramente hubiera sonado tan desinteresada como cuando llegara a la aldea. -Estoy lista para lo que sea -llevaba sus dos manos a la cadera y separaba las piernas a la altura de los hombros. Más que nerviosa… ahora estaba excitada.
DetallesMostrar
ResumenMostrar
1. Se alista en la mañana y realiza el "Fūin no jutsu" para sellar un rollo de tatami en el pergamino pequeño.
2. Recorre la ciudad a paso lento hasta llegar apenas unos instantes después de Kuki al lugar y hora citada.
3. Crush (?) y se presenta.
TécnicaMostrar
Fūin no Jutsu (Técnica de Sellado)FuinjutsuRango ERequisitos:
  • 5 puntos en atributos Espirituales.
  • Pergamino ninja.
  • Contacto físico con el pergamino.
Sellos: Liebre → Carnero.
Efectos:
  • Guarda o extrae un objeto dentro de un pergamino ninja.
Coste: 5 PC.
Esta es la técnica más básica de sellado. Se trata de realizar dos sellos, para luego hacer uso de un pergamino para sellar en él algún tipo de objeto en los huecos que posea el pergamino en sí, dibujándose un sello característico propio de cada objeto. Puede romperse el sello en sí para sacar el objeto del interior.
Código:[fuin01][/fuin01]

-5 PC
InventarioMostrar
Porta armas grande - Baja espalda - 19/25
10 Shuriken
3 Ganzúas
2 Kunai
1 Cuchilla de mano
1 Pergamino pequeño*
1 Granada de humo
1 Comunicador
Pergamino pequeño* - 1/1
1 Rollo de tatami grande
Porta armas pequeño - Muslo derecho - 5/5
2 Kunai
1 Kunai (con 1 Hilo Ninja amarrado de la anilla y 1 Sello explosivo en la empuñadura)
Porta armas pequeño - Muslo izquierdo - 10/10
10 Senbon
Al cinto - Costado izquierdo
1 Tantō
Cabeza - Frente
1 Bandana de Ame
Sé que quedó demasiado largo, pero es lo que salió (?) De ahora en más evitaré rellenar tanto, pero sentí que todo era necesario D_:

#3

Mensaje Imano24 May 2020, 08:51


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Un sendero singular - 10:03 a.m.


El silencio entre ambos, interrumpido sólamente por el repicar de la lluvia sobre el pavimento, no se prolongó más que un par de minutos. Como estimulados por la misma corriente de aire, las orejas del lobo se alzaron repentinamente y la mujer elevó su rostro.

¿Es hora? —preguntó el lobo.

Haruka extrajo un pequeño reloj de bolsillo, revisó las manecillas y asintió antes de guardarlo nuevamente. Apenas y giró su rostro. Ambos percibían un aroma desconocido acercándose desde la retaguardia.

La recién llegada venía a todas luces preparada para todo, a juzgar por las armas que sobresalían de su silueta. Lo más llamativo era le venda que cubría sus ojos, lo cual hizo alzar las cejas a la ANBU, que al verla desde lejos llegó a confundirse por un momento. En el perfil de la chica no mencionaba en ningún lado que estuviera ciega.

La vio mover sus labios, pero en la distancia sus palabras se escuchaban más bien poco y con un gesto de la cabeza le indicó que se acercara. Al hacerlo vio a la segunda aspirante acercarse detrás de la primera, por lo que el gesto le valdría para las dos.

Esperó a que estuvieran a sólo dos o tres metros de distancia para hablar.

Estaba a punto de irme —dijo con tono severo—. Para algo tan importante, llegar sobre el tiempo es casi lo mismo que llegar tarde.

Akame dejó escapar un bufido al escucharla, casi en apoyo a lo que decía. De los dos, el más impaciente era él, en realidad. Pero la rubia estaba en su papel de maestra y no dijo nada al respecto.

Yotsuki, Imano. Soy Haruka Inuzuka, Jefe de la seguridad de Amegakure —dijo después—. Me alegra conocerlas al fin. Será agradable evaluar a dos mujeres fuertes e independientes buscando avanzar en un mundo lleno de violencia como el nuestro... —aunque sus palabras parecían acarrear algún tipo de crítica, sus labios se curvaron en una sonrisa orgullosa—. ¿Quién dijo que los sólo los hombres tenían derecho a toda la diversión?

Un nuevo gruñido del canino interrumpió el discurso, casi como si estuviera reclamando ante sus palabras. La mujer amplió su sonrisa al escucharlo.

Pero antes de empezar, debo saber algo... —caviló la Inuzuka, mirando a la Kuki a los ojos. Bueno, más específicamente a la venda que los cubría—. ¿Qué problema hay con tus ojos, Yotsuki?

Más allá de la relevancia de su pregunta, estaba el asunto de la curiosidad que eso le generaba. En cualquier caso tendría que vigilarlas atentamente durante toda la duración de la evaluación y no le vendría mal saber la razón de aquel detalle. No quería tener ningún imprevisto durante el evento.

AkameMostrar
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#4

Mensaje Inuzuka Haruka25 May 2020, 01:40


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Re: Un sendero singular


El ensordecedor ruido de las gotas de lluvia, eran más fuertes de lo que se pensó primero, la figura de la mujer pareció percatarse por mero azar del destino de la presencia de la alvina en el lugar. Aunque muy seguramente fue por otros medios, después de todo con los años de experiencia de seguro tenía algunas mañas, difícil saber. El caso es que la detectaría, y aunque la lluvia lo dificulto, seria visible un muy pequeño gesto en el rostro, del cenizo. Antes de que el gesto se hiciera visible. Si la azabache hubiera planificado esa entrada, no hubiera estado tan sincronizada como lo estuvo esa. Justo cuando la alvina diera el primer paso de los seis que realizaría para poder quedar a una distancia más que suficiente para escuchar las palabras que se le dirigían.

EL regaño esperaría ni un segundo, en salir de los labios de la cenizo, su reclamo era legítimo, y a él la alvina no respondía de más manera que agachando al cabeza en una reverencia, denotando respeto y arrepentimiento por partes iguales. Si notara o no el bufido del animal, es algo que se escapa de mis conocimientos ya que no pareció reaccionar al mismo. Como si paso en cambio con las palabras que una vez se le dirigían al dúo. - Aprecio que nos acompañe.- Diría ante la primera frase de su sempai, ante la pregunta su diestra tomaría su barbilla en gesto pensativo. Antes de contestar - No recuerdo haberlo leído en ningún lado. - Diría con inocencia, ya que de verdad había buscado en sus recuerdos la respuesta, sin encontrarla.

Pero su cara pensativa dibujaría sorpresa ante la pregunta que se le realizaba, aunque se le pasaría rápido. Después de todo no era la primera vez que las personas pensaban mal de su complemento. Su mano diestra, abandonaría el agarre de su mentón he iría detrás de su cabeza, y con un movimiento delicado, aflojaría la tela que reposaba sobre sus ojos. Descubriéndolos por completo, al igual que la cicatriz alojada en su frente. Mostrando unos orbes aguamarina, que brillaban ante la lechosa luz que se colaba entre las nubes. Los mismos no mostraban la expresión apagada, al contrario estaban llenos de vida, aunque tan fríos como un glaciar. Y sin abandonar esa expresión diría. - veo perfectamente haruka-sempai. - Respondería con el tono habitual.




resumen(directo a lo importante)Mostrar
Se acerca,contesta a la pregunta que se les realizo. Luego se quita la venda para que pueda comprobar que no existe nada malo con ellos.
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#5

Mensaje Kuki28 May 2020, 23:30


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Re: Un sendero singular


Apenas arribó vio a la mujer hacer un gesto de cabeza como aparente indicación de que se le acercaran. La lluvia no paraba de caer y le pareció que quizás la cercanía del pórtico algo podía guarecerla. No se detuvo junto a Kuki al llegar a su lado, ofreciéndole una mirada y una sonrisa como saludo -solo que de paso-, hasta quedar a lo que estimaba eran unos dos metros de la rubia, y por el lado derecho de su compañera.

Cuando la escuchó referirse con severidad por la hora a la que llegaban, apretó los labios y frunció la boca con seriedad. Se cruzó de brazos. No es que se sintiera avergonzada, tampoco que estuviera de acuerdo con la noción de que llegar sobre el tiempo era similar a llegar tarde, pero bien le valía fingir un poco de consternación como mínimo. No estaba para poner excusas sobre un tema que creía que, para quién era importante, daba igual lo que pudieras decir sobre ello. Kuki lo llevó un poco más allá, y agachó la cabeza como disculpa. “Yatsuha” se suponía era un poco más altanera.

En cualquier caso, era su prerrogativa como superior establecer los parámetros con que tratar a sus subordinados -que es lo que eran ellas-. Mismo privilegio por el que -en parte- estaba buscando ascender. Aunque no era muy conveniente que otros supieran de sus superficiales intenciones.

Y menos la jefa de seguridad de la aldea. El titulo la dejó sorprendida. Echó la cabeza ligeramente hacia atrás a la par abría grande los ojos y entreabría un poco la boca. Si su sola presencia le había atraído en un principio, su título era igual de impresionante… y peligroso. El sobresalto duró poco, claro, pues lo que tenía para decirles esta vez le sacó una genuina sonrisa.

Sin duda el mundo era violento; para ella, parte inherente de la relación entre sus partes. Era lo que, con el tiempo, hasta había aprendido agradecer. Una de las cosas que hacía todo un poco más divertido. Y la perspectiva de Haruka parecía ser bastante cercana a la suya, y su pregunta retórica final, encendió un fuego de excitación en su estómago.

Era consciente de ello y hasta cierto punto le molestaba que “la hicieran sentir cosas” -si eso tenía algún sentido-. Pero esa era la habilidad de un líder, después de todo. La capacidad de manipular la emocionalidad de quienes estaban a su cargo para dirigir sus esfuerzos hacia un objetivo. Para algunos algo consciente, para otros instintivo. El tipo de fuego que tenía que aprender a despertar en otros si lo que quería era ascender en la jerarquía de la aldea.

Tomaba nota mental de sus pensamientos, mientras esperaba a que Kuki respondiera la pregunta directa que le habían hecho. Si era sincera, también le llamaba la atención. Se había preguntado lo mismo cuando la conociera, pero en el contexto, habían estado muy ocupadas tratando de dar pelea a Kyoshiro y Kiyoki en las cavernas. Luego, el momento había pasado y habría sido algo incomodo de preguntar tras tantos meses.

Entre camaradas, ganarse la confianza era importante, pensaba. Y así como a ella le gustaba guardar sus secretos, “respetaba” los de sus compañeros. No por motivos altruistas, ni mucho menos, sino porque era el tipo de cosas que sentía se sonsacan de forma orgánica y con el tiempo; previniendo de esta manera, que otros le hicieran preguntas incómodas a ella. Siendo la venda en los ojos de Kuki solo un ejemplo de como maquinaba constantemente hasta las cosas más superficiales.

Pero ahora que la oportunidad de saber aquello se presentaba, puso oreja mientras miraba por el rabillo del ojo a la peliblanca. Miró en su dirección ya de forma directa, torciendo el cuello para verla, cuando se quitó del todo la venda, mostrándole -al menos a ella- por primera vez la cara descubierta. Tenía unos hermosos ojos celestes que iban a juego con su blanquecino e inocente rostro. Y algo más, vedado parcialmente por el flequillo.

Se preguntó si la razón para usar esa venda era realmente esa cicatriz en su frente. ¿Se sentiría avergonzada? En lo que la conocía no le había dado la impresión de ser alguien que se preocupara por cosas como esas, quizás había algo más detrás de ello. Aunque una vez dicho eso, no era de subestimar el efecto mental que podía tener en una persona su apariencia. Llevar una venda era como decirle al mundo que estabas ocultando algo. Había mejores formas de hacerlo.

-Venga, que guapos esos ojos, Kuki, ¿eh? Te los tenías bien guardados. -Si había estado hasta entonces de brazos cruzados, ahora apoyaba las manos a cada costado de su cintura. Lanzaba el comentario de forma casual, con una sonrisa pícara plasmada en la cara.

Torció la vista nuevamente hacia la Inuzuka y su lobo. Al que quedó mirando por un instante, fijándose en sus ojos de distinto color. -Haruka-san… y ¿cómo se llama tu amigo? -Le habría gustado acercarse. A diferencia de las personas, le agradaban los animales, pero no estaba tan loca como para tratar de acariciar de la nada a un lobo de apariencia tan intimidante. Y si no se equivocaba, recordaba al Inuzuka que le había ayudado en un entrenamiento varias semanas atrás, sus compañeros caninos no eran solo mascotas, sino hermanos de armas en su propio derecho. Por un instante se le pasó por la cabeza que quizás durante el examen iba a tener más de una oportunidad para tenerlo de cerca. La idea no le disgustó.

-¡Ah! ¿Y de qué va este examen? Al menos a mí no me dijeron nada, salvo que era una prueba práctica. Err… ¿vamos a luchar entre nosotras? -Alternaba con el dedo indice de la mano izquierda entre sí misma y Kuki de forma repetitiva. O quizás tendrían que ir contra la rubia y el lobo. No estaba segura cuál de los dos casos sería más difícil… Pero una nueva mirada al lobo y a la Inuzuka la convencieron. La segunda opción. Seguramente la segunda opción sería la más complicada…
DetallesMostrar
ResumenMostrar
1. Reacciona, pero se mantiene en silencio ante las palabras de Haruka.
2. Observa el rostro descubierto de Kuki.
3. Pregunta por el nombre del lobo y sobre el examen mismo.
InventarioMostrar
Porta armas grande - Baja espalda - 19/25
10 Shuriken
3 Ganzúas
2 Kunai
1 Cuchilla de mano
1 Pergamino pequeño*
1 Granada de humo
1 Comunicador
Pergamino pequeño* - 1/1
1 Rollo de tatami grande
Porta armas pequeño - Muslo derecho - 5/5
2 Kunai
1 Kunai (con 1 Hilo Ninja amarrado de la anilla y 1 Sello explosivo en la empuñadura)
Porta armas pequeño - Muslo izquierdo - 10/10
10 Senbon
Al cinto - Costado izquierdo
1 Tantō
Cabeza - Frente
1 Bandana de Ame

#6

Mensaje Imano29 May 2020, 01:33


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Un sendero singular - 10:07 a.m.


La rubia simplemente asintió, apenas perceptiblemente, ante las palabras de la Yotsuki; sin dejar de notar el pequeño mohín de desacuerdo de su compañera. No le importaba. No las había elogiado simplemente por hacerlas sentir mejor, sino porque se habían ganado el derecho a estar ahí por sus propios méritos y, en su opinión, eso incluía tener sus propias opiniones sobre el mundo que las rodeaba.

La increpada no respondió a la última pregunta directamente. Antes, optó por retirarse la venda y elevar su mirada gélida y llena de vida, como el color del océano que reflejaba. Una preocupación menos.

El lobo, no obstante, menos preocupado por los ojos y más por las desconocidas, gruñó de nuevo al escuchar el apelativo utilizado por la menor. Intentaba ser cortés, pero desconocía el correcto uso de los honoríficos. Claramente la Inuzuka merecía uno diferente; pero antes de poder transformar su gruñido en una vívida amonestación, la azabache interrumpió el momento dejando de lado la tensión demostrada hasta el momento.

Akame-sensei, para ustedes —gruñó el canino con tono digno y gutural—. Igual que Haruka. Ella es la Jefe de seguridad y un ANBU, no una simple compañera de clases.

Haruka dejó escapar una risita por la crudeza de su compañero, sin demostrar molestia al respecto. Aunque la capota sobre su rostro opacaba un poco las expresiones de su rostro. Tampoco lo contradijo, en todo caso.

No sé para qué usas la venda, Yotsuki, ni me importa —terció hablando hacia la peliblanca—. Sólo te advierto que, así como en la vida real, este examen no será sencillo y si por las apariencias pones en peligro la funcionalidad de tu vista, te verás en aprietos muy rápido.

El tema moría ahí, al menos para ella. Su objetivo no era una orientación sobre la gestión de imagen de ninguna de las dos. Como cualquiera podría haber adivinado con sus comentarios, consideraba el valor del individuo por sus acciones y no por su aspecto.

Y entonces, la pregunta de Yatsuha le arrancó una nueva sonrisa, pero esta vez con cierta malicia y un brillo de astucia en su mirada.

Ya habrán luchado entre ustedes varias veces, supongo —dijo con tono misterioso—. Así que no tendría ninguna gracia. De otro lado, el rango implica mucho más que mantener el pie en combate, así que tampoco seré yo el objetivo de esta práctica.

La mujer giró su cuerpo ligeramente, enfocando su mirada hacia el nor-este de la aldea. Desde aquella posición podía verse el bosque del olvido en la distancia. Al menos la zona de la entrada. Un sendero pavimentado conducía desde allí hasta ese lugar, cuyas puertas se continuaban en una cerca de alambre hasta donde alcanzaba la mirada de lado y lado.

¿Conocen el Bosque del Olvido? —preguntó señalando la entrada con un gesto de su cabeza—. Un ladrón se las arregló para infiltrarse, de alguna manera, en la Atalaya Central. Los guardias se dieron cuenta a tiempo, pero el tipo logró huir. Creemos que logró apoderarse de un importante pergamino que contiene una técnica secreta de la aldea —su expresión se había endurecido al hablar. La sonrisa se había esfumado—. Probablemente se trate de un traidor, así que debe conocer muy bien la aldea y un testigo afirma haberlo visto correr en dirección al bosque.

La Inuzuka desvió su mirada hacia cada una de las aspirantes, con una tenebrosa expresión de mal agüero.

Tienen una hora para encontrarlo y recuperar el pergamino —indicó finalmente—. Si no lo consiguen, tendré que enviar un jounin en su lugar; pero de ser así, significa que no están listas para esto.

Un nuevo gruñido de Akuma le dio aún más impacto a sus palabras; sin embargo, el tiempo era de ellas. Podrían hacer preguntas, claro; pero desde el mismo momento de su presentación la evaluación había empezado.

AkameMostrar
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#7

Mensaje Inuzuka Haruka29 May 2020, 03:03


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Re: Un sendero singular


La venda reposaba en la diestra de la alvina, los ojos libres de la obstrucción de la tela, se podía ver claramente la trayectoria que estos tomaban, y por tanto fue claro que miraba al canino al momento de hablar, su mirada se encontraba con la de él. Sin ningún reto ni hostilidad. Solo una profunda tranquilidad mientras escuchaba. No daría respuesta a ese monologo, supongo que una justificación estaba fuera de lugar. Al momento de que la cenizo le hablaría, su vista se juntaría con la de ella, con la expresión que había mantenido durante todo el rato. Escuchando atentamente.

Sin la venda ahora salía a la luz un aspecto que antes pasaba desapercibido. Detrás de los ligeros movimientos de cabeza, sus ojos miraban con atención los labios de las personas que le hablaba. Y cuando no, estaba detallando el terreno de alguna manera, su cabeza poco se movía, mientras que sus ojos sí que realizaban todo el movimiento que no realizaba con su cabeza. Miro a la azabache al hablar de sus ojos, miro a akame al momento de que le hablo. Al igual que a Haruka, con todos había repetido el mismo patrón.

De igual manera que con el perro, no daría respuesta ante las palabras de la Kunoichi. Pero su mirada atenta, demostraba que estaba poniendo suma atención a la persona que tenía delante. Esta tampoco tocaría mas el tema, centrando su atención en las dudas que la azabache había soltado. Lejos de dejarlas flotando, las atajaría cual pelota más que dispuesta a contestarla. Dejando bien en claro que la evaluación no sería por medio del combate.- Eso es verdad - Diría como respuesta a su suposición. Por primera vez en el tiempo que habían estado intercambiando miradas y breves palabras, su mirada no se dirigía al dúo. Si no a un punto más distante de ellas. La alvina seguiría la mirada de la cenizo, a la distancia se vería una gran extensión de arboles. Cuyo nombre seria proporcionado antes de que tuviera oportunidad de preguntarlo. Enrollaría la venda al rededor de su diestra, como si estuviera tapando una herida. Pero sin perder el hilo de lo que estaba diciendo su superior.

Sus palabras, dejaban claro que esto estaba más allá de un encargo común. Cuando termino de hablar, el sonido de la tela ciñéndose a al brazo, vendría acompañado por el cambio en el semblante de nuestra protagonista. Sus gestos se afilarían daría un par de pasos en dirección en la que la cenizo miraba, en ese momento hablaría.- No creo que escapara sin recibir daños ¿Lograron herirlo de gravedad? - Una pequeña pausa, antes de continuar.- ¿Hace cuanto paso el robo exactamente? - Su miraba alternaba entre el bosque y su contraria. (Aunque solo la miraba al momento de hablarle). Su cara estaba colocada de tal manera, que pudiera alternar entre uno y otro solo moviendo los ojos. Sin movimientos innecesarios de cabeza. - Toda información que nos pueda proporcionar, seria de utilidad; Sensei. - Pronunciado de manera un poco lenta, un paso dado con firmeza pero con lentitud. Eso fue la sensación que dejo esa última palabra.

resumenMostrar
1 Escucha todo las indicaciones, pero no dice la gran cosa.
2 se ata la venda en el brazo derecho, mientras Haruka termina la explicación.
3 Terminada la explicación, camina dos pasos en dirección al bosque, y realiza un par de preguntas.
inventarioMostrar
bandana de ame ( como guarda pelo)
Bo (enfundado en la espalda)
Ninjato (Cintura lado derecho)
Protector de mano ( ambas manos)
Comunicador (oreja derecha) [Apagado]
Respirador ( Cintura parte anterior)
porta armas pequeño---Pierna derechaMostrar
Hilo ninja X2, Shuriken X3
porta armas mediano---(cintura lado izquierdo)Mostrar
Kunai X2, hoja de mano X2, Píldora de soldado X 1, Ganzúa X1
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Siempre los tendré en mi corazón.Mostrar
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#8

Mensaje Kuki29 May 2020, 05:51


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Re: Un sendero singular


Sus ojos se quedaron pegados en el lobo cuando pronunció palabra. Reaccionó abriéndolos bien grandes junto con las fosas nasales, la boca entreabierta, atónita de oírlo. Era la primera vez que escuchaba a un animal hablar. Claro, a veces escuchas a alguien afirmarlo, pero lo normal era siempre desestimarlo como simple ficción. Que algo así fuera cierto, era difícil de creer.

Pero no podía limitarse a su propia experiencia para analizar el mundo, lo sabía. Aunque tampoco podía negar que aquello le causara sorpresa; era todo un nuevo paradigma si era cierto que las criaturas “salvajes” eran dueñas de consciencia propia -o al menos como ella lo entendía-. Fingir que no importaba sería complicado, pero habría que intentarlo.

Tragó saliva, cerró la boca y relajó el semblante. Soltó una risilla nerviosa al comenzar a hablar en un tono despreocupado; después del lobo y mientras la ANBU parecía algo divertida por la situación. -Disculpas, disculpas… A-Akame-sensei… Haruka-sensei -Un leve gesto de cabeza acompañaba sus palabras como reconocimiento de su error, alternando la dirección de su cabeza hacia uno y otra al nombrarlos.

No tenía problemas con complacer a los demás en lo que quisieran si eso le hacía las cosas más sencillas. Y antagonizar a ese enorme lobo -que encima podía hablar- era exactamente lo que tenía que evitar. Como había hecho con Bianca en su misión, que le había pedido exactamente lo contrario: trataría a los demás como prefirieran.

El tema de la peliblanca quedó zanjado, a quien observó con el rabillo del ojo izquierdo, para intentar observar su reacción ante las palabras de Haruka; aunque fue la falta de dicha reacción la que le dejó más impresión. Todo comunicaba, después de todo.

Pasó a centrar su atención en su superior. El examen no se trataría de un combate. Le pareció advertir un dejo de malicia en la sonrisa que sostenía mientras hablaba. Estaba a la expectativa de sus palabras y en silencio. Fuera lo que fuera, la prueba entrañaría más de lo que parecía. Esa era la impresión que le dejaba.

Pero para cuando terminó la explicación, era ahora Yatsuha a quien se veía con una sonrisa ladina en los labios, excitada ante la perspectiva.

Algo como un traidor y el robo de un pergamino, por supuesto sonaban como cosas importantes. Pero para la pelinegra era casi como un juego. Una situación peligrosa y divertida en la que probar sus habilidades. El examen sonaba mucho mejor de lo que esperaba, que la perspectiva de un simple combate lineal tampoco le entusiasmaba mucho.

Encontraría al sujeto. Tener un tiempo límite, si bien Haruka trataba de hacerlo sonar ominoso, lo hacía para ella una situación todavía más interesante.

Pasó a fijar su vista en la entrada del bosque en lontananza. Era un espacio espectacularmente grande en el que rastrear a una persona. Y una vez pasada la entrada, difícilmente alguien que intenta ocultarse se apegaría a los senderos más transitados.

Pero discernir huellas en un lugar como ese, que debía tener decenas de visitantes todos los días, para alguien sin entrenamiento especializado en ello, sería complicado. Haría falta de toda su concentración… y una buena fuente de información si quería tener éxito.

Kuki no perdió el tiempo con sus preguntas. Ella también tenía algunas. Gastar un par de minutos en ello tenía que valer la pena. La información, por más parcial que fuera, era la clave en cualquier misión. Llevó su mano derecha al porta-armas a su espalda, y hurgueteó hasta sacar el comunicador, comenzando a hablar mientras lo colocaba en la oreja del mismo lado, sin quitarse el sombrero.

-Haruka-sensei… ¿están los perímetros del bosque asegurados? Los campos de entrenamiento no parecen estar cerrados. ¿Hay más gente en ese bosque ahora mismo? -Que de ser así todo se complicaba. Aunque no había queja dibujada en su rostro. -¿Hay algún dato que pueda servirnos para identificarlo? Supongo que no se sabe quién es específicamente, pero… ¿y el pergamino, por ejemplo? ¿es de esos grandes, o uno pequeño que pueda guardar entre sus ropas? ¿tiene algún distintivo? -Hablaba rápido, como si no quisiera perder el tiempo. Kuki también, hacía ademán de ponerse ya en camino y Yatsuha no se demoró en imitarla.

-Y Akame-sensei -miraba ahora hacia el lobo. -“¿A qué huelen los traidores?”- No era tan estúpida como para preguntarlo, pero se le pasó por la mente; intensificando esa sonrisa bandida que llevaba. -¿Qué tan bueno es su olfato? No me malinterprete, no quiero ofenderlo. Tampoco es para pedirle ayuda. Sé que lo tenemos que hacer nosotras. Solo quiero hacerme una idea: ¿sería capaz de distinguir el olor de una persona dentro del bosque desde aquí? -.

Solo quería asegurarse. Tenía la noción de que seguir un rastro de olor debía ser similar a seguir un rastro de huellas en la tierra: susceptible a las condiciones atmosféricas. No comprendía la naturaleza del olor como tenía que hacerlo un rastreador, pero está de más decir que los animales tenían narices privilegiadas. Y si bien era la primera vez que veía a un animal hablar, un perro podía ser entrenado para seguir una esencia donde fuera. La idea de que ninjas los usaran también, no podía escaparse hasta al más obtuso de los ladrones. Y no creía que alguien capaz de infiltrarse en la Atalaya Central lo fuera.

En aquel momento miró hacia el cielo, observando la lluvia caer; poniendo especial atención en la dirección en que caía. Quería saber exactamente hacia dónde soplaba el viento. Si el ladrón tenía un mínimo de astucia, sabría que intentarían rastrearlo y tomaría medidas al respecto -que es lo que ella haría-. Y el bosque era demasiado grande como para recorrerlo todo en una hora. Con algunas conjeturas, podía al menos intentar acotar un poco la zona de búsqueda…
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1. Se asombra de que Akame pueda hablar y se disculpa por el mal uso de honoríficos.
2. Se pone el comunicador en la oreja derecha y hace sus preguntas tanto a Haruka como Akame.
3. Se fija en la dirección del viento observando hacia dónde cae la lluvia.
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Porta armas grande - Baja espalda - 18/25
10 Shuriken
3 Ganzúas
2 Kunai
1 Cuchilla de mano
1 Pergamino pequeño*
1 Granada de humo
Pergamino pequeño* - 1/1
1 Rollo de tatami grande
Porta armas pequeño - Muslo derecho - 5/5
2 Kunai
1 Kunai (con 1 Hilo Ninja amarrado de la anilla y 1 Sello explosivo en la empuñadura)
Porta armas pequeño - Muslo izquierdo - 10/10
10 Senbon
Al cinto - Costado izquierdo
1 Tantō
Cabeza - Frente
1 Bandana de Ame
Oreja derecha
1 Comunicador

#9

Mensaje Imano31 May 2020, 02:46


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Un sendero singular - 10:10 a.m.


La actitud de ambas chicas cambió notoriamente luego de la exposición de la rubia. Ambas parecían completamente metidas en el papel que les correspondía jugar ese día y a la Inuzuka —aunque no lo expresó en voz alta—, le gustó mucho ese detalle. Aunque no habían empezado con el pie derecho y eso les había costado tiempo, trataban de corregirlo sobre la marcha. Buen indicio.

Nunca dije que lo hubiesen herido —replicó mirando con curiosidad a la peliblanca—. Según los reportes era muy rápido para los chunins de guardia en ese momento y no alcanzaron a tranzarse en combate. Además, como dije, parecía conocer muy bien la Atalaya y las áreas circundantes del distrito Sekiran —explicó de forma concisa—. Eso fue a la hora del cambio de turno de la guardia. Incluso esos detalles parecía conocer éste sujeto.

La lluvia arreciaba y no parecía que fuera a mejorar por lo que quedaba del día. Los gajes del tiempo. En todo caso, era el hogar de todos y tenían que aprender a desenvolverse bajo su influjo.

El bosque es el área más grande de la aldea —respondió a la pelinegra—. A paso normal se puede tardar una hora en atravesarlo de lado a lado. En la zona norte y al este limita directamente con el muro de la aldea. Hacia el centro y el sur esta rodeado por una cerca de alambre normal, de dos metros y medio de altura; sin embargo, fue diseñada únicamente para prevenir la salida de animales hacia la zona del pantano —añadió con sumo detalle—. Aparte de la puerta central que pueden ver desde aquí, hay dos puertas accesorias cerca del muro en cada extremo de la cerca, aunque permanecen cerradas.

La mujer se detuvo, considerando la siguiente pregunta de la joven y elevó su rostro hacia las nubes y aspiró profundamente. Akame la imitó y permaneció olfateando indistintamente mientras su compañera continuaba hablando.

El informe de su salida al bosque fue de hace una hora, así que no se sabe si hay más gente en el lugar —respondió entonces—. El tipo iba cubierto con una capa o un gabán negro, con la capota cubriendo su cabeza; no tenemos más información al respecto y en cuanto al pergamino es del tamaño de un pergamino común, sellado con el kanji del agua en parafina.

El lobo parecía sentir los ojos de Imano sobre él, lo que le hizo devolverle la mirada. Uno ojo rojo y el otro celeste; aquel detalle contribuía a incrementar su mal aspecto. Eso sin contar el gruñido grave que dejó escapar al escuchar su cuestionamiento.

Podría rastrear un aroma conocido, si no ha pasado demasiado tiempo bajo esta lluvia —soltó finalmente—, pero desconozco el olor del ladrón; así que no podría diferenciarlo del resto de personas que están ahí ahora mismo.

El viento acompañaba con fuerza las precipitaciones. No era tan difícil percibir que soplaba justo en la dirección del bosque, en dirección al este de la aldea.

Deberían partir ya, ¿no creen? —sugirió Haruka, con tono acusador. Revisó un instante su pequeño reloj de bolsillo—. Les quedan cincuenta minutos...

AkameMostrar
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#10

Mensaje Inuzuka Haruka31 May 2020, 05:20


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