La Academia Ninja.

Primer piso de la torre. Dentro del centro militar existe un lugar llamado la academia. Desde que alguien quiere convertirse en shinobi es recluido en su interior sin posibilidad de salir nunca hasta terminada su formación. Se trata de una especie de internado altamente riguroso donde se entrena día y noche a los que formarán parte de la milicia del país. La academia cuenta con dormitorios, comedores e incluso zonas de entrenamiento propias. Las aulas donde se imparten clases son de la mejor calidad. Algunos graduados y el cuerpo especial ANBU viven en la academia ya que deben servir de inmediato a la Mizukage, y el resto vive en las Barracas en el exterior. No existen las visitas.
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El día que tanto habían ansiado su padre había llegado. Finalmente la única descendiente de Tetsuo Yamanaka pagaría la deuda que su familia había contraído el día que habían aceptado aventurarse hasta nuevas tierras para tener un nuevo inicio, pero más que eso, Naoko Yamanaka comenzaría su propia vida, una lejana a la tradición familiar mercantil que se había estado desarrollando las últimas generaciones desde la separación de su núcleo familiar del resto del linaje Yamanaka. Esa misma mañana, la joven de azulados ojos se despidió de su padre y su madre, dejando atrás también aquella espada con la cual había estado preparándose física y mentalmente con el pasar de los años desde su establecimiento en Hokori.

Trece años y una mente aún muy pura. Nadie le habría podido adelantar a la joven de rubio cabello todo aquello por lo cual tendría que pasar para comenzar su servicio por la nación a la cual había jurado lealtad en conjunto a sus padres desde la fundación misma de las ciudades en medio del establecimiento.

Su viaje hasta Kuroiyama se dio sin ningún tipo de interrupción, también como una fuerte prueba por parte de su padre para demostrar que podía cuidarse por cuenta propia adentro del propio país pese a su corta edad, y claro, falta de experiencia y conocimiento del mundo real. Lo había logrado, y la verdad, no le había costado demasiado, racionar su alimento había sido fundamental, y la escasez o herramientas no resultó un verdadero problema, además, su vestimenta no significó molestia o percance alguno.

Próximamente arribó hasta Kirigakure no Jō, el centro militar en el cual aprendería, se formaría, y mucho más importante, crecería para convertirse en una Genin de tomo y lomo. Inhaló con fuerza, y dejó salir todo aquel aire segundos antes de retomar la marcha, acercándose hasta el gran portón del recinto. Acomodó de manera correcta parte de su cabello en una coleta de caballo, ¿sería fácilmente reconocible por sus características? No podía descartarlo. Tal vez se lo pensaba demasiado, estaba nerviosa y de eso no cabía duda, pero también estaba decidida.

Sin mediar palabra, rellenó el formulario, y las dos primeras pruebas se presentaron sin tardanza. Lo primero, el golpe a la realidad. Estaría encerrada, no volvería a saber de sus padres por lo menos durante un año, debía cooperar, y para finalizar, una pequeña prueba de aptitud. Ninjutsu, esa sería su especialidad, aunque fácilmente mediaba con el Genjutsu debido a las capacidades de su sangre.

Se dejó llevar, siendo escoltada a lo que diferenció como el primer piso de la torre. Era la Academia, donde finalmente daría sus primeros pasos.
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¡Buenas! Como he leído por ahí, he decidido armar más o menos el tema en función del proceso que significa la Academia, es decir, el año de preparación antes del examen de graduación.

El inventario del que dispongo, dígase, estuche y kunais, especificaré de manera correcta su localización cuando esta sea pertinente, porque no he encontrado que posea estas desde antes de haber entrado a la academia. Tampoco he ido más allá de lo primero que se especifica en el tema del proceso de graduación para darle libertad al master de proseguir como vea conveniente.

Tampoco he especificado una fecha una fecha, lo único es que debería haber sido hace más de un año para que haya concordancia cronológicamente hablando.

¡Un saludo!

#1

Mensaje Yamanaka Naoko29 Jun 2020, 03:32


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Re: La Academia Ninja.


Muchos maldecían el día en que se enlistaban en el ejército, desde ese día tu vida dejaba de pertenecerte, te convertías en un arma para el País, tu tiempo, tus habilidades, dejaban de ser algo personal y se convertían en un bien del estado. Esa era la razón por la cual muchos preferían vivir en libertad y de forma clandestina, pero para aquellos que obsequiaban su vida a un objetivo mucho más amplio, proteger, servir y velar por la seguridad de una nación, por la integridad de la soberanía, esos eran considerados a lo largo de la historia como héroes, a diferencia de aquellos anónimos que eran simples viajeros que surcaban el continente.

El día recién estaba empezando, los relojes no marcaban más allá de las doce del medio día cuando la rubia había terminado de rellenar aquel formulario, indicando que se destacaba por el Ninjutsu, desde la pequeña caseta de inscripción, la mujer había sido atendida en todo momento por una jovencita de un metro setenta y cinco, cuerpo delgado, piel clara, su cabello era purpura y sus orbes color café claro. Esta a su vez llevaba un uniforme azabache característico, consistía en un camisón que culminaba en una especie de falda que daba hasta la mitad de sus muslos. Unas medias negras que iban dos dedos debajo de su falda y unas botas militares de la misma tonalidad. Las decoraciones de aquel uniforme eran de color verde, pero la elegancia destacaba en un par de guantes blancos y un lazo rojo que estaba en el pecho de la damita.

Así fue como la femenina le escoltaría hasta la zona de barracas, donde sin mediar palabra alguna ingresó a una de las mini cabañas que allí se imponían, al ingreso un cuarto similar a un galpón, cinco camas seguidas una al lado de la otra, frente a las camas se encontraban un casillero metálico y sobre la cama un uniforme de color negro, una coleta y un par de tijeras. De momento la habitación se encontraba vacía pero solo en uno de los colchones estaban utensilios, el resto parecía haberse ocupado recientemente.

— Bienvenida oficialmente a nuestras fuerzas militares. — comentó la mujer con tranquilidad — Soy Matsumoto Kirin, la encargada de esta cabaña, la cabaña B, conformada por un total de cinco miembros incluyéndote. De los cinco, solo tres pasarán a la siguiente etapa, así que te recomiendo esforzarte. — diría la chica mostrando una sonrisa amable mientras se mantenía erguida, cruzando sus manos a la altura de la cintura por la zona trasera de su cuerpo.

— Me gusta mucho tu atuendo, pero aquí nadie resalta, aquí todos somos iguales, aquí somos hermanos, sobre esa cama, hay un uniforme, una gancheta y una coleta, el cabello es un obstáculo, te lo recoges y que no se note, o te lo cortas. Tú decides. — explicó en ese momento para dejar salir un leve suspiro, — Son las mil trescientas horas, ya la hora de almuerzo paso, los horarios serán distribuidos en la noche, tu cama es tu cuerpo, tu estante es tu alma. Si esta sucio algo de esto, desordenado serás castigada, si te saltas una clase, serás castigada, si incumples una orden serás castigada. Ah sí, y esta cabaña es tu mundo, si tu mundo, tu alma, o tu cuerpo están sucios, todos pagan, son un sistema, los cinco miembros de esta cabaña son uno, si uno fracasa, todos fracasan. — explicó rascándose la nuca para ver que no se hubiera olvidado de nada.

— ¿Entendido? — preguntó la muchacha ladeando la cabeza y mirando fijamente en dirección a la recién llegada.

Al final del cuarto, luego de la puerta por donde habían ingresado se veía una pared con dos señaladores, el de la derecha representaba el baño masculino y el de la izquierda el baño femenino. Detrás de cada cama por la altura del copete una ventana de medio metro que dejaba entrar luz, además del tejado completamente de cristal con varias lámparas y ventanillas para filtrar el aire.
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Primero que todo, quiero darte la bienvenida al foro. Espero que de verdad la pases muy bien y logres hacer amistades, crecer y destruir el mundo.

No le añadí fecha, se la colocas al final para saber más o menos cuando iniciaste.

Espero poder con las expectativas que tienes del tema y si en algún momento me desvió házmelo saber.

Los atuendos consisten en pantalón negro, camisa manga larga negra, botas negras y medias negras.
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#2

Mensaje Alice29 Jun 2020, 08:02


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Re: La Academia Ninja.


En su expresión podía notarse un poco de nerviosismo, sin embargo, en sus adentros estaba más segura que nunca. ¿En qué se estaba metiendo exactamente? En algo que no había llegado a pensar en ningún momento de su vida, pero, ¿eso qué más daba? Estaba creciendo, conociendo el mundo, y finalmente conocería una realidad distinta a la de aquella zona portuaria de la cual no había salido desde que se habían instalado en el país del agua.

Aquella zona se le hacía especialmente curiosa, porque bueno, nunca había visto nada similar. Rodeada de edificaciones que reconocía construidas de madera producto de su forma y distribución, tal como alguna vez le contó su padre en historias sobre militares. Siguió a la mayor durante todo el camino, terminando por llegar hasta dentro de una de las cabañas, donde, aunque no lo hiciese visible en su rostro, sintió algo de curiosidad. Tan solo cinco camas, y frente a cada una de ellas, zonas que reconocía como personales. No parecía haber nadie más en aquella habitación además de ellas dos, así que bien asumió con rapidez que las prendas le pertenecían, aunque claro, las aclaraciones no se hicieron mucho esperar.

Matsumoto Kirin, la encargada de la cabaña. Eso debía significar que era una especie de líder, o más bien, instructora. Tendría que impresionarla, estar a la altura, hacer lo suficiente para poder estar dentro de los tres seleccionados para la siguiente etapa, pero, si debía cooperar con sus compañeros de cabaña, también debía de resaltar. Competir, y a la vez, convivir. Incluso se le hacía contradictorio, pero no era quién para juzgar, mucho menos criticar. Aún así, la postura de la mayor se le hacía agradable, incluso cálida, como si fuese una compañera más, aunque claro estaba que no era así.

E-entendido —parecía ser que había titubeado, ¿por qué? Aún estaba un tanto abrumada, y el tartamudeo de su voz lo hizo notar. Se maldijo a si misma en sus adentros, pues no podía demostrar aquella debilidad, ¿no? No correspondía a una militar, a alguien que quería servir a su país — Pero... quisiera hacer unas preguntas —no quería quedarse a la deriva, ¿sería que ella aceptaría su petición? — ¿Hay basureros por aquí? Un lugar donde dejar los residuos —lo decía, claro, por las especificaciones que le había dado la pelivioleta. Todo debía estar limpio, todo debía estar en su lugar — Y... el resto, mis compañeros, ¿dónde están? —de recibir las respuestas, estaría más satisfecha, más tranquila.

Observó una vez más el uniforme que yacía a la espera sobre el colchón. Tomó aire por la nariz, y sin más, se acercó, sin preocuparse de si habían más personas a su alrededor. Se despojó, entonces, de aquellos ropajes que estaban fuera de lugar, quedando solo en ropa interior, y sin mayor tardanza, comenzó a colocarse el uniforme de oscuro tono: primero las medias, luego el pantalón, la camisa y finalmente las botas. Observó a continuación las tijeras, también la coleta. Tuvo un pequeño conflicto interno, pues cortárselo demasiado chocaba directamente con sus tradiciones, de lo que su padre le había enseñado, pero ella estaba en lo correcto, el cabello podía ser un obstáculo, y por eso tomó las tijeras, pero también la coleta. Solo se cortaría un poco, se lo rebajaría. Un término medio entre ambos, pero primero debía de hacerse con un lugar donde dejar los restos para no ensuciar ni desordenar demás.
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¡Gracias por la bienvenida! Espero no moleste la extensión del post y el contenido.

He decidido que el tema fuese rondando el 15 de Primavera del año 147, si es que no existe problema con ello.

#3

Mensaje Yamanaka Naoko30 Jun 2020, 04:52


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Re: La Academia Ninja.


La instructora miraría unos segundos a la novata hasta que finalizó sus preguntas para dar un leve suspiro, — Este mundo es de ustedes, no mío, lo que haya o deje de haber es cuestión suya. — explicó la muchacha para dar un leve suspiro y comenzar entonces su caminata hacía el exterior del lugar, — Sobre tus compañeros, luego te darás cuenta. En dos horas volveré, tienes hasta entonces para acomodarte. — finalizó alzando su mano derecha para agitarla de derecha a izquierda y viceversa, de esa forma se despedía de la muchacha y le dejaba a su libre albedrío, ella en carne propia debía vivir los nuevos desafíos que se plantearían sobre ella. La puerta se cerró y la muchacha finalmente dejó el recinto.

Aquella recién llegada podría disfrutar de unos minutos de paz antes que un ruido proveniente de la zona de los baños interrumpiera su pensamiento respecto a lo que haría con su cabello, de la zona masculina saldría un muchacho de cabello negro, piel morena, orbes negros y una extraña cicatriz debajo de su ojo izquierdo, andaba sin camisa y con una toalla rodeando su cintura hasta abajo, — ¿Disculpa tu eres? — preguntó el muchacho ladeando la cabeza y acercándose hasta el estante más cercano al baño, allí abriría para comenzar a buscar algunas cosas mientras se enfocaba únicamente en lo que hacía aguardando por escuchar las palabras de la novata. Pero lo más singular de ese sujeto era la gruesa cicatriz en su pecho.

La puerta de entrada se abriría y una chica de cabellera azulada y larga, busto pronunciado y buenas curvas ingresaba con tranquilidad, llevaba unos atuendos azabaches igual a los que la novata se estaba colocando, sin embargo, esta caminaría con tranquilidad hasta ubicarse frente a Naoko, dejando la cama entre ambas, aquella nueva e imponente figura femenina tiraría todo lo que estaba sobre la cama, artículos con los que estaba lidiando la Yamanaka, — Esta es mi cama. — explicó la mujer con seriedad en su mirada y a pesar de todo su tono de voz se mostraba sereno y tranquilo, se cruzó de brazos para esperar la respuesta de la usurpadora de su territorio en aquella habitación.

Con una altura de metro setenta y cinco la mujer se veía como un titán amenazante, la figura masculina rozaba el metro sesenta. — Deja en paz a la novata, ya vas a buscarle problemas… ¿No puedes controlarte Hou? — dijo el muchacho cerrando la puerta de su casillero para dar un respiro, — No te metas, Kenta. Ella tiene boca y sabe defenderse, pero no por eso dejaré me quite la cama. — refutó con enojo para nunca apartar la mirada de la rubia, — Bueno yo estaré en el baño, no sé nada, no he visto nada. — finalizó el muchacho para llevarse su ropa al baño y cambiarse en la tranquilidad de aquel recinto donde esperaba no escuchar los golpes.
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#4

Mensaje Alice01 Jul 2020, 02:55


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Re: La Academia Ninja.


Dos horas, sí, tiempo más que suficiente según ella misma para así solucionar aquel pequeño problema, además de ordenar e instalarse de forma correcta en el sitio. También, si no se había equivocado en comprender las palabras de la mayor, tendría que aprender a arreglárselas por si sola hasta donde fuese posible. Se despidió, entonces, de la misma forma que había hecho la pelivioleta, moviendo su mano, sorprendiéndose de sobremanera por lo grata que parecía ser. ¿Sería tal vez por haber llegado apenas? Hasta donde sabía, su vida militar acababa de comenzar, y tendría que enderezarse a lo esperado de la forma más rápida posible, pero también efectiva. La pregunta era, ¿cómo? Lo haría, de eso no tenía dudas, porque no planeaba decepcionar a nadie, ni a sus padres, ni su país, pero mucho más importante, a ella misma.

Volteó de manera inmediata en cuanto oyó como tras su espalda una puerta se abría, era la del baño, y de ella había salido un chico. ¿Uno de sus compañeros, quizá? Era la mejor opción, en realidad la única que tenía. Lo examinó de forma rápida desde la cabeza hasta aquella cicatriz que figuraba en su pecho, pues su voz la había alcanzado con aquella duda que en realidad era mutua.

Mi nombre es-- —había buscado responder de la forma más sencilla, rápida y educada posible, sin embargo, el sonido de la puerta la detuvo, instándola a girar unos 45° el cuerpo, observando así de lado a la fémina que acababa de adentrarse en la edificación, y tal como hizo con el azabache, con cierto disimulo la examinó de arriba a abajo, tardándose un poco más debido a la altura de la misma. ¿Qué edad tendría? Claro estaba que le sacaba algunos cuantos años, al igual que el otro chico, ¿eso le significaría una desventaja? Pensó que sí, al menos en un principio, y en cuanto la tuvo más cerca, se giró hasta terminar cara a cara con la misma, o algo así ante la diferencia de alturas, viéndose obligada a alzar la vista para verla de manera más o menos correcta — ¿Hm? —no se inmutó, sus facciones yacían tan pacíficas como desde hace unos instantes, pero sí que se había sorprendido en sus adentros.

El diálogo que se había armado entre ambos reclutas le entregó parte de la información que necesitaba. Hou y Kenta, definitivamente no olvidaría esos nombres, pues además de sus aliados, eran sus competidores, algo que, pese a que se le hacía nuevo y extravagante, pues no podía olvidar, no si quería seguir en la siguiente etapa.

Naoko, Naoko Yamanaka —murmuró nombre y apellido antes de que el chico se retirase, información que podía ser tal vez innecesaria, incluso arriesgada de dar, pero tenía que dejarlo en claro, porque podía ser "la novata", pero tenía un nombre, y quería que ambos lo tuviesen en cuenta — Las cosas estaban aquí cuando llegué. Podrías, tal vez, dejar las cosas fuera de tu cama la próxima vez —atrevida, quizás demasiado, sobre todo teniendo en cuenta que desconocía de lo que podía ser capaz la mayor, ¿pero qué? ¿Tan solo dejarse hacer sin responder de vuelta? Podía ser educada, pero no sumisa, mucho menos idiota — Está bien, puedes quedártela, después de todo solo es una cama —una cama, habían cuatro más, y al menos una de ellas le pertenecía junto al casillero — ¿Dónde puedo encontrar bolsas de basura? Tengo que cortarme el cabello, y si encuentran un pelo mío aquí, lo pagaremos todos —su tono era pacífico, quizás demasiado para la dureza de sus palabras, y no reparó mucho más en acercarse hasta sus cosas, sin perder de vista a la peliceleste, mirándola de lado mientras se hacía hacia abajo, recogiendo tanto los ropajes que anteriormente usaba, como los implementos que necesitaría para rebajarse el cabello y tomarlo, pues antes había sido interrumpida.

Esperaría, entonces, si había algún tipo de respuesta por parte de su compañera de cabaña, y ya luego se iría hasta el baño para finalmente lidiar con la última barrera que había entre ella y su correcta iniciación militar.

#5

Mensaje Yamanaka Naoko01 Jul 2020, 06:27


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